La Quinta de los Molinos mira hacia 2030: patrimonio, naturaleza y futuro en un mismo plan
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La Quinta de los Molinos mira hacia 2030: patrimonio, naturaleza y futuro en un mismo plan

La histórica institución habanera presentó su Plan Integral de Sostenibilidad, una hoja de ruta que articula conservación, inclusión, ciencia y cooperación para convertirla en un laboratorio vivo de soluciones urbanas.

Entre árboles centenarios, jardines y especies de la flora y la fauna cubanas, la Quinta de los Molinos abrió este 21 de septiembre una nueva etapa. El Jardín Botánico de La Habana presentó su Plan Integral de Sostenibilidad hacia 2030, una estrategia que busca consolidar este espacio patrimonial como referente nacional y regional en materia de sostenibilidad y cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

El encuentro, realizado en la propia Quinta, reunió a directivos de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), representantes de la cooperación internacional, especialistas ambientales y trabajadores de la institución.

Más que un documento de planificación, la propuesta concibe a la Quinta como un laboratorio vivo, donde patrimonio, ciencia, medio ambiente e inclusión puedan encontrarse para generar soluciones aplicables a los desafíos de las ciudades contemporáneas.

La Quinta de los Molinos mira hacia 2030

Fotos de la autora.

Un plan construido desde la cooperación

La estrategia es resultado del trabajo conjunto de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) y el Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade, con la participación de la Dirección de Cooperación Internacional de la OHCH.

En el prólogo del folleto presentado durante la jornada, Perla Rosales Aguirreurreta, directora general adjunta de la OHCH, destacó que la propuesta no se limita a describir lo que existe, sino que busca identificar lo que puede hacerse posible.

La iniciativa parte de una premisa: la Quinta puede trascender su función como espacio de recreación y contemplación para convertirse en escenario de transformaciones ambientales, sociales y económicas.

Seis caminos hacia 2030

El plan se estructura en seis ámbitos: adaptación climática y ciudad sostenible; seguridad alimentaria y soberanía local; salud y bienestar; conservación de la biodiversidad y los ecosistemas; educación ambiental inclusiva; y energías renovables y eficiencia energética.

Varias de estas líneas ya cuentan con experiencias en marcha. La Quinta dispone de un Centro Demostrativo de Energías Renovables, infraestructura fotovoltaica, acciones de conservación de flora autóctona, producción de especies nativas para apoyar la reforestación e iniciativas de investigación y educación ambiental.

El propósito es experimentar estas soluciones dentro del propio jardín y generar conocimientos que puedan ser aprovechados por otros espacios urbanos.

La Quinta de los Molinos mira hacia 2030

Sostenibilidad también significa inclusión

La dimensión social ocupa un lugar central en la propuesta. La Quinta cuenta con el primer parque infantil inclusivo de Cuba y ha incorporado laboralmente a 27 jóvenes con discapacidad intelectual.

A ello se suma la creación de una red internacional de jardines botánicos accesibles, iniciativa que amplía la concepción de sostenibilidad hacia la participación y el derecho de diferentes públicos a disfrutar, aprender y trabajar en estos espacios.

Un modelo de gestión que reinvierte

El proyecto incorpora también una dimensión económica. La Quinta de los Molinos es Monumento Nacional y tiene como socio único a la Oficina del Historiador de la Ciudad. Su gestión se realiza mediante La Quinta S.U.R.L., empresa estatal de contribución social creada en octubre de 2022.

Según lo expuesto durante la presentación, los ingresos generados se reinvierten íntegramente en proyectos sociales y ambientales, vinculando así la generación de recursos con la conservación patrimonial y el beneficio colectivo.

La Quinta de los Molinos mira hacia 2030

Más de 200 años de historia

El Jardín Botánico de La Habana fue fundado en 1817 y tuvo en la Quinta de los Molinos su segunda sede a partir de 1839. El nombre del sitio recuerda los antiguos molinos de tabaco que funcionaban allí gracias a la fuerza del agua de la Zanja Real.

El espacio estuvo vinculado posteriormente con los Capitanes Generales durante la etapa colonial y con el Generalísimo Máximo Gómez. Actualmente, sus aproximadamente 4,7 hectáreas constituyen uno de los espacios verdes de la capital y albergan diversas especies vegetales y animales, incluidas aves migratorias.

Del patrimonio del pasado al futuro de la ciudad

El nuevo plan plantea una pregunta que trasciende los límites de la Quinta: ¿cómo conservar la memoria de una ciudad mientras se construyen respuestas para sus desafíos futuros?

La propuesta apuesta por un patrimonio activo: árboles que además de formar parte del paisaje contribuyan a enfrentar el calor urbano; especies vegetales que apoyen la conservación; y un jardín histórico capaz de funcionar como espacio de investigación, educación, inclusión y experimentación.

El reto hacia 2030 será ahora convertir las líneas trazadas en proyectos, medir sus resultados y sostenerlos en el tiempo.

En el corazón de La Habana, la Quinta de los Molinos propone así una manera distinta de mirar el patrimonio: no solo como memoria que se conserva, sino como un espacio desde el cual también puede construirse futuro.

La Quinta de los Molinos mira hacia 2030

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