Amenazas, vigilancia y descrédito: Informe denuncia persecución de jóvenes cubanos incluso en el exilio

Salir de Cuba no siempre pone fin a las presiones denunciadas a lo largo de los últimos años por jóvenes, periodistas independientes, artistas y activistas de la Isla.
Un informe de Ciudadanía y Libertad afirma haber documentado episodios de lo que denomina «represión transnacional» contra cubanos en al menos cinco países, mediante prácticas que abarcan desde vigilancia y amenazas hasta campañas de descrédito, agresiones físicas y expulsiones presuntamente inducidas.
Los casos forman parte de Juventud, poder y redes sociales en Cuba, un estudio elaborado a partir de consultas y entrevistas con jóvenes residentes dentro y fuera de la isla y presentado en el marco del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El documento incluye la «represión transnacional» entre los 12 patrones que identifica a partir de los testimonios recopilados. Sus autores sostienen que «el exilio no interrumpe la persecución» y aseguran haber recogido denuncias sobre hechos ocurridos en al menos cinco países, aunque en esa sección no identifican por sus nombres a los Estados ni a las personas involucradas.
Expulsión de un país y vigilancia en otro
Uno de los testimonios recogidos corresponde a un periodista cubano que tenía residencia legal en un país sudamericano. Según el informe, recibió una orden de expulsión pocos días después de una cumbre regional celebrada en La Habana a la que había asistido el entonces jefe de Estado de ese país.
El periodista afirmó que fue interrogado por funcionarios migratorios utilizando métodos que identificó como similares a los empleados por la Seguridad del Estado cubana. Finalmente fue expulsado pese a haber presentado recursos contra la medida, según su relato.
Ciudadanía y Libertad considera que aquel episodio tuvo además un efecto intimidatorio sobre otros cubanos residentes en ese país. El informe recoge la pregunta con la que uno de los participantes resumió ese temor: «¿quién más va a hablar después de esto?».
El mismo periodista relató posteriormente situaciones de vigilancia en otro país de acogida. Según su testimonio, era seguido y fotografiado en lugares públicos donde trabajaba y esas imágenes aparecían después en internet acompañadas de advertencias de que conocían su ubicación.
El documento añade que también fue objeto de campañas de descrédito relacionadas con aspectos de su vida privada. Ciudadanía y Libertad presenta estos episodios como una combinación de vigilancia física, exposición pública e intimidación digital.
Un periodista denuncia una agresión durante su ruta por varios países
Otro de los testimonios corresponde a un periodista desterrado al que, según la investigación, le fue negada la entrada en un país centroamericano que el informe describe como aliado del Gobierno cubano.
Durante su estancia en otro país de tránsito, el entrevistado afirmó haber sufrido un atentado contra su vida al ser embestido por una motocicleta y aseguró haber permanecido bajo vigilancia constante en su alojamiento.
El informe no aporta en ese apartado elementos que permitan verificar de manera independiente la autoría o motivación de la agresión. Ciudadanía y Libertad la incorpora dentro de la secuencia de hechos denunciada por el entrevistado.
Para alcanzar finalmente un país donde establecerse, el periodista tuvo que atravesar por tierra más de diez naciones, incluida la selva del Darién, donde afirmó haber estado a punto de morir ahogado.
Amenazas de muerte desde números locales
Las presiones habrían continuado una vez establecido en su nuevo país de residencia.
El periodista aseguró haber recibido amenazas de muerte mediante mensajes enviados desde números telefónicos locales, además de advertencias de golpizas para que dejara de expresarse públicamente. También denunció intentos de obtener su dirección a través de terceras personas.
De acuerdo con su testimonio, esos episodios coincidieron con un recrudecimiento de las represalias contra su madre y su hermano, que permanecían en Cuba.
El fenómeno descrito en el informe encuentra un antecedente reciente en denuncias públicas recogidas por CiberCuba. En julio, el periodista independiente José Luis Tan Estrada, exiliado en México desde finales de 2024, denunció mensajes enviados desde perfiles falsos en los que le advertían que conocían su ubicación y lo amenazaban con golpizas. Tan Estrada vinculó esas intimidaciones con su trabajo periodístico sobre funcionarios de Camagüey.
En aquel caso, el periodista también había denunciado mensajes procedentes de un número mexicano en los que le indicaban que conocían su dirección. El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP), citado entonces por CiberCuba, había documentado además amenazas contra Tan Estrada y presiones sobre familiares suyos que permanecían en la isla.
Denuncias de hostigamiento en Europa
El informe recoge asimismo testimonios de cubanos establecidos en Europa.
En estos casos, los participantes describieron formas de presión menos visibles, pero persistentes, como mensajes intimidatorios enviados a números privados, hostigamiento en redes sociales y campañas de descrédito.
La familia de uno de los jóvenes entrevistados, que abandonó Cuba siendo menor de edad, aseguró que evitó hacer pública su salida mientras atravesaba un país que consideraba cercano al régimen cubano por temor a posibles consecuencias.
Ciudadanía y Libertad sostiene que la combinación de episodios descritos por los participantes configura un patrón que incluye «vigilancia física y digital, difamación coordinada, amenazas de muerte, gestiones diplomáticas para inducir expulsiones y denegaciones de entrada, y agresiones contra la integridad física».
Estas son conclusiones de la organización basadas en los testimonios recopilados y no implican que la autoría estatal haya sido establecida judicialmente en cada uno de los casos.
El descrédito como mecanismo para aislar al exiliado
El estudio presta especial atención a otro elemento: las campañas destinadas a desacreditar a activistas y periodistas una vez fuera de Cuba.
Según los testimonios, los rumores, ataques a la reputación y cuestionamientos sobre la vida personal tendrían como efecto aislar a los exiliados de sus contactos dentro de la isla y erosionar la credibilidad de sus denuncias.
El informe conecta este fenómeno con lo que denomina «ingeniería de la desconfianza»: una combinación de vigilancia, infiltración, difamación y represalias selectivas que, según sus autores, busca dificultar la creación de redes entre personas con posiciones críticas tanto dentro como fuera de Cuba.
Ciudadanía y Libertad pide investigar las amenazas en países de acogida
A partir de estos testimonios, Ciudadanía y Libertad recomienda a los países receptores de exiliados cubanos investigar las amenazas, actos de vigilancia y agresiones denunciados en sus territorios, además de establecer mecanismos seguros para que las posibles víctimas puedan reportarlos.
La organización también pide que los Estados eviten mecanismos de cooperación migratoria, policial o diplomática que puedan facilitar actuaciones de este tipo y reclama procedimientos efectivos de protección internacional para jóvenes perseguidos.
El informe plantea además que los procedimientos especiales de Naciones Unidas incorporen los casos cubanos a sus análisis sobre exilio y represión transnacional y presten atención específica a las redes juveniles que conectan a activistas dentro de la isla con personas radicadas en otros países.
Para Ciudadanía y Libertad, la conclusión de los testimonios recopilados es que abandonar Cuba no garantiza por sí solo que desaparezcan las presiones denunciadas por quienes continúan ejerciendo el periodismo, el activismo o la expresión política desde el extranjero.
El alcance y la responsabilidad concreta de los episodios descritos, sin embargo, requieren ser establecidos individualmente y con evidencia adicional.
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