El notariado cubano tiene profundas raíces en la tradición jurídica española y una amplia gama de facultades y funciones entre las que figuran la posibilidad de dar fe pública de actos y hechos jurídicos extrajudiciales, tanto los exigidos por ley como los solicitados por las partes.
De igual forma asesora a los interesados sobre el contenido y las consecuencias legales de sus actos; califica la legalidad de los actos en que interviene y muy especialmente custodia los documentos en su protocolo notarial.
Es la actividad notarial una de las que más tráfico de clientes tiene, porque al menos una vez en la vida todos necesitamos de sus servicios, ya sea para matrimonio, divorcio de mutuo acuerdo, testamento, emitir un poder, comprar, vender o permutar casa o auto, e incluso, para una consulta.
En los momentos actuales es también el notario un ente activo en las transformaciones económicas que se suceden en el país, pues son los encargados de conformar mediante escritura las nuevas sociedades mercantiles que surgen, e igualmente, los designados para asesorar a los nuevos actores económicos.
De todas las ramas del Derecho es la notaría la que enamoró hace 18 años a Ania Torres.
Notario principal de la unidad del municipio de Pinar del Río, aunque ejerce funciones de dirección desde hace muchos años, jamás se ha desvinculado de la atención a la población.
Por eso no extraña que cada día Ania esté prestando servicios, haciendo documentos notariales y en los últimos tiempos trabajando en las escrituras notariales de conformación de las sociedades mercantiles. Una vorágine de trabajo la acecha, máxime cuando la falta de fluido eléctrico deja siempre insatisfacciones en el orden profesional y personal, pero sabe crecerse.
Tiene conciencia del momento que se vive y agradece la confianza depositada en ella y en el equipo de trabajo que coordina y dirige.
Inquirida sobre ¿por qué la actividad notarial y no otra rama del Derecho?, nos segura que se siente plenamente realizada como notaria.

“La notaría exige tener que prepararte en todas las ramas del Derecho, porque aquí se conoce de todas las materias: familia, civil, administrativo, mercantil, e incluso, hemos llegado a brindar asesoría penal. Los notarios estamos en constante estudio, estamos obligados a conocer todas las legislaciones, nuestra labor asesora es amplia, por lo que la autopreparación es fundamental en el desempeño de las funciones.
“A diferencia de otros países donde el ejercicio notarial es privado, en Cuba es público, y como tal realizamos funciones relacionadas con la legalidad en el ámbito extrajudicial. tanto a personas naturales como jurídicas.
“Los servicios los prestamos en notarías estatales subordinadas directamente al Ministerio de Justicia que ejerce la función técnico- metodológica. Damos autenticidad a los hechos, actos o circunstancias extrajudiciales y muy especialmente brindamos seguridad jurídica a todos los negocios jurídicos que se someten a nuestra consideración”.
¿Qué opinión le merece la Nueva Ley del Notariado Cubano?
“La Ley 175 ‘Del Notariado’ que entró en vigor a inicios de este año, responde a un proceso de modernización y cambios en la sociedad cubana, necesaria por demás y viene a reforzar la institucionalidad del notariado cubano.
“Cierra un proceso de modernización integral que actualiza y unifica el marco regulatorio de la función notarial, poniéndolo a la altura de los retos de la era digital y las complejidades socioeconómicas contemporáneas.
“Como se reconoció desde el propio Ministerio de Justicia, la Ley no representa un simple ajuste, sino una renovación que redefine el papel del notario como un garante fundamental de la legalidad y la autenticidad, ahora con herramientas y facultades adaptadas al siglo XXI”.
¿Qué retos hoy enfrenta el notario cubano?
“El trabajo del notario se ha complejizado en el mejor sentido de la palabra, pues el propio cronograma legislativo que se ha ido aprobando en el país amplía el rango de actuación nuestra. Los retos son puramente profesionales y ellos nos ofrecen crecimiento, porque nos obligan a continuar en la línea de la autopreparación, especialmente en materia mercantil.
“Con la entrada en vigor de los decretos 288 y 292 que autorizaban la transmisión de vehículos y viviendas entre personas naturales, que hasta ese momento no estaba permitido, ha hecho que el trabajo del notario comenzara a cobrar más fuerza.
“También todo el tema de la emigración y la posibilidad de que los menores pudieran viajar, el Código de las familias, la aprobación de las sociedades mercantiles y de nuevos actores económicos constituyen desafíos para el notario, pues obliga a trabajar más, a asesorar más, a aprender más.
“Nuestra labor incide actualmente no solo en la conformación de las sociedades mercantiles, sino también en las modificaciones que se produzcan, cualquier circunstancia que tenga incidencia en el funcionamiento de estas estructuras mercantiles tiene que ser autorizada ante notario.

“En este mismo instante, la Ley de la Tierra nos está obligando a estudiar, sobre todo, respecto a lo que es transmisión de la propiedad de la tierra a causa de fallecimiento de su titular, ya que son asuntos que pasan a la sede notarial.
“Como se puede apreciar somos un ente activo en las transformaciones que se están produciendo en el país, y agradecemos la confianza del Ministerio para actuar en consecuencia con la ley”.
En las palabras de Ania se percibe una identificación plena y un amor absoluto por la función que realiza, alguien que siente a la unidad notarial como la segunda casa. No puede ser menos, porque los notarios son rigor, apego a la ley, ética.
Después de 18 años asevera que volvería a elegir la actividad notarial como el centro de su labor profesional. Ania lo siente. Pinar se lo agradece.

