Un centenar de marroquíes muertos dejó la tragedia de Ceuta. El subdesarrollo mata
Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, denunció ante la opinión pública, hará par de años, que su teléfono fue intervenido por los servicios de inteligencia de Marruecos, ante lo cual el tema de la seguridad interna cobró nueva dimensión. Aunque a la postre no hubo confirmación, quedó un mal sabor a pesar de los muchos acuerdos comerciales y políticos bilaterales.
De entre estos últimos sobresale la cuestión del Sáhara Occidental, el cual, afirma Madrid, debe ser resuelto mediante acciones de la ONU, si bien la postura oficial es conceder la soberanía marroquí sobre esa región, quizá como remanente de sus remordimientos colonialistas. Pero el asunto más candente entre los dos es el tema migratorio y las posesiones españolas de Melilla y Ceuta, puntos africanos de entrada a Europa: ¡esperanza de muchos!
El medio español alternativo Rambla considera que la alianza entre Pedro Sánchez y el rey marroquí, Mohamed VI, se basa en intereses mutuos, desde la cooperación en materia de seguridad, lucrativos acuerdos comerciales y la manzana de la discordia: el control y gestión de la migración de África hacia el Viejo Continente, donde el reino alauita se beneficia económicamente. El 2026 sorprendió con el desbordamiento de la frontera marítima con miles de jóvenes marroquíes y de otras nacionalidades africanas hacia la “prosperidad” del capitalismo europeo.
Ello sucedió a finales de julio; mientras miles de jóvenes y niños quedaron sepultados bajo las aguas, otros corrieron mejor suerte –se presume que de 40 000 a 80 000 personas– llegaron a desbordar los centros de acogida. Según la articulista de Rusia Today (RT) Carmen Parejo, en Marruecos “cuatro millones de jóvenes de entre 15 y 35 años carecen de salidas laborales o educativas, atrapados en un bloqueo vital que ayuda a explicar la desesperación de quienes intentaron llegar a Ceuta”.
El subdesarrollo es culpable. Al observar detenidamente este dato podemos inferir cómo esa desigualdad con respecto a la cercana Europa se arrastra desde la colonia española, cuando la metrópolis señoreaba en esos lares.
El asunto se vuelve turbio si analizamos el origen del rumor acerca de la apertura de ese punto de la frontera España-Marruecos. Hay quien dice se debió a una especulación de las redes sociales, que los mercaderes de la trata de persona imaginaron pingües ganancias. Mientras, la oposición de extrema derecha española lo vincula a leyes laxas en cuanto a la legalización de los indocumentados.
Hay otro argumento más sutil: la influencia marroquí derivada de relaciones estrechas con Israel. Dejando correr un rumor de bonanza se la estarían cobrando a Pedro Sánchez tras su declarado apoyo político a Palestina y condena al genocidio del sionismo israelí y mundial contra Gaza y Cisjordania. Detrás de esa posibilidad está EE.UU., padrino comprobado de todas las derechas en el orbe.
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