Han transcurrido 67 años desde que Fidel Castro, en aquel recorrido por el valle de Viñales, recibe la información por parte de Leandro Rodríguez Malagón de que en la Sierra de Celadas había un grupo de bandidos que aterrorizaba a los campesinos, entre ellos, el cabecilla Luis Lara Crespo, excabo que se hacía acompañar de antiguos militares del ejército de Batista.
Hasta ese momento ya habían ejecutado más de 20 asesinatos, saqueos y robos a la población campesina.

Ahí el Comandante en Jefe expone la idea de crear una patrulla integrada por campesinos de la zona, pues conocían el entorno, cuyo fin era capturar a los bandidos. La responsabilidad se la otorgó a Núñez Jiménez, quien decidió que fueran 12 campesinos (un número que para él tenía significado vinculado a la historia de Cuba)
Rápidamente se decidieron los integrantes con Malagón al frente. Antes de partir, Fidel le dijo que al otro día le llevara los hombres a La Habana, y después de esclarecer bien la misión le expresó: “Malagón, si ustedes triunfan, habrá milicias en Cuba”.
Lo demás es historia. Surgió la legendaria patrulla campesina Los Malagones, quienes en 18 días, a diferencia de los 90 que Fidel les concedió, capturaron a los bandidos y limpiaron la zona de la maldad que los acechaba.
Es historia que el 18 de octubre se conoce como el Día del Combatiente de la Lucha contra Bandidos, en homenaje a estos hombres buenos y valientes que trajeron tranquilidad.
A Los Malagones agradecer siempre haber entrado por la puerta ancha de la historia a fuerza de coraje, y este lunes 31, como cada año, rendimos merecido homenaje en el complejo escultórico donde reposan sus restos, en señal de recordación porque, gracias a ellos, hubo y hay milicias en Cuba.

