Díaz-Canel habla de «los CDR que necesita este tiempo» y cubanos responden: «Conmigo no cuenten»
Miguel Díaz-Canel se reunió esta semana con decenas de cederistas destacados de todo el país para reivindicar la vigencia de los Comités de Defensa de la Revolución a días de su 66 aniversario, y el resultado fue predecible: mientras el mandatario pedía «dar las respuestas desde los CDR que necesita este tiempo», los cubanos de a pie respondían en las redes con un lacónico «eso ya está muerto hace rato, conmigo no cuenten».
El acto, reportado en el sitio de la Presidencia este viernes y reseñado hoy en Canal Caribe, sirvió para que Díaz-Canel describiera los barrios como «el principal escenario de la Revolución», con la lógica encadenada de que si el barrio funciona bien, funciona bien el municipio, la provincia y el país. Una cadena de dominó que, a juzgar por la realidad cubana, lleva años caída.
El mandatario reconoció, sin querer reconocerlo del todo, el problema de fondo: «Hay mucha gente pensando que esta ya es una organización añeja, que no tiene sentido en las condiciones actuales, que no aporta nada». Su respuesta fue insistir en que «es todo lo contrario», aunque no explicó con qué combustible se reinventa una estructura de vigilancia vecinal fundada en 1960 cuando la gente lleva años emigrando en masa y los propios cuadros envejecen sin relevo.
Lo acompañaron en el encuentro Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central, y Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los CDR, quien lleva años llamando a «revitalizar» la organización sin que nadie parezca escucharle demasiado. El declive de los CDR es reconocido por la propia dirigencia: baja participación, envejecimiento de cuadros y desinterés juvenil son las constantes que el régimen intenta tapar con nuevas siglas y movimientos paralelos.
Para eso sirven, precisamente, iniciativas como «Mi Barrio por la Patria» y la Red Juvenil Comunitaria, liderada por la Unión de Jóvenes Comunistas. El régimen también encargó a los cederistas la difusión de las 176 Transformaciones Económicas y Sociales, el paquete de reformas de corte capitalista que el Gobierno pretende presentar como refuerzo del «socialismo». Díaz-Canel pidió a los líderes cederistas implementarlas «cuadra por cuadra».
El discurso oficial habló de solidaridad vecinal y de llegar «al viejito que vive solo, al jubilado que lo dio todo por la Revolución y ahora hay que apoyarlo». El detalle irónico es que ese apoyo se promete en un país con apagones de entre 18 y más de 20 horas diarias, un déficit de generación eléctrica que sobrepasa los 2,000 MW y una escasez de alimentos y medicinas que no distingue barrios ni provincias. Según Prisoners Defenders, al cierre de agosto de este año, había en la isla 1.339 presos políticos.
Los internautas no dejaron pasar la contradicción. «Dejen de cuentos, los tiempos son otros, las motivaciones otras, las expectativas otras», escribió uno. Otro fue más directo: «Estafadores». Un tercero preguntó, con sarcasmo que no necesita traducción: «¿Alguien me puede decir en qué país ocurre esto?».
Hubo quien apuntó al verdadero elefante en la sala y recordó a «GAESA, único monopolio cuyos activos fueron en su mayoría adquiridos de la economía nacional sin mediar compensación alguna». Y otro remató con la frase que resume el estado real de la organización: «Eso ya no existe, dejen la mentira, solo funciona la cotización».
El acto se realizó en vísperas del 66 aniversario de los CDR, que se conmemora el próximo lunes 28 de septiembre. El régimen condecoró esta semana a 134 cederistas mediante el Decreto Presidencial 1284, firmado por Díaz-Canel a comienzos de septiembre. El acto central del aniversario está previsto en Matanzas, provincia declarada Vanguardia Nacional en la emulación de la organización para 2026.
Este año el festejo oficial tiene el motivo del Centenario del nacimiento de Fidel Castro, quien fundó los CDR el 28 de septiembre de 1960 como red de vigilancia y delación vecinal.
Preguntas frecuentes sobre los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué son los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en Cuba?
Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) son una red de vigilancia vecinal creada en 1960 por Fidel Castro para movilizar y controlar socialmente a la población. Su función principal ha sido la vigilancia y el reporte de actividades consideradas contrarrevolucionarias, aunque con el tiempo ha asumido también tareas comunitarias. A lo largo de los años, los CDR han enfrentado un declive en su influencia y participación, especialmente entre los jóvenes, lo que ha llevado al régimen a intentar revitalizarlos.
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¿Por qué los CDR están perdiendo relevancia en Cuba?
La pérdida de relevancia de los CDR se debe a varios factores, entre ellos el envejecimiento de sus miembros, la apatía de las nuevas generaciones y el desinterés generalizado en su función de vigilancia. El descontento popular y las críticas a la falta de resultados concretos han mermado su influencia en la sociedad cubana. Además, la crisis económica y social en Cuba ha intensificado el rechazo hacia estas organizaciones, que muchos consideran obsoletas e ineficaces.
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¿Qué iniciativas ha lanzado el régimen cubano para revitalizar los CDR?
El régimen cubano ha lanzado varias iniciativas para revitalizar los CDR, como el programa «Mi Barrio por la Patria», que busca reforzar el control comunitario y la vigilancia vecinal. Estas iniciativas intentan involucrar a los jóvenes y recuperar la presencia política de los CDR en los barrios, aunque han sido recibidas con escepticismo por parte de la población. Además, se han promovido actividades como la producción de alimentos y el reciclaje para intentar renovar la imagen de los CDR.
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¿Cuál es la percepción de los cubanos sobre los CDR y las recientes medidas del gobierno?
La percepción de los cubanos sobre los CDR y las recientes medidas del gobierno es mayoritariamente negativa. Muchos consideran que los CDR ya no son relevantes y que las nuevas iniciativas no abordan los problemas reales del país, como la crisis económica y la falta de libertades. Las redes sociales han sido un espacio donde se expresan estas críticas, reflejando un profundo desencanto con el sistema actual y sus intentos de control social.
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