
La alimentación del pueblo cubano es tratada como un asunto de seguridad nacional, y hacia ese enfoque se centra gran parte de las 176 acciones aprobadas y la Ley de Tierra Agropecuaria y Forestal recientemente publicada en la Gaceta Oficial. Este municipio pone en práctica algunas de esas medidas que traerán consigo beneficios para la población local.
En la finca La Fortaleza del productor Josue Meriño La O asociado a la Cooperativa de Producción Agropecuaria José Antonio Echeverría de la zona de Río Grande son acogidas con beneplácito estas medidas.
Se trata de un paquete de transformaciones atemperadas a la situación actual y sí es positiva para los labriegos quienes necesitan invertir en la agricultura para desarrollarla más, destaca el productor de avanzada.
Son medidas que permitirán producir y comercializar con más flexibilidad, aquí tengo la intención de crear una empresa privada dedicada a la compra y comercialización de productos agropecuarios en todo el municipio, para ello ya estamos creando las condiciones técnicas y organizativas, acotó.
Ahora se da mayor autonomía a las cooperativas que ahora estan a la par de cualquier actor económico estatal o no estatal, y hay que aprovechar esas posibilidades y lograr el desarrollo agrícola, sin descuidar el abastecimiento a centros priorizados y personas en situación de vulnerabilidad, destacó Meriño La O.
Destacan las regulaciones que flexibilizan la crianza, compra, comercialización y sacrificio de ganado mayor, la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo, el acceso a créditos bancarios y la inversión extranjera, así como la ampliación en materia de exportación y importación de insumos y recursos, dijo el labriego.
Meriño explicó que mientras tanto estamos inmersos en la campaña de siembra de frío y se priorizan la siembra de 11 hectáreas de plátano vianda, yuca, boniato y la preparación de tierras para las hortalizas. Aquí el uso de la tracción animal es decisivo teniendo en cuenta la compleja situación energética del país.
En medio de una compleja situación económica, el campo vuelve al centro del debate en San Luis y Santiago de Cuba, donde se implementan nuevas transformaciones orientadas a dar mayor autonomía a los productores, flexibilizar el acceso a la tierra y dinamizar la producción de alimentos y lograr avances en la tan anhelada soberanía alimentaria.

