La idea de una realidad virtual y una realidad aumentada induce a considerar la ampliación de la naturaleza y esencia misma de lo real, ensanchando lo que ha de considerarse como tal, poniendo en evidencia cuán extensible es la noción de realidad de acuerdo con su desbordamiento por la acción de creación de otras realidades, introducidas a partir de lo virtual. Se impone por consiguiente la extensión y complejidad de la realidad, no circunscrita estrechamente a la realidad física en la naturaleza y a lo edificado por el hombre. Es un añadido. Se trata de nuevas construcciones de lo perceptible a partir de la incorporación de lo virtual. Hace evidente que el hombre no depende cognoscitivamente solo de lo que por mucho tiempo fuera considerado la realidad objetiva, y bajo ciertas perspectivas filosóficas estimada de manera unilateral como lo verdaderamente real, pues lo virtual adquiere el estatuto manifiesto de lo real, una vez que aparece ante nosotros y se hace constatable por el perceptor a través de lo sensorial, asumiendo una naturaleza no desde lo material, sino precisamente desde la existencia de lo virtual.
La subjetividad humana y todo un campo epistemológico se ha potenciado creando espacios de realidad diferentes en esencia y funcionamiento respecto a esa noción generalizada de realidad física visual directa que ha predominado, sobre todo en el terreno práctico de la vida cotidiana.
Frente a la dependencia perceptiva que conocemos del mundo físico real, dadas las posibilidades de los órganos sensoriales naturales, puede agregarse lo virtual mediante instrumentos auxiliares construidos especialmente para eso. Lo virtual añadido por la realidad aumentada (RA) tiene la particularidad de inundar y enriquecer con su presencia el espacio físico observable, llevando la imaginación creadora hasta límites que tensan las leyes de la percepción.
“Se juega operacionalmente en la [realidad] aumentada con la concepción de poder interconectar comunicacionalmente dos mundos, en los que lo digital añadido convive satisfecho en un mismo espacio con lo real”.
La realidad aumentada es una tecnología derivada de la realidad virtual, que a diferencia de esta no consiste en generar un entorno virtual separado de la realidad, sino que se caracteriza por insertar objetos o gráficos virtuales en el entorno real contemplado mediante el empleo de un dispositivo tecnológico digital. Se propone añadir información de interés al mundo real. Sobrepone elementos virtuales a lo real observado con el auxilio de un instrumental. Al insertarse en el entorno físico del usuario, ofrece una impresión realista en la combinatoria presencial de ambos mundos, y puede hacer interactuar lo virtual con los elementos físicos reales percibidos. Eso dota a la escena de una distintividad que emociona y cautiva. Aquí el perceptor no queda inmerso (sumergido) en un mundo virtual de un modo total que lo separe del mundo físico de lo real, como sí ocurre en la modalidad de la realidad virtual, sino que adiciona a la realidad física observada en ese espacio elementos generados por ordenador que lo complementan. Se juega operacionalmente en la aumentada con la concepción de poder interconectar comunicacionalmente dos mundos, en los que lo digital añadido convive satisfecho en un mismo espacio con lo real. No hay contradicción entre ambos. Es un juego amable propiciado por los recursos digitales.
La escena que los sentidos del perceptor detectan en un escenario físico real aparece enriquecida en la RA con información que no existe en el escenario físico original, a partir de la proporcionada por los datos introducidos mediante el sistema informático digital. Es una tecnología que contribuye con eficacia a complementar la percepción e interacción con el mundo real. Tiene un alto valor cognoscitivo e instrumental.

Combina la imagen del mundo físico con la información generada por ordenador, tras lo cual se obtiene una percepción mejorada o aumentada del mismo, en tanto pretende contrastarlo con informaciones digitales añadidas que lo complementan y especifican, según la intencionalidad con que es manejada. No pretende abrumar y aplastar la imagen inicialmente observable con un sinfín de informaciones digitales añadidas. Al contrario, puede y hasta debe ser mesurada en el uso de la información digital incorporada, porque interesa destacar y llamar la atención sobre ciertas cualidades de la realidad considerada, para ser objeto de observación analítica detenida de los usuarios de la misma, dado el carácter instrumental y práctico con que es manejada esta técnica comunicativa que opera de manera relacional. Permite al usuario observar y escrutar un entorno real específico dotado de una información adicional, con la cual interactúa para obtener precisiones de información acerca de lo observado.
