Cuando la altura es la esperanza
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Cuando la altura es la esperanza

Pasaban las 7 pm y los vecinos de los 16 apartamentos alistaban su mente para otra noche sin corriente, otra noche como las seis anteriores, solo que no imaginaban que esa, la de este domingo, al menos sería la última por ahora.

Y como calcular que un domingo llegarían los hombres de las alturas, esos que no descansan tratando de que las 3 horas con corriente puedan recibirlas todos los clientes. Y cayendo la tarde llega ese carro que da esperanza, con jóvenes valientes pero conocedores del oficio.

Allí en calle 41 entre 18 y 20, en Nueva Gerona entra el carro, se bajan, se acercan al poste donde yace un pedazo de cable guindado que por muchos años ayudó a que el edificio tuviera servicio eléctrico, pero ya gastado ,empatado y que hace una semana no dio más. Bomberos y eléctricos aislaron el edificio donde sus vecinos veían cada doce horas como otros cerca alumbraban los hogares, y ellos a cargar y cocinar gracias a la solidaridad.

Y la obra comenzó y el tiempo como siempre haciendo caminar las manecillas del reloj, café, agua fría de una mano cercana, alientos, y sobre todo alegría, cuando vieron aquel cable trenzado dispuestos a conducir la energía en la mañana de este lunes. Se dice fácil pero escalera en mano en los dos pasos de escalera había que hacerlo llegar, con seguridad y precisión, porque en tema corriente todo está normado.

Y cierto una semana si corriente pero valió la pena esperar, ahora es un cable nuevo, de un poco que arribó a la Isla de la Juventud donde los insumos del sector escasean como en toda Cuba, y tenia que ser así, fuerte porque soporta ya desde la 7 am de hoy toda la carga de 16 apartamentos poniendo casi todos los equipos a la vez en su tiempo con servicio.

La palabra que más retumbó gracias, gracias, ya oscuro los chicos en el poste para dejarlo todo listo. Y yo me pregunto de qué fibras está hecho el corazón de los linieros, de un colectivo que está diseñado para dar luz, esperanza, bienestar. Y esas fibras son hechas de amor y compromiso. Por eso los pineros debemos confiar en ellos, cada queja, cada transformador dañado, cada avería a ellos también les duele.

A nosotros nos toca como pueblo agradecer, respetar, y comprender que mientras haya una queja, detrás hay una exigencia, una gestión. Porque en mi Islita bella seguiremos haciendo parques solares, seguiremos salvando el sistema eléctrico, y que sea sostenible también es responsabilidad de nosotros, de un uso más racional, de velar en las noches al malhechor, de ser guardianes de esa luz que los hombres de las alturas nos traen con tanto esfuerzo.

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