Por Izet Morales Rodríguez y Raúl Navarro Fuentes
Hay oficios que se sostienen sobre la paciencia, el pulso firme y una vocación a prueba de todo. En una ciudad de puentes y historias como Matanzas, la salud bucal no se entiende únicamente como un procedimiento clínico, sino como un acto de profunda empatía humana. En este 3 de octubre, Día del Estomatólogo, detenerse a mirar el trabajo de quienes defienden las sonrisas en la provincia es descubrir un mosaico de entrega, veteranía y savia nueva.
LA TRINCHERA DE LA GUARDIA Y LA GUÍA DE LAS NUEVAS GENERACIONES

En el corazón del sistema de urgencias provincial, la Clínica Estomatológica Docente César Escalante funciona como un faro incansable. Al frente de esa rutina exigente se encuentra el Dr. Esbel González Torres, especialista de primer grado en Estomatología General Integral (EGI), profesor asistente y jefe del departamento de Estomatología en el policlínico Reynol García, de Versalles.
Graduado con título de oro y premio al mérito científico de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, Esbel explica el desafío logístico y humano que implica mantener los servicios activos:
«La clínica está anclada en el circuito del pediátrico, en un circuito priorizado, y es el único lugar que funciona ahora con corriente permanente para brindar servicios estomatológicos (…) A partir de las 4 de la tarde comienza la guardia municipal de urgencia, para pacientes con dolor, trauma o hemorragia. Es un sistema rotativo por el que pasan todos los estomatólogos de las clínicas y policlínicos».
Pero su labor no se detiene en la atención al dolor. Como docente, guía de la mano a los estudiantes que transitan por la educación en el trabajo. Entre ellos destaca Dinay Licor Navarro, alumna de quinto año que cumple su rotación de preprofesional en la guardia junto al profesor:
«Desde primer año siempre he tenido muy buenos profesores (…) El profesor Esbel nos ha ayudado bastante, nos ha enseñado muchísimo. Cualquier duda que podamos tener, él en el momento nos la responde; nos dice ‘es así, pueden mejorar esto’, pero jamás hemos tenido una mala respuesta o una mala acción», relata la futura doctora, reflejando el valor de una enseñanza moldeada desde la práctica y el respeto.
42 AÑOS DE FIDELIDAD AL BLANCO

La historia de la Estomatología matancera también se escribe con la tinta indeleble de la experiencia. La técnica Alinda Cardoso Zambrana es un claro ejemplo de ello. Graduada en 1981, lleva nada menos que 42 años ejerciendo en la misma clínica César Escalante:
«Me ubicaron en esta clínica, donde aprendí muchísimo de la Estomatología. A los cuatro años salí a cumplir misión a la hermana República de Etiopía, donde estuve cuatro años y me fue muy bien. Regresé y seguí trabajando hasta el día de hoy», comparte con el orgullo de quien ha visto evolucionar los servicios básicos y de prótesis a lo largo de más de cuatro décadas.
VOCACIÓN SIN FRONTERAS

El prestigio de la escuela médica cubana cruza océanos, y así lo refrenda la Dra. Gretel Campioni Oneill, graduada en 2014 en Sancti Spíritus y hoy especializada en prótesis, quien tras cumplir misión internacionalista en Venezuela ejerce actualmente en la clínica del Tercer Congreso. Al valorar su formación frente a los retos profesionales en el extranjero, señala:
«Realmente el plan de estudio de nosotros, con un claustro completo de profesores y una clínica con pacientes y materiales en aquel momento, hizo que profesionalmente saliéramos muy bien preparados. Allá te das cuenta, y por supuesto el sistema también lo nota, de que sí íbamos con una base sólida», valora sobre el rigor de la enseñanza insular.
UNA FELICITACIÓN CON ACENTO YUMURINO

Entre carencias materiales que se desafían con ingenio, guardias de madrugada, pasillos universitarios y décadas de entrega anónima, los profesionales de la salud bucal en Matanzas reafirman cada día su compromiso con la vida.
En este Día del Estomatólogo, vaya el aplauso más sincero para Esbel, Dinay, Alina, Gretel y para cada estomatólogo, técnico y profesor que convierte el alivio del dolor en una obra de bien. Porque detrás de cada boca sana que recupera su función, hay un equipo humano que sostiene, con orgullo y ternura, la hermosa tarea de hacer sonreír a Matanzas.


