Los 100 salvados de Duardo
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Los 100 salvados de Duardo

Noveno inning. Sancti Spiritus gana 3-1 frente a Camagüey. En el box, Yanielkis Duardo Rojas y una historia anunciada en el  estadio José Antonio Huelga el 5 de octubre de 2026.

Las cosas se complican para el trinitario, que había liquidado el octavo sin contratiempos. Los Toros descuentan en la pizarra, acercan el empate a tercera base y la ventaja entra en circulación. Pero el derecho apaga su propio fuego. Con la amenaza de Yordanis Samón en el círculo de espera, resuelve antes, cuando obliga al segundo bate Rafael Álvarez a roletear por el siol.

Sus brazos se levantan al cielo en gesto de victoria. En los anales del béisbol cubano se inscribe su juego salvado número 100 en Series Nacionales. En los de la pelota espirituana, inaugura el casillero de ese departamento.

“Es lo más grande que me ha pasado en mi carrera deportiva y en mi vida, junto con el nacimiento de mi hijo. Llegar a una cifra a la que pocos lanzadores llegan y ser el segundo cerrador que más salva en la pelota cubana me pone muy feliz”, alcanza a decir a Escambray, después de que sus compañeros de batalla en los Gallos le regalaran el sentido abrazo de la felicitación por su éxito, que ayuda a preservar la segunda victoria sucesiva de los Gallos en la naciente campaña.

Un día antes, en el primer partido de su equipo en la apertura de la campaña 65, había salvado su encuentro 99. Ni esperó que la tensión le jugara las malas pasadas que suelen ocurrir cuando un récord está cerca y, en horas, concretó el suceso. No se desveló, ni se preocupó de más, aunque esa noche hizo fiebre. “Simplemente, salí a lanzar un juego más, como siempre lo he hecho. La presión es la que te puede dañar el trabajo a la hora de definir el partido”.

Este, en particular, le exigió por las circunstancias ya descritas del posible empate en tercera. Pero él dominó, como casi siempre, los nervios y se centró en lo que bien sabe hacer. “Lo primero que debe tener el pitcher en el home es concentración. Borrar lo que pasó y concentrarse en el bateador que viene”.

Lo dice rápido, pero conseguirlo no lo es. Concentrarse exige “años de experiencia, porque en el caso mío siempre tienes que venir con el juego cerrado y preservar la ventaja”.

APAGAFUEGOS NATO

Para acumular la experiencia de la que habla, Yanielkis se ha curtido como relevista nato y apagafuegos natural. Desde que se subió al box el 5 de noviembre de 2013 vs. Guantánamo, en el terreno del Nguyen Van Troi, en la Serie 53, hasta hoy lo único que ha hecho es suplantar al pitcher abridor o a otro relevista.

Su historia es la de la persistencia. Ni su derrota en ese debut ni el nefasto promedio de efectividad de 9.00 PCL le hicieron ceder en su propósito, a pesar de estrenarse con 23 años de edad.  

Incluso su primera X la marcó en la casilla de las victorias y debió esperar casi un año, hasta el 18 de octubre de 2014 ante Industriales en el Latinoamericano, según referencias del colega Randy Vasconcelos.

Quizás el embrujo, el halo de su tierra natal y las confluencias coterráneas con el abridor Javier Vázquez le ayudaron a conseguir su primer salvamento en el estadio Rolando Rodríguez, frente a Santiago de Cuba, el 30 de octubre de 2014.

Para ello debió aguardar 18 salidas, además de vencer la incertidumbre de tantas indecisiones y lo que ello cala en la desconfianza del público. En lo adelante, su carrera comenzaría a crecer, primero, y a encumbrarse, después.

El despegue inició en la campaña 2018-2019, cuando salvó 10 partidos. En lo adelante, su rendimiento fue in crescendo. En un lapso de cuatro años acumuló más de la mitad de los 100 salvamentos (57) que acumula en sus 13 campañas.  

El punto climático lo alcanzó en la Serie 62, cuando lideró ese casillero con 16, que es su récord personal y la cifra que lo ubica como el segundo espirituano con la mayor cantidad en una contienda, detrás del yaguajayense Dany González y del trinitario Omar Guardarrama.

