A propósito del aniversario 66 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Guerrillero dialogó con una joven federada del occidental municipio de Sandino en la provincia Pinar del Río
Yanira Salgado Martínez apenas tiene 33 años y habla de la FMC como si llevara en ella toda una vida, quizá porque encontró en la organización un espacio que le permitió, hace mucho tiempo, realizarse como mujer, como madre, y también ayudar a otras que necesitaban una mano amiga en su camino.
“Para eso está la Federación, dice resolutiva, para acompañar, orientar, demostrarles a las mujeres que son importantes, para que conozcan sus derechos y enseñarlas a batallar por ellos”.
Ella, que viene de una formación pedagógica en la especialidad de Marxismo-Leninismo y tiene la experiencia frente al aula en la escuela Cristino Naranjo, en el consejo popular Cortés, siente un cariño especial por los niños, ni hablar entonces de su amor por ese pequeño que la espera siempre en casa y que su familia cuida con recelo para que pueda trabajar alejada de su comunidad.
El trabajo con la FMC lo lleva muy de cerca desde la infancia, cuando su abuela era secretaria de una delegación. Luego vinieron otras responsabilidades que asumió sin dudar.
Responde diáfana e insiste en aquella máxima de Fidel que asegura que la mujer es una revolución dentro de la Revolución.
¿Qué importancia le confieres a la FMC en el contexto actual?
“La Federación juega un papel fundamental. Es la organización que agrupa a todas las mujeres del país para que se sientan respaldadas. Enfocamos nuestro trabajo en distintas aristas, siempre con el Programa de Adelanto a la Mujer. Sin embargo, muchas féminas aún desconocen todo lo que hacemos. Hoy los frentes son diferentes, por eso tratamos de rescatar el trabajo en las comunidades, adecuándolo a la realidad actual. Siempre hago énfasis en la importancia de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, porque es el lugar al que acuden con sus problemáticas”.
¿Es la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia ese espacio en el que se puede encontrar ayuda, asesoramiento?
“Definitivamente. Es un espacio clave. No solo atendemos problemas matrimoniales, sino también casos de maltrato infantil, de vulnerabilidades, por ejemplo. Y para ello contamos con un equipo de colaboradores, entre los que están especialistas de Educación, del Ministerio del Interior, Salud. Cada asunto se trata con el profesional adecuado, sobre todo, se orienta y se acompaña”.
Yanira es, desde hace tres años, secretaria de la FMC en el municipio de Sandino, pero antes fue funcionaria de la organización y atendió consejos populares como Cortés y Pasada de Marín, dos comunidades alejadas de la cabecera municipal.
Su experiencia en el intercambio con las mujeres le permitió comprender mejor las dificultades y las oportunidades que tenían las que residían en esas zonas, netamente rurales. En función de ello han orientado también la labor de la FMC en el municipio, el cual hoy ostenta la condición de destacado a nivel nacional.
“Es el resultado de un equipo de trabajo. Eso es importante. Somos un grupo muy joven, pero fortalecido, con mucha energía y compromiso. Que se ocupa de hacer las cosas bien”, asegura.
Cuenta una tras otra las anécdotas de su territorio en las que la FMC ha tenido que incidir: una madre que maltrataba a los hijos, una joven adolescente con dos embarazos seguidos, y así otras en las que la Federación ha estado presente, siempre como una figura que acompaña, que ayuda.
“Trabajamos fundamentalmente desde la prevención. En la actualidad, esas madres y sus familias nos agradecen. Seguimos muy de cerca la evolución; estamos pendientes de los niños, de los vínculos laborales, de la escuela… esa es nuestra responsabilidad, y también otorgar herramientas para que sean independientes, por eso ofertamos cursos de adiestramiento en diversas especialidades muy demandadas en el territorio”, acota.
Ese tipo de resultados debe llenarlas de orgullo. Salvar una familia, un futuro… ¿verdad?
“Totalmente. Cuando comienzas en la Federación no conoces su alcance. Ves las actividades, las reuniones, pero cuando entras y palpas el trabajo, te enamoras de él. Yo, por ejemplo, soy una mamá divorciada, vivo sola con mi hijo, pero cuento con el apoyo de mi familia. Este trabajo me toca muy de cerca y me enorgullece poder buscar soluciones para otras mamás que no tienen ese apoyo. Soy una persona muy sensible y me pongo en el lugar de ellas, y eso me ha dado muchos resultados, aunque también he tenido tropiezos”, confiesa la muchacha.
