
Foto: WBSC
El poderío de la selección cubana en la Copa Mundial de Beisbol para Ciegos sigue sin encontrar rival que logre contenerlo. En una nueva demostración de superioridad ofensiva, el conjunto antillano arrolló por 17-3 a su similar de Gran Bretaña sobre el diamante del Estadio Simone Piani, en Castiglione della Pescaia, Italia, asegurando con paso perfecto su boleto a la ronda semifinal del certamen.
La tropa dirigida por Roberto Carmona, que defiende con autoridad el cetro mundial conquistado en la edición anterior, firmó su tercer éxito consecutivo dentro de la llave A. Con este resultado, el elenco caribeño se medirá este sábado en el cruce de semifinales frente a la escuadra de Taipéi de China, ocupante del segundo puesto del grupo B.
La otra serie por el pasaporte a la discusión del oro pondrá cara a cara al anfitrión Italia –puntero invicto del segundo circuito– contra los británicos, quienes avanzaron como segundos del apartado A.
Desde el capítulo inicial la artillería cubana inclinó la balanza a su favor con un racimo madrugador de cinco anotaciones. La fiesta ofensiva continuó en el segundo episodio gracias a un cuadrangular con dos corredores en las almohadillas conectado por Maikel Meriño para sumar tres rayitas más, seguidas de una anotación solitaria en el tercer acto.
El golpe de gracia llegó en el tramo final. En el cuarto y quinto innings Cuba agregó cuatro anotaciones. Pedro Díaz se vistió de héroe con dos cuadrangulares, para decretar la detención del desafío por la vía del fuera de combate.
Entre Díaz y Meriño remolcaron un total combinado de 12 carreras, encabezando un ataque donde también descolló la consistencia de Iván Gordo, quien redondeó una jornada de lujo al pegar siete imparables. Por la causa europea, la única respuesta de consideración salió del madero de Steven Smith, autor de un vuelacercas de tres anotaciones.
La jornada sabatina definirá el podio mundialista en territorio italiano, donde Cuba buscará primero superar el escollo asiático para luego saltar a la grama a revalidar su condición de monarca absoluto del orbe.