No fueron solo los juegos salvados. También exhibió un balance de seis triunfos y cuatro fracasos, con un galáctico 1.13 PCL, WHIP de 0.42 y 42 ponches, una efectividad a toda prueba al conseguirlo en 33 partidos. Tal desempeño lo incluyó en el Todos Estrellas de la serie como mejor relevista.

Para remarcar esta como su mejor temporada, en la Liga Élite salvó 10 partidos.

El de la Serie 64, sin embargo, no fue su año. Una operación por apendicitis le impidió iniciar la campaña. A pesar de ello, salvó tres y ganó cinco en 17 juegos. Luego en la Élite, con traje de Matanzas, solo salvó uno, antes de que fuera baja de la selección

“Como todo el mundo sabe, tuve que irme por problemas personales y cosas que pasaron también que no hay necesidad de decirlas, pero me enfoqué en la prearacin y, gracias a Dios y a mi pueblo, aquí salió el 100 salvamento”.

LAS CLAVES DEL RELEVO

Para conseguir esta hazaña, Duardo trabajó en 322 partidos y 518.2  entradas, incluida la actuación de esta campaña.

También mejoró su promedio de ganados y perdidos, que es de 36-28.

Ya que casi siempre viene en situaciones de peligro, convertirse en cerrador nato le ha costado “operarse” los nervios. Es la resultante de lo que fue para él una determinación. “Desde que comencé en la pelota siempre asumí el rol de cerrador y cuando salvé el primer juego me dije que eso sería lo mío”.

Sobre las claves del buen cerrador, es tan lacónico como sus propias presentaciones: “Tener buen control y la mente tranquila”.

Está lo otro, como ahora. El no ponerse a elegir si pasar a un hombre y preferir a otro, por si es zurdo, o derecho, o mejor o peor: “Siempre lo he dicho. Hay que ir bateador por bateador, porque a lo mejor pasas al zurdo, entonces viene Samón, te equivocas en un lance y te cuesta el juego”.

Y porque su modestia excesiva no lo deja develarse en su real grandeza, Roberto “El Caña” Ramos, el primer lanzador espirituano en llegar a 100 victorias en Series Nacionales, principal abridor del equipo que ostenta el único título de Sancti Spíritus en estos clásicos (el de 1979), completa las etiquetas. “No es ese pitcher de las tantas millas, pero es muy valiente y co…rajudo, para no decir la palabra que lleva. Sabe defender el juego, viene sin presión. Disfruta lo que hace. Técnicamente tiene un ángulo de salida muy incómodo, que es un lanzamiento lateral, y sabe dónde colocar sus comandos. Tiene buen repertorio de lances, una tremenda slider, la coloca donde quiere y tiene maestría para conocer a los bateadores contrarios. Cada abridor quiere terminar su juego, pero cuando viene un cerrador de su calibre tienes confianza en que te lo va a preservar”.

El propio Duardo lo entiende. “Cada  vez que he cambiado el ángulo por el lado del brazo, me ha costado trabajo sacar el out y me pasa algo similar a lo que me sucedió hoy”.

El alivio mayor llega cuando cae ese último out. “Siento un placer y un alivio porque gracias a mí el equipo obtiene el éxito”.

DUARDO EN GRUPO SELECTO

Cuando salve su próximo encuentro, habrá subido al quinto escaño de los “centenarios”, en abrazo con el ya retirado pinareño Orestes González (101). Debe ser cuestión de tiempo que, en los próximos días, se quede solo en ese puesto para luego ir, poco a poco, acortando diferencias con sus antecesores: los también retirados Yolexis Ulacia (Villa Clara):122, Duniel Ibarra (Cienfuegos):124, Danny Aguilera (Isla de la Juventud):149, y el rey, aún activo, José Ángel García (Artemisa): 335.

Por temor a omisiones imperdonables, no quiere entrar en menciones, por eso agradece “a todos los entrenadores porque al final no puedo decir ni el uno ni el otro, gracias a todos porque por ellos estoy donde estoy”.

La amplificación anuncia el salvamento número 100. Seguidoras de la noticia desde antes, las gradas del “Huelga”, puestas de pie, se funden en un cerrado y sonado aplauso que Duardo siente cerca, como si fuera otro abrazo en el mismo box donde celebra su hazaña a los 36 años.

“Agradezco al público que siempre ha tenido la confianza en mí y que siga esperando lo mejor, que voy a seguir dando triunfos al equipo y al pueblo espirituano”.

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