«Con los experimentos quedó destruido el objeto de estudio»: Cubanos reaccionan a palabras del nieto de Fidel Castro
Las declaraciones de Fidel Antonio Castro Smirnov sobre la supuesta dimensión científica de su abuelo provocaron una avalancha de reacciones entre lectores de CiberCuba, que utilizaron precisamente los términos empleados por el nieto de Fidel Castro para cuestionar el legado del dictador cubano.
La publicación partía de una afirmación de Castro Smirnov durante una entrevista con teleSUR: Fidel Castro, aseguró, actuaba como un investigador, pero su «objeto de estudio» no era una muestra en un tubo de ensayo, una placa de Petri o una célula, sino «una nación».
El científico cubano fue todavía más lejos al explicar que en esa manera de actuar «no valía la prueba y el error», pues los «experimentos tenían consecuencias muchas veces irreversibles».
La combinación de las palabras «objeto de estudio», «experimentos» y «consecuencias irreversibles» generó numerosas respuestas críticas.
«Con tantos experimentos quedó totalmente destruido el objeto de estudio», resumió uno de los comentarios.
Otro lector fue igualmente directo: «Realmente ha sido un laboratorio humano de los Castro».
La idea se repitió con diferentes formulaciones. «Pobre de los millones de ratones del laboratorio de esta gente», ironizó otro usuario, trasladando la metáfora científica empleada por Castro Smirnov a quienes durante décadas estuvieron sujetos a las decisiones políticas y económicas del régimen cubano.
«La muestra estadística fue toda la nación»
Entre las reacciones también aparecieron análisis más extensos sobre las implicaciones de presentar un país como objeto de experimentación.
Uno de los lectores calificó lo ocurrido en Cuba como un «experimento social» y cuestionó que «la muestra estadística fue toda la nación». En su reflexión, sostuvo que los ciudadanos sometidos a esas políticas no podían elegir participar en ellas y vinculó sus resultados con la actual falta de expectativas, el desaliento y la desesperanza.
La crítica coincide precisamente con uno de los aspectos más llamativos de las palabras de Castro Smirnov: no habló metafóricamente de un pequeño proyecto o de una política concreta, sino que identificó expresamente a una nación como el «objeto de estudio» de Fidel Castro.
Otros comentarios respondieron con sarcasmo.
«Objeto de estudio, sí; de la asignatura que desaprobó», escribió un lector. Otro redujo la idea a dos palabras: «laboratorio privado».
También hubo quienes relacionaron directamente aquel supuesto método científico con la situación actual de Cuba y señalaron que los resultados de décadas de decisiones gubernamentales pueden observarse hoy en la escasez, los apagones y el deterioro económico.
Del Cordón de La Habana a la Zafra de los Diez Millones
Varios lectores aprovecharon el concepto de los «experimentos» para recordar proyectos impulsados personalmente por Fidel Castro.
Uno de los comentarios más detallados enumeró el Cordón de La Habana, los intentos de extender determinados cultivos y la Zafra de los Diez Millones de 1970 como ejemplos de lo que calificó de «campo experimental» aplicado a escala nacional.
«Tu abuelito usó a la nación como material de estudio y experimentación», afirmó el usuario antes de recordar varios de esos proyectos.
El comentario terminó estableciendo un vínculo entre aquellas decisiones y el presente: «convirtió al país en un campo experimental durante décadas y los resultados los padecemos hasta ahora los cubanos».
La Zafra de los Diez Millones constituye uno de los ejemplos históricos más conocidos. El gobierno de Fidel Castro movilizó enormes recursos humanos y económicos con el objetivo de alcanzar en 1970 una producción de diez millones de toneladas de azúcar. La meta no se consiguió y la campaña dejó importantes consecuencias para otros sectores de la economía.
El Cordón de La Habana también apareció reiteradamente entre las respuestas como símbolo de los proyectos económicos promovidos desde el poder y posteriormente abandonados.
«El hambre y la miseria» como resultado
Otros lectores llevaron el debate directamente a la realidad cotidiana.
Uno afirmó que «el hambre y la miseria de este país» también podrían considerarse parte de ese «objeto de estudio», cuestionando que después de décadas de políticas económicas fallidas el régimen cubano continúe atribuyendo sus problemas fundamentalmente a factores externos.
Otro comentario contrapuso la vida de la familia Castro con las condiciones materiales de buena parte de la población y sostuvo que mientras sus descendientes han disfrutado de privilegios dentro y fuera de Cuba, el pueblo ha sufrido un progresivo empobrecimiento.
También aparecieron referencias a la emigración masiva. Algunos lectores interpretaron la salida de millones de cubanos durante décadas como otra de las consecuencias de ese modelo político y económico.
Las reacciones fueron especialmente duras porque muchos usuarios entendieron las palabras de Castro Smirnov no como una defensa científica de su abuelo, sino como una descripción involuntariamente reveladora de la forma en que Fidel Castro gobernó el país.
Cuba como «laboratorio»
Castro Smirnov utilizó además otra expresión que reforzó esa interpretación.
Al referirse a la infancia de Fidel Castro en Birán y a su convivencia con trabajadores pobres y haitianos, afirmó que aquel lugar había sido su «primer laboratorio de observación».
De esta manera, el propio relato del nieto construye una secuencia singular: Birán aparece como el primer «laboratorio»; Fidel Castro, como un «investigador»; Cuba, como su «objeto de estudio»; y las decisiones tomadas desde el poder, como «experimentos» capaces de provocar consecuencias «muchas veces irreversibles».
Los lectores hicieron suya esa terminología, pero invirtieron completamente el sentido elogioso que Castro Smirnov pretendía darle.
«Fue un experimento social», sostuvo uno de ellos, para inmediatamente cuestionar su metodología y sus resultados. «Laboratorio humano», sentenció otro.
Y quizá la reacción que mejor sintetizó el debate fue también una de las más breves: «Con tantos experimentos quedó totalmente destruido el objeto de estudio».
Una frase que convierte la defensa del legado científico de Fidel Castro realizada por su nieto en una crítica a las consecuencias de más de medio siglo de castrismo sobre Cuba y los cubanos.
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