El Jardín Botánico de La Habana Quinta Los Molinos presento oficialmente su Plan Integral de Sostenibilidad, un laboratorio vivo de patrimonio y futuro para la ciudad, iniciativa que formaliza una hoja de ruta del espacio a tono con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus 17 objetivos de Desarrollo Sostenible.
Con este Plan, integrado por seis ejes interconectados entre si y entre las acciones innovadoras que la institución de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana ha desarrollado a lo largo de los años, consolida su modelo de gestión: un jardín botánico histórico operado como pequeña empresa estatal de contribución social cuyos beneficios económicos se reorientan en su totalidad hacia programas socioambientales.
Durante la presentación a la prensa y a agencias de cooperación internacional, Alejandro Palmarola Bejerano, presidente del Consejo de Administrativo de la Quinta S.U.R.L. se refirió al actual contexto global de crisis económica donde las entidades naturalistas tradicionales pierden fuentes de financiación, lo que las impulsa a buscar nuevas maneras de buscar la sostenibilidad.
Ante ese panorama, la Quinta de los Molinos propone una alternativa autosostenible respaldada por la Oficina del Historiador y diversas alianzas con agencias de cooperación, entre estas, la Asamblea de Cooperación por la Paz, y el Fondo Gallego de Cooperación y Solidaridad.
Según explicó Palmarola los seis ejes se conectan con las funciones, estrategias y fines de los jardines botánicos, donde La Quinta tiene experiencia e innovación.
El primer eje Ciudad sostenible y adaptación climática, tiene como objetivo estratégico convertir a la Quinta en un modelo de infraestructura verde urbana, que demuestren la contribución de esos espacios a mitigar los efectos del cambio climático.
Entre sus elementos se encuentra el fomento de la economía circular y los emprendimientos sostenibles. Al respecto, el presidente del Consejo de administración mencionó la Red de Emprendimiento Sostenible y Economía Circular, que integra una red de más de 450 pequeños negocios e iniciativas privadas con enfoque sostenible, así como eventos que funcionan como plataformas de comercialización para más de 80 emprendimientos por cada edición, con iniciativas lideradas fundamentalmente por mujeres jóvenes.
En segundo lugar está el eje de la seguridad alimentaria y la soberanía local, que consolide a la Quinta como un referente local en este tema, contribuyendo al acceso sostenible a alimentos y la promoción de una alimentación sana. El tercer eje se refiere a la salud y el bienestar, que se propone promover la salud física y mental de los visitantes a través del contacto con la naturaleza y programas de bienestar, basados en el principio de Una sola salud: humana, animal y ambiental.

La conservación de la biodiversidad y los ecosistemas es el cuarto eje que persigue afianzar a este jardín ubicado en el centro de la capital cubana como referente en la conservación de la flora cubana, tributando a la preservación de la biodiversidad y la restauración de los ecosistemas.
En ese sentido, se explicó que La Quinta abarca 4,7 hectáreas que funcionan como un refugio de fauna, donde se registra la presencia de 270 especies de aves residentes y sirve de escala migratoria para cerca de un centenar de especies dentro del Corredor Biológico del Caribe y Norteamérica.
El plan contempla el fortalecimiento de programas de conservación ex situ de la flora autóctona, la producción de especies nativas para la reforestación de la capital y la investigación aplicada al cambio climático. La educación ambiental inclusiva es el quinto eje, una labor que ha desarrollado el equipo, que implementa un proyecto de inclusión social, educativa y laboral de jóvenes con discapacidad intelectual, con talleres temáticos que les han permitido no solo desarrollar habilidades, sino también encontrar en ese espacio verde un empleo digno.
El sexto eje se refiere a otra de las facetas en las que este jardín botánico es pionero: las energías renovables y la eficiencia energética, con la introducción y el funcionamiento del Centro Demostrativo de Energías Renovables (CEDER).
En cada uno de los ejes, Palmarola describió tanto lo que ya ha hecho o está haciendo La Quinta como las acciones que se proponen en lo adelante, hasta el 2030.
El Plan Integral de Sostenibilidad no solo traza la ruta ambiental de la institución hasta el 2030, sino que establece un precedente de gestión para Centroamérica y el Caribe. Al combinar la salvaguarda del patrimonio histórico-natural, la inclusión social activa y la rentabilidad financiera reinvestida en la comunidad, la Quinta de los Molinos busca posicionarse como un laboratorio demostrativo de cómo las instituciones públicas pueden liderar la transición hacia ciudades más sostenibles e inclusivas.
De acuerdo con Rafael Palomino, de la organización no gubernamental española Asamblea de Cooperación por la Paz, que históricamente ha trabajado con la Oficina del Historiador en temas de rehabilitación de patrimonio para usos públicos, “la Quinta dinamiza la comunidad y dinamiza el espacio…y es como una especie de oasis dentro de una situación bastante complicada, donde suceden muchas cosas en las que habría que fijarse a la hora de desarrollar la ciudad”. Al respecto, mencionó la aplicación de las energías renovables, la contratación de personas en situación de discapacidad, lo que deviene “una motivación para apoyar a un sitio que va un poquito más adelante que los demás”.
