Un nuevo informe del Centro de Inversiones de la FAO, en colaboración con las otras dos organizaciones, llamó la atención sobre la necesidad de invertir en el enfoque Una Sola Salud, una estrategia integrada que reconoce las interconexiones entre la salud humana, animal y vegetal, así como la de los ecosistemas.
Titulado “Rentabilidad financiera y económica de la inversión en Una Salud: evidencia y perspectivas futuras”, el estudio examina cómo este enfoque puede contribuir a reducir la carga de morbilidad, los costos de atención médica, la contaminación ambiental y la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.
Los costos económicos derivados de las enfermedades zoonóticas y otras infecciosas ascienden a miles de millones de dólares cada año y según evaluaciones del Banco Mundial, la resistencia a los antimicrobianos podría provocar pérdidas por alrededor del 3.8 por ciento del Producto Interno Bruto mundial para 2050.
Al promover la colaboración entre sectores y disciplinas, el programa Una Sola Salud contribuye a maximizar el impacto de las inversiones, al tiempo que fortalece la resiliencia a largo plazo.
El subdirector general de la FAO, director de su División de Producción y Sanidad Animal y Veterinario Jefe, Thanawat Tiensin, advirtió que “los desafíos más acuciantes de la actualidad, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la inseguridad alimentaria y las vulnerabilidades socioeconómicas, están profundamente interconectados”.
Advirtió que tales retos “exigen enfoques integrados como Una Sola Salud, que pueden mejorar la prevención y la mitigación”.
Por su parte, el subdirector general de la OMSA, Baba Soumare, subrayó que la sanidad animal constituye uno de los puntos de entrada más eficaces para la prevención y destacó la importancia de fortalecer los servicios veterinarios, la vigilancia y la colaboración.