En la RA lo digital es insertado sobre escenarios reales. Permite al usuario ver en todo momento el mundo físico, al que se le superponen objetos virtuales, coexistiendo ambos en el mismo espacio. Los entornos aumentados se caracterizan por combinar lo virtual en un entorno real, al punto que el espacio que rodea al perceptor está constituido por objetos reales a los que se añaden elementos virtuales.
“Aunque algunas personas puedan confundirla con la realidad virtual, la aumentada necesita de manera inevitable el mundo físico de lo real para poder crear experiencias interactivas con el usuario. Por el contrario, la realidad virtual implica aislarse del mundo real para sumergirse en un entorno estrictamente virtual”.
Proporciona una imagen aumentada de la realidad observable, de ahí su nombre, porque agrega aspectos a resaltar sobre esta, en la que gráficos generados por ordenador combinan imágenes 3D en una información adicional, sobreimpresa a los elementos físicos reales del entorno considerado, en que coexisten en un mismo espacio la imagen virtual y la realidad física. Necesita la presencia simultánea de lo virtual yuxtapuesto a la realidad física seleccionada a la cual se ha aplicado, una vez activado el mecanismo de su revelación. Esta tecnología posibilita esto al hacer interactuar al usuario con lo virtual a través del uso de un dispositivo móvil. Ofrece información complementaria al entorno real en el que se encuentra lo intencionalmente marcado, dispuesto para activar su presencia mediante el uso del instrumental adecuado. Es recibida con mucho agrado y hasta fascinación.
Aunque algunas personas puedan confundirla con la realidad virtual, la aumentada necesita de manera inevitable el mundo físico de lo real para poder crear experiencias interactivas con el usuario. Por el contrario, la realidad virtual implica aislarse del mundo real para sumergirse en un entorno estrictamente virtual. En la RA, por su parte, la línea que separa la realidad física de la virtualidad se convierte en algo difuso y complejo en tanto comparte el mismo escenario y gana en carácter de una fuerte impresión al incorporar e integrar de manera contrastada imágenes, textos, gráficos, videos, etc., de un modo superpuesto. Arroja en esa contrastación datos informáticos para su percepción acerca de segmentos de la realidad, preparados de antemano digitalmente para hacer aparecer de forma contigua la información ante esos objetos o lugares seleccionados.
Complementa a la realidad física y en ningún caso la reemplaza completamente (como por el contrario sí ocurre en la realidad virtual), pues combina la copresencia de la imagen de objetos físicos y virtuales, en donde ambos tipos de objetos se integran contextualmente y se interpenetran en significado, creando un diálogo ofrecido a la percepción y la semiosis a realizar por el observador. Forman un aparejo de realidades diferentes que pretenden, no obstante, vivir en una misma dimensión perceptiva.

Requiere de la tecnología encargada para producir ese efecto. El poder de procesamiento es importante para determinar la capacidad del dispositivo utilizado en percibir la realidad aumentada. En la actualidad, el procesamiento de los smartphones, tabletas y ordenadores es muy elevado ―y cuanta novedad se incorpore en lo adelante— y permite su uso con efectividad práctica, aplicada a esa finalidad. Se ha avanzado en los últimos años gracias a la proliferación de dispositivos con sensores más poderosos y a la continua mejora en la calidad de vídeo de las cámaras, que ha llevado a una notable disminución de los precios, permitiendo una creciente calidad y mejor acceso social a esos recursos tecnológicos. La maniobrabilidad y facilidad de llevar alguno de esos dispositivos por la persona en su transitar por diferentes lugares ha sido también un factor a favor de su empleo generalizado y de vincular su uso a numerosas aplicaciones.
Debe quedar claro que los datos virtuales aportados no son perceptibles sin el empleo del instrumental técnico requerido. Aparecen con el manejo de este frente a los objetos preparados para tal fin. Es, por tanto, una técnica que opera por procedimientos selectivos. No está nunca dispuesta a ampliar informacionalmente todo lo exterior al sujeto que percibe, sino solo a aquello dispuesto y preparado con ese propósito.
