La radio y la televisión cubanas pierden este 29 de septiembre a una de sus voces más reconocibles. Fernando Guardado, locutor, conductor y comunicador de amplia trayectoria, falleció en las primeras horas de la madrugada de este martes en su residencia de La Habana. Por decisión de sus familiares, sus restos serán cremados en una ceremonia íntima.
La Dirección de la Televisión Cubana expresó sus condolencias a familiares, amigos, compañeros de trabajo y a todas las personas que compartieron con Guardado una extensa vida profesional dedicada a los medios de comunicación y a la cultura cubana.
Durante décadas, su voz acompañó a los públicos de la radio y la televisión. Sin embargo, fue su prolongada presencia al frente de Palmas y Cañas la que lo convirtió en un rostro inseparable de la memoria televisiva de varias generaciones. Entre 1975 y 2014, durante 39 años, formó parte de ese histórico espacio dedicado a la música campesina, el repentismo y las tradiciones del campo cubano.
Fernando Guardado nació en Unión de Reyes, Matanzas. Antes de iniciar su trayectoria en los medios, cursó estudios de Historia y Geografía en la Facultad de Pedagogía del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Tras graduarse, trabajó en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA), vinculada al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). De esa etapa recordaba con orgullo haber tenido entre sus alumnos a jóvenes que luego alcanzarían importantes resultados deportivos, entre ellos el campeón olímpico y mundial Alberto Juantorena.
Su acercamiento a la locución ocurrió de manera inesperada. Mientras se encontraba vinculado a la radio como escritor en Artemisa, el locutor de un programa sufrió una indisposición durante la emisión. Ante la emergencia, el director le pidió que asumiera el micrófono. Aquel momento circunstancial reveló una vocación que marcaría el resto de su vida y propició posteriormente su traslado profesional a La Habana.
Guardado trabajó en CMBF Radio Musical Nacional, Radio Progreso, Cadena Habana y Radio Cordón de La Habana. Más adelante cursó estudios especializados de locución y obtuvo la certificación profesional tras ser evaluado por destacados profesores. También superó una prueba ante Manolo Ortega, uno de los grandes maestros de la locución cubana, experiencia que contribuyó a consolidar su formación.
Su llegada a la televisión incluyó espacios como Escriba y Lea, Qué dice aquí, Casos y cosas de casa, Ballet Visión y Revista de la Mañana. Compartió escenarios con figuras como Germán Pinelli, Cepero Brito y Dinorah del Real, y mantuvo una estrecha amistad con Consuelo Vidal. En 1983 viajó a la República Popular de Angola, donde realizó programación en español y dirigió las emisiones. Además, participó como animador en carnavales y numerosos acontecimientos públicos y culturales.
A lo largo de su carrera recibió reconocimientos como la Medalla de Internacionalista Majadahonda, la condición de Artista de Mérito del ICRT, la Medalla Antero Regalado, una distinción por más de 40 años de ejercicio profesional y el sello conmemorativo por los 65 años de la Televisión Cubana. Tras jubilarse de la televisión en 2014, continuó trabajando como locutor en el Palacio de las Convenciones. Su legado permanece en la memoria de quienes lo escucharon y vieron durante décadas, especialmente en los escenarios de Palmas y Cañas, programa al que quedó unido para siempre.


