En ese sentido, llamó al actual Gobierno de José Raúl Mulino a mantener la postura de respaldo en Naciones Unidas al reclamo para poner fin a esa hostil política de Washington.
En declaraciones difundidas en redes sociales, Rivera remarcó que Cuba no representa amenaza alguna para la seguridad de los Estados Unidos, en contraste con los argumentos esgrimidos por autoridades de ese país, y sostuvo que las medidas de presión si lo son, porque afectan fundamentalmente a la población cubana.
El exdiplomático y exministro de Trabajo panameño realizó sus declaraciones junto al busto del prócer cubano y Héroe Nacional José Martí, instalado en el emblemático parque Belisario Porras de esta capital.
Rivera recordó que en los próximos días la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas volverá a considerar el tema del y exhortó a Panamá a respaldar la iniciativa cubana encaminada a poner fin a esa política.
La Asamblea General aprobó en octubre de 2025, por 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones, una resolución que reclama el fin del cerco económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba. Panamá figuró entre los países que votaron a favor.
El organismo mundial retomó además el debate sobre el asunto en 2026. La documentación de Naciones Unidas registra la continuidad de la discusión sobre el punto relativo al bloqueo, mientras varios países han expresado preocupación por sus efectos extraterritoriales y humanitarios.
Rivera afirmó que la política estadounidense constituye, a su juicio, una expresión de presión destinada a provocar el aislamiento económico de Cuba, y la vinculó con una renovada aplicación de principios de política exterior estadounidense hacia América Latina, la Doctrina Monroe.
Aseguró que el agravamiento de las restricciones, particularmente sobre el suministro de combustible, ha añadido dificultades a una situación energética ya compleja en la nación caribeña, con consecuencias sobre los servicios públicos y la vida cotidiana.
En ese contexto, recientes medidas de Washington han elevado las restricciones sobre el sector energético cubano, al prohibir la entrada de combustible a la nación caribeña, lo que se deriva en prolongados apagones y dificultades en el suministro de agua y otros servicios esenciales.
El exembajador remarcó que Panamá debe mantener una actitud solidaria hacia Cuba, en correspondencia con la cooperación que la nación caribeña ha brindado históricamente al pueblo de la nación canalera y a otros países.
En particular, recordó la presencia en Panamá de integrantes de la brigada médica cubana Henry Reeve, cuyos profesionales de la salud participaron en la atención a pacientes durante la pandemia de Covid-19.
Rivera destacó igualmente que Cuba extendió cooperación médica durante la emergencia sanitaria a diferentes países, incluidos los europeos y Estados Unidos, lo que, según afirmó, refleja la vocación humanitaria que atribuye al pueblo cubano.
La víspera, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío denunció la ilegalidad de someter a Cuba a una asfixia económica como castigo colectivo con fines políticos.
Fernández de Cossío subrayó en su mensaje que es ilegal “intimidar a Estados soberanos con amenazas de represalias del gobierno estadounidense si exportan combustible a Cuba o a empresas exportadoras o transportistas de cualquier país por participar en operaciones comerciales de esa naturaleza”.
También denunció la ilegalidad de hostigar e interceptar en aguas internacionales buques que transporten combustibles a Cuba, así como la piratería.
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