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Por estos días en que la vida se nos hace sumamente compleja y no son pocas las vicisitudes que enfrentamos; en estos tiempos donde la esperanza parece perdida, llega la luz de la enseñanza artística como escenario emergente para aliviar el alma.
La Escuela Provincial de Arte Benny Moré tiene como misión desarrollar la vocación artística, musical y dancística en los niños y adolescentes en el nivel elemental con el fin de formar las cátedras necesarias para su ingreso al nivel medio en las especialidades de música y danza, de acuerdo a las políticas sociales de nuestro país y la dinámica nacional e internacional. Formar los profesionales de las artes visuales e instructores de arte con una óptima calidad en las diferentes especializaciones, teniendo en cuenta las necesidades del desarrollo económico, social y cultural de la provincia de Cienfuegos.
La institución, como eje central y motor impulsor de la enseñanza artística, enfrenta grandes retos y desafíos para el curso escolar que recién inició. El contexto nos obliga a concentrarnos en la necesidad de superar dificultades estructurales, de una mejor gestión para mantener la calidad y el impacto social de esta educación especializada de trascendencia para el desarrollo del Programa Cultural.
Para ponernos en contexto debemos comenzar acotando que durante varios años hemos sufrido la fuga de talento profesional. Se han perdido valiosos artistas, especialmente de la especialidad de música, por la migración de profesores y la falta de reemplazos, lo que afectó la continuidad de varias líneas de instrumentos. Esto nos ha llevado a buscar alternativas y soluciones paliativas para suplir la pérdida, el proceso de desconcentración del pasado año vino a aligerar esta carencia y los estudiantes de años superiores (del nivel medio y del Instituto Superior de Arte ISA) formaron parte del claustro de la escuela, se integraron a las unidades artísticas subvencionadas y hasta donaron parte de su tiempo de vacaciones para impartir talleres de verano. Sin dudas tenerlos fue una fortaleza, un golpe de suerte.
Otro de los problemas, no menos complejo, lo constituye el estado constructivo de la institución que, con el paso de los años, se han agudizado. Los esfuerzos para realizar algunas acciones de reparación y mantenimiento no son suficientes, pues demandan de una inversión capital por la envergadura y complejidad de los trabajos. La falta de equipamiento técnico, de vestuario especializado entre otras limitaciones básicas como redes hidráulicas, iluminación o ventilación adecuadas son otros de las agravantes, por solo mencionar algunos.
El proceso de captación de los nuevos talentos tampoco está exento de debilidades. Se requiere de un seguimiento y control que, a pesar de los esfuerzos de los implicados a todos los niveles, posee limitaciones reales, entre estas: la transportación para llegar a los lugares más distantes donde sabemos que pueden existir niños con aptitudes; la escasa divulgación y promoción del proceso en escuelas y Casas de Culturas por los diferentes medios; la carencia de fuerza técnica especializada dígase instructores de arte, que tribute a la formación artística en las edades tempranas; y el trabajo articulado de los centros y consejos de la creación con la Escuela de Arte en relación con la demanda de formación.
No menos importante es la carencia de una estrategia de comunicación e identidad visual definida, lo que limita su proyección externa y la promoción de sus proyectos artísticos. Existe un limitado trabajo sistemático de promoción y relaciones públicas.
El trabajo comunitario de la Escuela aún es insuficiente, aunque existen proyectos artísticos destacados. El potencial del centro como espacio cultural comunitario no está adecuadamente aprovechado con una programación variada y diversa para todos los públicos.
*Directora Provincial de Cultura.
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