Apenas un mes de trabajo contaba Dayanis Valle Calderín en la UEB El Punto, de Alquízar, cuando, previo convenio con la Empresa Porcina Artemisa, la mipyme de alimentos Fernando Montes de Oca Sosa, comenzó a inyectar aquí su capital a favor de la cría del cerdo blanco.
La técnica en Veterinaria llevaba entonces solo unos días de trabajo y da fe del cambio inmediato dentro de «La cochiquera»: “la mejoría es tangible”, asegura.
Comida, agua y medicamentos es todo lo que necesita el animal para su crecimiento óptimo. Asimismo, las madres logran sus partos sin contratiempos ni abortos y alcanzan hasta más de diez crías.
“El rebaño luce diferente. La granja en cuatro meses dio un cambio positivo y en la actualidad hemos logrado casi duplicar la masa. Las primeras crías, luego de este encadenamiento productivo, comenzaron a nacer en agosto y se espera que en noviembre del actual año podamos comercializar las primeras”, explica Alfredo Cabrera Luis, técnico de reproducción.
Cooperación, una palabra que suma
Hebert Marquetis Ramírez, director de la unidad, alega que en diciembre de 2025 la situación era crítica. Contaban solo con 200 reproductoras C1 en mal estado físico. La alimentación, básicamente, se reducía a residuos de cosechas que lograban convenir con algunos productores agrícolas de la zona.
“Así, comenzamos a padecer las consecuencias del deterioro de nuestros indicadores productivos, lo cual se sumó a los daños en la infraestructura; todavía sin resarcir completamente, causados por el huracán Rafael de noviembre de 2024. Esta situación trajo descontento y, por consiguiente, experimentamos un importante éxodo de trabajadores.
“Positivamente, en marzo de 2026, iniciamos el pesaje de la masa básica como parte del acuerdo con la empresa privada, la cual hasta este momento garantiza el alimento de los animales: El pienso líquido, con la importación de materias primas para su elaboración, y el pienso seco, con la compra en el exterior en divisa.
“A aquellas 200 reproductoras con que contábamos al cierre del año, se suman 140 más y el número de crías ronda los 600 animales. Poseemos también 209 precebitas, 400 cebas, 30 hatos y 20 verracos.
“Las madres necesitan 6 kilogramos (kg) de pienso diario y sus crías 0,5. Asimismo, los verracos y las puercas vacías, 3 kg al día, lo que redondea unas dos toneladas de alimentos diarios en el ciclo completo de reproducción”. Sin dudas, una cantidad de comida que le era imposible mantener a la empresa porcina artemiseña, quien asumió para bien la necesidad del encadenamiento, como una vía para reverdecer su economía, en cierta forma lacerada por la crisis económica que afecta al país.
La mipyme no solo garantiza la comida. También ponen a disposición de los técnicos en Veterinaria una amplia gama de medicamentos, para la prevención y tratamiento de enfermedades porcinas, así como productos antibacteriales para la desinfección de los corrales.
En los inicios de esta cooperación también garantizaron el huevo para la alimentación de los sementales deteriorados, pues esta proteína es sumamente necesaria para la reproducción de espermatozoides.
En su visita, este equipo de prensa pudo constatar que el nuevo socio instaló además un sistema fotovoltaico para que no falle el agua de los animales, a lo cual le sucederá próximamente una reparación capital de esta red hidráulica, para garantizar el ahorro del preciado líquido.
Pero el manto de protección de los Montes de Oca Sosa no cubre únicamente el cuidado de los animales. Los 28 trabajadores de esta granja también sienten en lo personal este cambio. “Se nos han otorgado dos vehículos eléctricos para el traslado diario de los trabajadores y es posible brindarles desayuno y almuerzo”.
“La empresa estatal nos garantiza el salario básico, que ronda los 7 000 pesos, aunque tenemos esperanzas de que, en cuanto comencemos a generar utilidades con la venta de las primeras cebas, lo que devenguemos sea un poco superior”, comenta Hebert.

Ganan todos
Pudiera parecer a simple vista que estos negocios que comienzan a aflorar en el territorio artemiseño, son solamente ventajosos para quienes hasta ahora se ahogaban en el descalabro económico. En cambio, estas novedosas alianzas con privados representan muchas ganancias para ambas partes.
En este caso particular asociado al porcino, la Empresa Estatal Socialista no solo ha confiado a una granja a esta mipyme de alimentos, en la que decidió adjudicarse solo el 30 por ciento de los ingresos, sino que en los predios alquizareños ya suman tres: a El Punto, le siguieron San Vicente y Dagame 1. Tres unidades empresariales con personal capacitado y con experiencia en la crianza porcina, lo cual puede parecer insuficiente, pero sin dudas necesario.
Con la UEB El Punto han ganado la experticia de un director como Hebert, licenciado en Veterinaria, con una vasta experiencia en el cuidado de este tipo de animales.
Adquirieron además un centro docente, que ha tenido durante más de cinco años la responsabilidad de formar a los técnicos provenientes del Ipol Felipe Herrera, del cual han egresado especialistas como Dayanis, con un fuerte sentido de pertenencia por la entidad que la educó.
Asimismo, se trata de la única granja en el territorio artemiseño que cuenta con una planta para tratamiento de residuales, con tres lagunas de oxidación; que, aunque hasta el momento el abono que se obtiene solo ha permitido establecer convenios con agricultores cercanos, para intercambiar residuos de cosecha o viandas y hortalizas para el comedor de los trabajadores, resulta un nicho de mercado importante en este enclave rodeado de tierras netamente agrícolas.
Todas son ventajas que, vistas a través del ojo del comerciante pueden, a la larga sorprender al más hábil postor.

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