La Habana, Cuba selló su actuación en los VI Juegos Panamericanos de la Juventud Sorda Guayaquil 2026 con 26 medallas, incluidas siete de oro, una decena de plata y nueve de bronce.
La delegación antillana encontró en el atletismo su principal motor competitivo, al conquistar 17 preseas —cinco doradas, cinco plateadas y siete bronceadas— en una pista donde cada arrancada y cada salto narraron una historia de voluntad sin límites.
Katherine Garzón emergió como la gran figura cubana al dominar los 100, 200 y 400 metros, una trilogía dorada que convirtió su velocidad en símbolo de una juventud capaz de desafiar cualquier frontera.
También subieron a lo más alto del podio Gustavo Martínez, en impulsión de la bala; Yon Jairon Rondón, en salto de longitud; Ariagny Álvarez, en el tenis de mesa femenino; y Ania Salvia, vencedora del ajedrez clásico femenino.
El deporte ciencia aportó seis medallas a la causa cubana, con Salvia como protagonista de cuatro resultados plateados adicionales y Luis Machado dueño de dos subtítulos en las modalidades clásica y blitz masculinas.

En el tenis de mesa, además del oro de Álvarez, Cuba sumó dos bronces mediante Kelly Rodríguez en el individual femenino y la pareja formada por Álvarez y Andy Amador en el doble mixto.
Los VI Juegos Panamericanos de la Juventud Sorda ratificaron el valor de una cita que trasciende las estadísticas, porque abre escenarios de inclusión, reconoce el talento de atletas con discapacidad auditiva y confirma que el deporte posee un lenguaje universal.
Con siete títulos, 10 subtítulos y nueve terceros lugares, la bandera cubana bajó en Guayaquil con el peso luminoso de 26 conquistas y la certeza de que sus jóvenes dejaron una huella de coraje en el continente.
Tomado de ACN Boris Luis Cabrera I Fotos: Carlos González Rego