¿Sientes que la Federación te ha ayudado a asumir tus roles como mujer y madre trabajadora?
“Sí. A veces hablo con mis compañeras sobre lo difícil que es compaginar todo, pero también sobre la importancia de la superación. Hay muchas mujeres que, por su concepción o por lo que aprendieron en casa, creen que deben soportar una situación difícil a cambio de mantener una estabilidad económica. Les falta conocer otras opciones, saber que pueden caminar solas”.
¿Y qué piensas de esa realidad?
“Creo que es muy importante la formación y la superación, tanto personal como profesional. Hay quienes no tienen otras opciones, no porque no existan, sino porque no las conocen. Desde la familia, a veces se ve ese camino como el más fácil. Es un círculo que hay que romper, y ahí es donde la Federación y nuestras Casas de Orientación juegan un papel vital, mostrando que sí hay otro camino, que la mujer tiene dos manos y es joven y fuerte para trabajar y salir adelante”.
Yanira tiene muy reciente la vivencia del Servicio Militar Voluntario Femenino.
¿Cómo fue la experiencia? ¿Crees que te aportó algo?
“Me aportó muchísimo. Me dio más preparación para la vida y para poder decirles a las jóvenes que las mujeres podemos cumplir cualquier tarea, que somos fuertes y emprendedoras. En la Unidad, además, me tocó impartir clases políticas a los soldados, y aunque al principio dudaba, me preparé bien y lo hice. Lo más impactante fue el ejercicio de tiro. Yo estaba aterrada, pero el teniente coronel me dijo que era la figura principal y que debía hacerlo. Era la única mujer en un batallón de 72 jóvenes. Agarré el arma, temblando, pero lo logré. Eso me marcó profundamente”.
Mirando ahora esa experiencia, ¿qué dirías a las jóvenes que han pensado optar por el Servicio Militar?
“Que se animen, las mujeres somos fuertes, no nos detenemos ante nada y estamos presentes en la defensa de nuestra Patria. Los jóvenes soldados siempre me respetaron y cuidaron. Fue una experiencia dura, pero muy bonita, que me reafirmó que con carácter y constancia se puede salir adelante en cualquier ámbito”.
Sandino es un municipio alejado de la capital provincial, ¿cómo manejar estrategias de país como el Programa de Adelanto a la Mujer en zonas rurales, con aprendizajes quizá más patriarcales, por las características de la misma sociedad?
“En Sandino, la mayoría de las mujeres son amas de casa, y tenemos muchas adolescentes. Nuestra estrategia la hemos enfocado en la prevención en las comunidades y hacia este segmento más joven. Para que la organización sea visible hemos creado delegaciones juveniles e infantiles en las escuelas primarias y centros mixtos. Agrupamos a pioneras, estudiantes y jóvenes, y con ellas hacemos actividades, les llevamos el trabajo de la Federación, celebramos el Ocho de Marzo. Vinculamos las administraciones y centros laborales en cada una de las problemáticas a trabajar. Es nuestra forma de mantener viva la organización entre las nuevas generaciones”.
A tu juicio, en medio de esta crisis tan dura que vive Cuba, ¿qué rol juega la mujer y que desafíos tiene la FMC en la defensa de la mujer cubana?
“La mujer en la Cuba actual es fundamental. No solo lleva el peso del trabajo, sino también el del hogar, la familia, los hijos. No estoy exonerando a los padres, pero somos nosotras las que pensamos en la merienda, en que el niño vaya con el uniforme planchado, aunque no haya corriente, en resolver con lo que se tiene a la mano. La mujer siempre busca soluciones donde no las hay. A pesar de la escasez, ella emprende, se las ingenia.
“El desafío más grande para nosotras es seguir enamorando a las mujeres y lograr que las instituciones, los organismos, las empresas y las comunidades entiendan que el Programa de Adelanto a la Mujer no es solo de la Federación, sino un programa de país. Nosotras lo impulsamos, pero los directivos tienen que apropiarse de él, respetar los derechos de las mujeres trabajadoras, sobre todo, en el sector no estatal”.
Yanira tiene un mensaje para las mujeres: “Que no se rindan, que sigan adelante, que la Federación está ahí para respaldarlas. Que el camino no es fácil, pero juntas somos más fuertes. Y que las jóvenes, las nuevas generaciones, son el futuro de esta organización; por eso trabajamos tanto con ellas. La mujer cubana es una revolución dentro de la Revolución, como dijo Fidel, y eso no es un eslogan, es una realidad que vivimos cada día en nuestras comunidades”.

