El 8 de marzo de 1962 se fundó la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey (EEPFIH), hoy institución científica adscrita a la Universidad de Matanzas, en Perico, convirtiéndose de esta manera en el primer centro científico de la rama agropecuaria creado por la Revolución. Fue una idea gestada por Fidel, hija de su amor por la ciencia y de la trascendencia que le concebía el líder histórico al conocimiento científico para el desarrollo de la nación.
Desde su génesis, el Comandante en Jefe le siguió los pasos y, como buen padre, nunca más apartó la mirada de lo que es hoy una de las instituciones científicas más prestigiosas de la provincia e, incluso, del país. Como líder visionario que siempre fue, Fidel avizoró en lo que podía convertirse Indio Hatuey: un centro de investigación que irradia no solo el desarrollo de la ciencia, sino también a la comunidad.
Hoy su ininterrumpida labor durante más de seis décadas es reconocida con la confección de un expediente que propone a la Estación como Patrimonio Nacional.
La iniciativa forma parte del proyecto de investigación El Patrimonio Cultural Universitario como recurso y escenario innovador en la formación integral del profesional, dirigido por la doctora en ciencias Lissette Jiménez Sánchez y asociado a un programa nacional del Ministerio de Educación Superior que propone revisitar valores de las universidades y las declaratorias patrimoniales.

En Cuba hay centros de este tipo que han sido declarados Monumento Nacional dependiendo de su importancia y relevancia, entre ellos la Universidad de La Habana, la Universidad Central de Las Villas, la Universidad de Oriente, la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría y el Instituto Superior de Arte. Esas declaraciones las avalan sus valores históricos, además del aporte al conocimiento y al desarrollo de la ciencia.
Según el doctor en ciencias Armando Santana Montes de Oca, miembro del proyecto, esta iniciativa tiene implicaciones en varias provincias entre ellas Pinar del Río, Cienfuegos y Matanzas. “El proyecto busca nuevos referentes como una manera de mirar al patrimonio cultural universitario. Las universidades siempre han estado presentes en la gestión del patrimonio, acompañando a las Oficinas del Historiador y del Conservador de las ciudades patrimoniales y desarrollando tesis y otros estudios, pero casi nunca reconocen su patrimonio.
“Ese patrimonio está relacionado con una fuerte comunidad universitaria que tiene una identidad importante, y este es un concepto central dentro de cualquier declaratoria de patrimonio, porque lo primero es que esa comunidad lo reconozca”, argumenta.

En el caso de Matanzas, luego de la identificación de los valores de sus contextos universitarios se definió que la EEPFIH podía tributar al trabajo de las declaratorias patrimoniales. “El proceso ha fluido como lo establece la Ley General de Protección al Patrimonio Cultural y Natural. Ha existido una iniciativa de los portadores o de la comunidad o los gestores del bien y esta ha escalado.
“Hay una implicación de sus directivos, del Gobierno del territorio, del Museo Municipal con un rol central en estas definiciones, así como de las autoridades del Partido”, explica Santana Montes de Oca.
Este proceso reviste gran importancia no solo para la institución paradigma de la ciencia. De aprobarse la propuesta, la EEPFIH sería el primer bien declarado con alguna categoría, ya sea Monumento Local o Monumento Nacional en ese territorio, pues Perico es de los pocos municipios de la provincia que no posee ningún monumento declarado.
“Es un proceso técnico y complejo que ha estado acompañado por la Universidad y por el Centro Provincial de Patrimonio, tanto la dirección de bienes muebles, como la Oficina de Monumentos y Sitios, y comienza por la identificación, el inventario hasta que la Asamblea Municipal del Poder Popular lo aprueba como Patrimonio Cultural del territorio”.

Durante este proceso se ha identificado un núcleo de valores, cuyo eje resalta a la EEPFIH como el ejemplo más representativo de la evolución del desarrollo de la investigación agropecuaria en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI en Cuba.
“La declaratoria se sustenta en valores históricos, científicos, sociales y ambientales. Los valores históricos están dados en que es la primera institución científica creada por la Revolución, además han sido innovadores en la investigación agropecuaria. Si bien iniciaron con un encargo estatal de un modelo de revolución verde con muchos insumos, pesticidas, químicos, fueron capaces de transitar en los noventa hacia sistemas silvopastoriles más amigables con el ambiente hasta llegar a la agroecología.
“De alguna manera testimonian esa evolución de la ciencia en Cuba, lo cual responde también a sus valores científicos. Centros similares a ellos no han tenido esa evolución, por tanto, observar a Indio Hatuey permite entender cómo la política científica ha transitado los últimos 65 años.

“En cuanto a los valores sociales han mirado hacia el campo cubano desde lo socio-lógico, resaltando el papel de la mujer rural y su empoderamiento. Tienen proyectos relacionados con la sericultura, y en el ámbito ambiental su aporte es hacia una agricultura más amigable con el en-torno pero que también tiene un impacto en otros sitios ya declarados Patrimonio de la Humanidad o Monumento Nacional. Esos cuatro elementos centrales de valor son los que se están inventariando y de-ben quedar recogidos en el expediente”, agrega el doctor en ciencias.
“Optar por esta categoría es trascendental para Indio Hatuey y para el municipio, es un reconocimiento a la actividad científica de tantos años y un desafío para continuar nuestra labor”, así lo reconoce su director general el doctor en ciencias Luis Alberto Hernández Olivera.
La doctora en ciencias Saray Sánchez Cárdenas, agrega que en la actualidad trabajan con 21 proyectos de investigación, (15 proyectos, y 6 subcontratos), en los diferentes programas, nacionales, sectoriales y territoriales y se participa además en el Proyecto Sectorial del Ministerio de Educación Superior: Producción local de alimentos sobre bases agroecológicas en escenarios productivos de las Instituciones de Educación Superior. Todos se encuentran vinculados e impactan en el desarrollo local para la producción, sustitución de importaciones, encadenamientos productivos, la transformación social y la mejora de la calidad de los servicios y el medio ambiente.
La EEPFIH tiene en su esencia contribuir al desarrollo local sostenible a través de modelos productivos agroecológicos e implementa proyectos vinculados con la nutrición, reproducción y salud animal; producción agrícola integral; residuales y bioenergía; sistema de desarrollo local entre otros.
“Declarar al primer centro científico de la rama agropecuaria patrimonio nacional patentiza sus valores científico-sociales dado su aporte al conocimiento y a la sociedad. Los proyectos que ejecutamos en diversos ámbitos transforman contextos comunitarios qué valorizan la ciencia, tecnología e Innovación”, agrega
Sin dudas, la EEPFIH es una institución donde siempre se aprende sobre buenas prácticas, de ahí que reconocer su patrimonio es un paso trascendental para protegerlo. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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