Más de un millón 500 mil estudiantes iniciaron este 1° de septiembre el curso escolar 2026-2027 en centros educativos del país. En el acto central en la capital, se reafirmó que, a pesar de las complejas circunstancias materiales, la educación no puede ni va a detenerse

Ariel quiere ser técnico medio en Informática; fue su familia la que le inculcó esa vocación, y ahora solo espera culminar el octavo grado en la Escuela Secundaria Básica Rubén Bravo Álvarez para dar el siguiente paso. Camila, en cambio, cursa su último año en esa misma enseñanza y sueña con ingresar al preuniversitario para graduarse, más adelante, como bióloga marina. Karla se ve a sí misma vistiendo la bata blanca de los galenos. Intereses diversos, sin duda, pero a los tres los unió la misma emoción matutina: la de reencontrarse con las aulas y saberse un paso más cerca de sus proyectos de vida.
Los niños, adolescentes y jóvenes cubanos son conscientes –quizás demasiado pronto– del complejo escenario económico que los rodea y de las carencias cotidianas. Sin embargo, al cruzar el umbral de sus escuelas cada septiembre, esa realidad se transforma en un espacio de posibilidades y sueños.

Han entrado a un lugar donde se ha decidido que su desarrollo importa. Esa es la premisa esencial que marcó la jornada en la Escuela Primaria Rafael María de Mendive, en el municipio capitalino de Centro Habana, sede del acto central por el inicio del año lectivo. Y esa misma convicción se multiplicó a lo largo y ancho del archipiélago donde, como expresara la ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, el timbre que convoca a clases representa el latido de una nación que insiste en apostar por su mañana.
Resulta imprescindible analizar el hecho en su justa dimensión: el calendario escolar pudo no haber comenzado. En un contexto atravesado por severas limitaciones de recursos y contingencias energéticas, cualquier otra lógica económica habría justificado postergar el reinicio de las clases a la espera de condiciones ideales. No obstante, la decisión estratégica del país fue abrir las puertas de sus instituciones docentes.

La jornada de apertura en la primaria Mendive contó con la presencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República; Manuel Marrero Cruz, miembro del Buró Político y primer ministro; Walter Baluja García, ministro de Educación Superior, y Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura, además de otros miembros de instituciones formadoras. En la cita, niños y jóvenes de la educación general provenientes del círculo infantil Fe del Valle, la propia primaria Rafael María de Mendive, la ESBU Rubén Brau Álvarez y el Instituto Preuniversitario Urbano José Martí, disfrutaron de una mañana donde las manifestaciones artísticas y la alegría compartida fueron las verdaderas protagonistas.
Que la enseñanza mantenga su marcha constituye la confirmación de que Cuba se niega a permitir que las estrecheces materiales dicten el destino de sus nuevas generaciones. Mientras existan docentes dispuestos a enseñar, aulas preparadas para recibir a sus alumnos y familias comprometidas con la asistencia a clases, subsistirán las razones para confiar en la capacidad transformadora de la educación.


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