
Foto: Archivo de Granma
SANTIAGO DE CUBA.- Dos íconos de la música se encuentran para engrandecer aún más el legado rítmico de la Mayor de las Antillas: Omara Portuondo Peláez y la ciudad de Santiago de Cuba, la cuna del son, de la trova, del bolero…de la música cubana, en tanto las composiciones de Esteban Salas -en su primada iglesia catedral-, se constituyen en la génesis de la música cubana.
La Diva del Buena Vista Social Club, llegó a esta Ciudad Creativa de la Música –declarada así por la Unesco en 2021-, para visitar sitios emblemáticos como el Santuario de la Virgen de la Caridad, en El Cobre; el Parque Céspedes; la Casa de la Trova Pepe Sánchez, donde la Egrem le entregará el Premio Siboney a la Excelencia Musical; el cementerio patrimonial Santa Ifigenia; y el Paseo de La Alameda.
Para el viernes, la Novia del Filin será agasajada por la Asamblea Municipal del Poder Popular, el Gobierno Provincial, la Universidad de Oriente… en un acto que tendrá lugar en el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales.
En esta ciudad, donde la corneta china siempre anuncia a las congas, el son y la trova animan los barrios, Omara Portuondo siempre ha encontrado a un público fiel que sabe que el homenaje se torna merecido y –sobre todo-, imprescindible.
Desde los años 50 de la pasada centuria, Omara es una de las voces femeninas más sobresalientes en nuestro país, y aunque en 2024 -a sus 94 años-, anunció su retiro definitivo de los escenarios, no renunció a la música, esa que el da sentido a su vida.

