Los expertos encontraron las huellas más claras y completas documentadas en el Caribe de ese evento que marcó el fin de la era de los dinosaurios.
En tal sentido, el doctor Reinaldo Rojas,-líder del proyecto Unidad Clástica compleja del límite Cretácico-Paleógeno en Cuba y su relación con la evolución geológica-, explicó que se trata de sismitas (deformaciones en rocas) que registran la violencia de las ondas sísmicas.
Estas rocas se formaron en el fondo marino a cuatro kilómetros de profundidad y hoy son parte del substrato de Cuba occidental.
“El surgimiento de las sismitas es consecuencia del impacto de las ondas sísmicas de alta energía, que produjeron complejos procesos de deformaciones frágiles y dúctiles de los materiales sedimentarios”, puntualizó Rojas.
El impacto meteorítico no solo provocó extinciones masivas de diversos organismos, sino que literalmente agitó los fondos oceánicos más profundos de la Tierra, causando un fuerte desequilibrio ambiental, explicó el experto al diario Granma.
Este hallazgo registrado en el Valle de Pons, en Viñales, trasciende las fronteras gracias al Centro de Investigación del Petróleo y el departamento de Geología de la Universidad de Pinar del Río.
“No es solo una pieza más del rompecabezas de la extinción biológica en masa, y una prueba tangible del suceso que cambió la Tierra para siempre, es además una muestra de la capacidad de la Geología para revelar los secretos de la evolución del planeta”, argumentó el doctor Rojas.
El estudio ya fue publicado en la prestigiosa revista Journal of South American Earth Sciences, con sello cubano y colaboración internacional.
La investigación, forma parte del programa Sectorial de Ciencia, Tecnología e Innovación Caracterización integral de la Geología en Cuba, gestionado por Instituto de Geología y Paleontología/Servicio Geológico de Cuba, del Ministerio de Energía y Minas, precisó el rotativo.
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