
On Cuba
El curso escolar 2026-2027 comienza este martes en las universidades de Cuba, en un contexto marcado por el sostenido deterioro de las condiciones de vida del país y apagones que superan las 20 horas diarias. Como resultado, desde el curso pasado las clases presenciales se redujeron casi al mínimo y se adelantó el fin del periodo lectivo.
Pese a ello, directivos del Ministerio de Educación Superior (MES) celebraron el lunes haber conseguido «algunos periodos de presencialidad», al intervenir en el programa de propaganda Mesa Redonda. No dejaron pasar la oportunidad para hacer propaganda alrededor de la figura del difunto dictador Fidel Castro.
En su intervención, citada por el portal oficial Cubadebate, el titular del MES, el doctor Walter Baluja García, afirmó que las universidades cuentan con «una mayor experiencia acumulada para enfrentar estos escenarios», en alusión a la aguda crisis electroenergética que atraviesa Cuba. Aseguró que los centros de enseñanza superior podrán ampliar los espacios de actividades presenciales con respecto al semestre anterior.
El ministro explicó que se mantendrán esencialmente los mismos principios de semipresencialidad y formación a distancia del semestre anterior, pero que la experiencia acumulada y la organización alcanzada a nivel municipal, provincial y nacional han permitido «ir consiguiendo algunos periodos de presencialidad».
El funcionario señaló que esa modalidad es «insustituible desde el punto de vista de la formación integral del estudiante», tal como —dijo— quedó demostrado durante la pandemia de COVID-19.
Según precisó, la presencialidad se dará en distintos escenarios: las sedes centrales tradicionales, los centros universitarios municipales y otras sedes en los municipios, unidades docentes y entidades de la producción y los servicios.
Menos ingresos a las universidades
En el nuevo curso, el MES espera que ingresen a la enseñanza superior más de 40.000 estudiantes. La cifra es inferior a la de ingresos previstos para el curso 2025-2026 (aproximadamente 52.000) y a los 46.252 que ingresaron en el curso anterior.
Sin mencionar directamente a la disminución en los ingresos a las universidades en comparación con años previos, Baluja García atribuyó la cantidad actual a «las características demográficas actuales del país», aludiendo a la acelerada contracción de la población de Cuba, principalmente de la población joven.
«Estamos contentos de recibir a todos esos muchachos en nuestras aulas, en nuestras sedes universitarias, aunque lamentamos que tenga que ser en condiciones diferentes a la normalidad a la que estamos todos acostumbrados», dijo y responsabilizó de la crisis en la que se hunde Cuba a «la escalada agresiva del Gobierno norteamericano» y al «bloqueo energético».
Un «regalo» para el difunto dictador Fidel Castro
La intervención de la directora general de Pregrado del MES, la doctora Deysi Fraga Cedré, demostró que, por difíciles que sean las circunstancias para llevar a cabo el curso escolar, nada impedirá el adoctrinamiento de los estudiantes en las universidades de Cuba.
Según Cubadebate, la funcionaria afirmó que la formación política e ideológica y el trabajo educativo siguen siendo prioritarias, «porque, aunque estemos distantes tenemos que seguir apostando por la formación integral de nuestros jóvenes».
Al concluir su intervención, vinculó el inicio del nuevo curso escolar con el centenario del difunto dictador Fidel Castro, que se cumplió el pasado 13 de agosto.
«En este centenario del comandante Fidel, no podemos regalarle otra cosa que la continuidad de la educación superior cubana«, dijo y recordó que, tras tomar el poder en 1959, el dictador dijo que los jóvenes universitarios tenían que ser «imprescindiblemente decisivos» para el futuro del país.
Ingreso a las universidades sin pruebas de ingreso
Baluja García señaló que, por primera vez, el ingreso a la educación superior se realizó sin las pruebas de ingreso, que fueron pospuestas en marzo y finalmente no se llevaron a cabo.
Aunque describió los exámenes como un instrumento «sin sustitución» para garantizar un acceso justo y equitativo, dijo que este año se decidió excepcionalmente emplear el promedio académico obtenido por los estudiantes en el preuniversitario.
Admitió que el cambio generó dudas en familias, profesores y alumnos, principalmente de los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas (IPVCE), que temían estar en desventaja frente a un criterio de evaluación basado en el promedio, por tratarse de un plan de estudios más riguroso.
Sobre los resultados del proceso, indicó que el 97% de los aspirantes obtuvo plaza y el 86% alcanzó alguna de sus tres primeras opciones. Lamentó que carreras de menor demanda no se cubrieron en su totalidad, pero no precisó cuáles.
Actos de graduación iluminados con teléfonos móviles
Respecto al curso anterior, el ministro informó que más de 30.000 estudiantes egresaron de las universidades cubanas y calificó la cifra como una «entrega importante en un momento crucial para la economía y los servicios del país».
Muchas de las graduaciones se desarrollaron «totalmente a oscuras en los teatros en los que estaban concebidos», porque coincidieron con jornadas de apagones. Se realizaron igualmente «con lámparas de emergencia, con la luz de los celulares y con un entusiasmo propio del momento», resaltó el ministro.
La falta de electricidad en los actos de graduación de universitarios cubanos contrasta con el derroche del régimen durante el I Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, celebrado entre el 10 y el 13 de agosto. El evento estuvo precedido por el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO), que duró dos días.
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