La información virtual arrojada es muy determinada y sintética. Busca la efectividad comunicativa, fluida, rápida e inmediata. La percepción y aceptación por el receptor no exige de este un esfuerzo particular. Solo debe estar capacitado en el uso instrumental básico de los equipos con los cuales debe captar la RA. Esta modalidad de realidad digital contextualizada con la realidad física, a la cual es enfocado el instrumento dispuesto, tiene la cualidad distintiva que permite a las personas tener una sensación ampliada, pero nunca sustitutiva de la realidad extensa considerada. Admite entrar y salir con facilidad de la realidad física a la percepción de lo virtual incorporado, mientras dure el enfoque, sin provocar la sensación de apartarse totalmente del espacio y el tiempo real en que el observador está situado. Bastaría al usuario ladear la cabeza o el instrumento de visión para sacar de inmediato al receptor de la ilusión perceptiva provocada por la realidad aumentada, pues su campo de visión se circunscribe al ofrecido por el instrumento y habilitado a ese fin.
“La información virtual arrojada es muy determinada y sintética. Busca la efectividad comunicativa, fluida, rápida e inmediata”.
Al mirar fuera del auxilio del aparato digital, lo observado resulta ser lo estrictamente perceptible de manera natural sin asomo de lo virtual. Mas al utilizar el aparato y observar eso mismo real, en ese momento en el instrumento aparece la información virtual codificada en relación a ese objeto o lugar que antes ha sido marcado, con la finalidad de ofrecer la lectura de la imagen virtual aparejada a la imagen física. Es un espectáculo atrayente que despierta la curiosidad y la emoción, al ver aparecer y desaparecer esas informaciones virtuales, al dirigir o no el instrumento técnico digital a esos objetos marcados, para lo cual ese tipo de objetos está potencialmente dispuesto a desplegar su información a la observación, escucha y lectura de aquel que se le acerque con el medio tecnológico adecuado. No cesa por demás esa información con el consumo por una persona, pues está abierta socialmente a desplegarse instrumentalmente a todos los que en cualquier momento, con los medios técnicos convenientes, se aproximen a lo seleccionado, para activar la realidad aumentada.
La interacción entre lo virtual, incorporado en abierta convivencia temporal con lo real de la escena, ofrece un aspecto muy distintivo en la realidad aumentada. Se revela ante el usuario cuando activa lo virtual según dispone el software aplicado. Es un medio que permite una mayor dinámica y decisión personal del usuario con la información virtual ofrecida en la imagen aumentada (entiéndase complementada) respecto a la real (física) con lo cual dialoga de manera más animada. Esta modalidad pone en acción algo que surge de pronto al dirigir el instrumento a las marcas indicadoras introducidas junto a la escena real de observación, seleccionadas previamente por los organizadores para la aplicación de la realidad aumentada. Para eso se identifican las escenas que han de ser preparadas previamente por los creadores de ese producto informático, interesados en ofrecer información precisa sobre las mismas. La identificación se da de modo frecuente a través de marcadores. En la realidad aumentada, el marcador es un objeto cuya imagen codificada es conocida previamente por el sistema. Es a partir del reconocimiento de los marcadores incorporados, previamente establecidos y preparados con tal propósito en ese espacio real, que se da la aparición de la imagen aumentada al enfocar el aparato, posibilitando interactuar el receptor con las imágenes virtuales diseñadas.
Se parte del interés que la RA puede motivar a un público amplio, encargado de interactuar con lo mostrado. Esta modalidad goza de gran popularidad porque incentiva y atrapa sensorial y emocionalmente a quienes acceden a ella. Las técnicas basadas en marcadores fueron las primeras en desarrollarse, y existen varios tipos de estos. Actualmente se ha ampliado a no requerir el uso de marcadores, mediante técnicas de reconocimiento de imágenes y otras, que conllevan la exigencia de una gran capacidad de procesamiento por parte del dispositivo empleado. Quienes deseen una ampliación en las técnicas utilizadas en los aparatos, deben consultar literatura técnica especializada. Acá nos concentramos en valoraciones sobre la importancia y características generales de la RA y de su significación.

