
Foto: Dunia Álvarez Palacios
En reconocimiento a quienes «han elegido la cultura como camino de encuentro entre los pueblos», el Movimiento Cultural Sur ha otorgado el Doctorado Nobilis Causa 2026 a unas 35 personalidades de América y Europa, entre ellas, varias cubanas.
Los distinguidos, por sus aportes personales y como parte de proyectos de impacto, son el escritor y gestor cultural Waldo Leyva Portal, Premio Nacional de Literatura; los historiadores Adys Cupull Reyes y Froilán González García; el investigador y cuentero Nelson Amey Aragón Martínez; la periodista Onelia Chaveco Chaveco; el poeta y dramaturgo José Jesús Rodríguez; y el trovador Raúl Torres.
Se trata, subrayó el Movimiento en su comunicado, de enaltecer «la labor y la trayectoria de los y las protagonistas de nuestro tiempo, hombres y mujeres que han entregado su vida y su talento a la construcción de un mundo mejor».
El jurado internacional, designado para la revisión de postulaciones, estuvo compuesto por Kris González (Bolivia/Venezuela), Beatriz Aldaco (México), Antonio Ruiz Pascual (España) y Karel Leyva (Cuba), y evaluó propuestas en literatura, periodismo, artes visuales, cine, música, gestión cultural, defensa de derechos humanos y memoria histórica.
Además de Cuba, se reconoce a figuras de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, España, Italia, México, República Dominicana y Venezuela; entre ellas Atilio Borón, Stella Calloni, Jorge Sanjinés y Luis Britto García.
El Acto Central de Titulación y entrega de diplomas será el 7 de noviembre venidero.
Como imagen oficial de esta edición se ha escogido el Laberinto de I’itoi, conocido popularmente como «El hombre en el laberinto», emblema sagrado de la Nación Tohono O’odham, guardián ancestral del desierto de Sonora, símbolo del camino que cada ser humano recorre hacia su propio centro.
Con más de 30 años de trabajo, presencia activa en 23 países y latente en más de 60, el Movimiento Cultural Sur reponde, según su propio manifiesto, «a la creativa necesidad de sembrar semillas para el cambio cultural con el apoyo mutuo, en el humanismo fervoroso y en la proyección de los ecos de nuestro canto».
