En cualquier punto de venta se puede encontrar el Shaka
El Shaka es una bebida energizante a base de Vodka, cuyo consumo se ha puesto de moda entre adolescentes y jóvenes. Su ingestión puede provocar graves consecuencias en la salud física y mental de quienes lo consumen
Se puede encontrar en la vitrina de cualquier mipyme o punto de venta. Allí, al lado de los refrescos o las cervezas se camuflajea. Bajo la etiqueta de energizante se comercializa sin encender alarmas. Su sabor, similar al de un refresco, suele confundir a quienes lo consumen y “avivarlos” a tal punto de no darse cuenta de sus efectos hasta que es demasiado tarde.
Circula en fiestas, centros recreativos y encuentros entre amigos. Por un precio más económico que el del ron o unas cuantas cervezas puede “prenderte” y hacerte presa de una “buena nota”. En los últimos meses el Shaka se ha vuelto popular entre adolescentes y jóvenes, y no son pocos los que se han llevado un susto al ser víctima del exceso.
LUCES QUE SE DESVANECEN
“Imagínate, es vodka, y además energizante, me tomé un buchito y sentí el mareo, y eso que no llegué ni a la mitad. No lo bebo más nunca. Lo peor es que se siente tan rico… pero al primer trago que te tomes vas a ver las lucecitas…”, narra José Alejandro, de 16 años. A Jonathan, de 15, le sucedió algo similar.
“Al principio pensaba que era como un refresco. Muchas de mis amistades hablaban del Shaka y aunque no soy tomador quise probar lo para ver qué se sentía. Tuve mareos, vómitos, el corazón me latía fuerte, pero no dije nada. Traté de acostarme para ver si se me pasaba, pero casi no podía dormir. Pasé tremendo mal rato”, comenta el muchacho.
Otros entrevistados manifestaron experimentar iguales síntomas al consumir Shaka en exceso, y si bien hasta el momento, en la provincia no se reportan casos que hayan requerido hospitalización, ni cuidados intensivos como en otros territorios del país a causa del consumo de esta bebida, sí han llegado adolescentes y jóvenes con afectaciones hasta la atención primaria de Salud. Así lo confirmaron a Girón fuentes de la Dirección General de Salud en Matanzas.
Ante la alerta de las autoridades sanitarias respecto a este tema surge la interrogante: ¿Es tan malo el Shaka cómo lo pintan? Si le preguntamos a cualquier herramienta de Inteligencia Artificial nos dará la siguiente respuesta: “Shaka representa una marca comercial dentro del segmento de bebidas energizantes, diseñada típicamente también contiene vitaminas del grupo B (B1, B2, B6 y B12). para aumentar la vitalidad física o mental mediante estimulantes como cafeína, taurina y vitaminas B. Su nombre podría aludir al gesto cultural hawaiano (dedo meñique y pulgar extendidos), asociándolo con el dinamismo juvenil, aunque su composición química sigue patrones globales: alto contenido de azúcares, compuestos psicoactivos y ausencia de nutrientes esenciales”.
Con excepción de la última oración, pareciera no contener nada raro. Sin embargo, cuando conversamos detenidamente con el doctor José Hernández Hernández, especialista en Pediatría y profesor consultante del Hospital Pediátrico Provincial Eliseo Noel Caamaño, nos damos cuenta de dónde radica su principal peligro.
“El Shaka Mixer posee alrededor de un 18 % de vodka, además de taurina y cafeína que es un estimulante del sistema nervioso central. Estas sustancias tienen la capacidad de neutralizar el efecto del vodka y quien las consuma no percibe o presenta manifestaciones de embriaguez y ello hace que la ingestión sea mayor. Por lo tanto, no es tan inocuo este energizante.

La jefa de Adulto Mayor y Salud Mental en la Dirección General de Salud, la doctora Nora Liss Gómez Domínguez deja bien claro que el Shaka es una bebida alcohólica que “La cafeína provoca una gran adicción, lo cual ha generado el aumento del consumo entre los adolescentes”.
Sin embargo, el único peligro no es la adicción. Advierte Hernández Hernández que desde el punto de vista clínico pueden aparecer manifestaciones en este grupo etario como la irritabilidad, la somnolencia marcada, crisis de agitación, aumento de la frecuencia cardiaca y arterial, temblores, nerviosismo, dolores de cabeza e inestabilidad.