Se superpone la información digital que se quiere ampliar sobre la escena real. La visualización de la escena física con la información añadida virtualmente cualifica a este nuevo tipo de realidad. Esta información digital en la mayoría de los sistemas de realidad aumentada solo se ofrece preferentemente de tipo visual. Con la predominancia de lo visual en el acto comunicativo de la realidad aumentada de una manera contigua de lo virtual con la imagen de lo real, el usuario presencia en su dispositivo la imagen, los textos y gráficos incorporados. Al estar interactuando las imágenes digitales con un entorno físico, en este tipo de tecnología no es tan importante auxiliarse de unos auriculares estéreos, pues la información básica es como se ha referido con predominancia visual, aunque no solo esta. La información sonora no siempre es usada, pues muchas veces con la visual de manera sintética puede ser suficiente.
Un sistema de realidad aumentada debe estar formado, por lo general, por los siguientes elementos: Cámara. Dispositivo que capta la imagen del mundo real. Puede ser la cámara web de la computadora o bien la cámara del teléfono inteligente o de la tableta. Procesador. Elemento de hardware que combina la imagen con la información a sobreponer. Software. Programa informático específico que gestiona el proceso. Pantalla. Donde se muestran combinados los elementos físicos y virtuales. Activador. Elemento del mundo real que el software utiliza para reconocer el entorno físico y seleccionar la información virtual a añadir.
La realidad aumentada no requiere necesariamente grandes aparatos tecnológicos. Permite el uso de dispositivos de menor envergadura física que sirven de medio práctico para interactuar de una manera operativa, económica, rápida y cómoda con los elementos de la realidad física dispuestos para esa novedad comunicacional. Realizan la tarea de capturar la escena real y mostrarla con información aumentada al usuario, en tiempo real. En los últimos años, se está produciendo un auge de esta tecnología gracias a la proliferación de teléfonos inteligentes (smartphones) y tablets, que permiten disfrutar fácilmente de la experiencia en entornos de plena movilidad del usuario como transeúnte o en su visita a museos u otros centros aptos a producir aplicado ese recurso digital. Sobre todo, los instrumentos en sus versiones más actualizadas posibilitan desplegar esa modalidad informacional. En la actualidad, cualquier persona con estos equipos lo suficientemente avanzados podría capturar con la cámara del equipo la escena en realidad aumentada en su display y visualizar de esa forma modificada a una obra de arte, un monumento o un sitio de cierto interés público preparado a ese fin. Basta dirigirlo a lo previamente codificado en su imagen con la información digital aumentada, para que aparezca la imagen virtual agregada, en la pantalla del teléfono u otro equipo utilizado al efecto.
“La realidad aumentada no requiere necesariamente grandes aparatos tecnológicos”.
No se pierde totalmente la sensación de la realidad física circundante porque la realidad aumentada en modo alguno responde a la pretensión de ser una realidad inmersiva, anuladora de la sensación del espacio y el tiempo real. Todo lo contrario. Es una ampliación con fines comunicacionales e integrativos de ambos. De este modo, la realidad física y la aumentada establecen alianzas suaves. Se articulan amablemente. Una existe al lado de la otra. Se han diseñado incluso cascos o gafas específicas para la realidad aumentada que permiten al usuario ver el entorno que lo rodea en plena integración de la información virtual dentro del mundo físico frente al cual se encuentra el usuario. Las gafas de realidad aumentada (HMD) se utilizan para mostrar las imágenes de los lugares del mundo físico y social donde se encuentra el usuario y a la vez las informaciones u objetos virtuales superpuestos sobre esa realidad observable físicamente. Debe tenerse muy presente de modo comparado la forma radicalmente diferente de darse el uso y modelos de gafas por la realidad virtual, y cómo lo hace la realidad aumentada.
La realidad virtual, por el contrario, va asociada al empleo de gafas preparadas especialmente para observar solo lo virtual, con la particularidad de cubrir los ojos de manera total, de modo que solo se pueda ver lo proyectado en la pantalla interna de este dispositivo por los sensores de que dispone, desapareciendo perceptivamente el entorno físico general donde está situado el usuario, y se auxilian de auriculares para conseguir una experiencia inmersiva al orientarse espacialmente en la dirección de donde proceden los sonidos. En cambio, las gafas diseñadas para la realidad aumentada permiten ver lo virtual sobre lo real. No es por el contrario una experiencia inmersiva y anuladora de lo real, pero sí con un efecto sensible y emocional, muy peculiar para el perceptor.
Nota: El autor es profesor universitario, investigador y crítico de arte.
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