Los adolescentes son los más afectados, pues tienen todavía inmadurez del sistema nervioso central y del aparato cardiovascular, por lo tanto, aparecerán en ellos diversas manifestaciones en este sistema de órganos.
“Desde el punto de vista metabólico, todas las bebidas energizantes metabolizan en el hígado y se excretan por el riñón, por lo que, a mediano o largo plazo, pueden dañar la función hepática y renal con impacto en los adolescentes que no tienen estos sistemas adecuadamente regulados”, explica Gómez Domínguez.
Para el especialista en Pediatría, “muchas personas no lo ven como ingerir una botella de ron y debemos tener en cuenta que, por su contenido de alcohol, una lata de Shaka es equivalente a casi tres latas de cerveza, por eso al beberla se ponen eufóricos, con deseos de sentirse importantes, más fuertes e incrementan la ingestión. Ello hace que en el transcurso de la noche aparezcan manifestaciones más graves”.
Coinciden los especialistas en que el consumo frecuente influye también en la vida diaria de los jóvenes. Acciones cotidianas como dormir se ven afectadas, también aparece el cansancio, situaciones que desencadenan la ingestión para “renovar las energías”. Estas conductas inciden de manera directa en el rendimiento escolar y pueden generar mayor impulsividad, depresión y conductas de riesgo.
Refiere el facultativo: “Si aparecen estas manifestaciones, se debe buscar ayuda. En primer lugar, es preciso mantener la calma. Si no hay pérdida de conciencia resulta vital administrar la mayor cantidad de líquidos posible para mejorar el estado de hidratación y acudir a las instituciones de Salud para desarrollar otro tipo de acciones”.
OJO CON EL SHAKA
Para los especialistas el mejor antídoto para disminuir el consumo y el impacto que tiene el Shaka en los adolescentes y jóvenes es el conocimiento y la prevención al respecto. “Los padres deben saber que las bebidas energizantes, en general, causan una hiperestimulación del sistema nervioso. En este sentido, las conductas de los muchachos pueden tornarse agresivas y llevarlos a cometer indisciplinas de otra índole”, afirma Gómez Domínguez.
Mientras, Hernández Hernández reconoce que “en los centros recreativos hay mezclas con otras sustancias adictivas, incluso, drogas. Por eso a la familia le toca estar presente y controlar lo que consumen sus hijos menores de edad. Deben hablar con los muchachos. Corresponde al sector de la Salud desde nuestra red de consultorios divulgar los riesgos del Shaka, y dejar claro que puede abrir las puertas para la adicción a otras drogas más fuertes”.
“Debemos suplementar los conocimientos desde la atención primaria de Salud y los equipos de Salud Mental de los municipios para reforzar la prevención, mediante las charlas educativas en los círculos de adolescentes y que de esta manera conozcan las consecuencias.
Si bien la familia, la escuela y el sistema de Salud tienen un reto por delante para prevenir y contener este fenómeno, no menos importante es el papel de la comunidad y de los actores económicos que comercializan estas bebidas. El mayor Yunielke Valderrama Delgado, director de la Escuela de Formación Integral del Órgano de Atención a Menores, insiste en que es imprescindible alertar a quienes la comercializan, y no tienen en cuenta que pueden transgredir la ley en una venta no regulada a menores de edad.
“Es una bebida alcohólica que no puede venderse a menores de edad porque, además de ser perjudicial para su salud física y mental, los puede llevar a desarrollar una conducta descontrolada que transgrede las normas e, incluso, a la comisión de hechos tipificados por la ley como delitos en el caso de los menores penalmente no responsables.
“Tampoco podemos obviar otras situaciones de vulnerabilidad a las que pueden estar expuestos los adolescentes como víctimas, en algún tipo de hecho delictivo. Insistimos en el papel de la familia y los padres, en supervisar las actividades y los vínculos que sus hijos desarrollan cuando salen a fiestas o comparten con sus amistades en centros sociales y espacios recreativos”, alerta.
El Shaka, como cualquier otra bebida alcohólica, sí es tan malo como lo pintan, sobre todo si es consumido por adolescentes. Evitemos sus “sorpresas” y regulemos su ingestión en pos de preservar la salud y estabilidad de nuestra adolescencia.

