El presidente Miguel Díaz-Canel rechazó de manera expresa que las 176 medidas económicas aprobadas recientemente respondan a exigencias de Washington. “Los Estados Unidos no tienen moral para pedirnos ninguna concesión, ni nosotros estamos dispuestos a hacerlas”, sostuvo en una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo.
El mandatario afirmó que las transformaciones buscan fortalecer la economía nacional y no constituyen concesiones a Estados Unidos ni un abandono del proyecto de construcción socialista.
“Las 176 medidas económicas anunciadas son resultado de un debate de perfeccionamiento que ocurre desde hace más de 10 años”, explicó.
Según Díaz-Canel, la actual situación económica ha otorgado mayor urgencia a cambios que ya estaban siendo estudiados. Asimismo, defendió la incorporación de diferentes actores económicos como vía para incrementar la producción, atraer inversiones y generar recursos para el desarrollo.
Entre las medidas figuran una mayor participación del sector privado, nuevas posibilidades para la inversión extranjera y la apertura a inversiones de cubanos residentes en el exterior.
Los principales medios de producción, precisó, continúan en manos del Estado, mientras los nuevos actores deben contribuir a aumentar la producción y generar beneficios para la población.
Insistió en que las reformas forman parte de un proceso nacional de perfeccionamiento económico y no de una negociación con el Gobierno estadounidense.
La justicia social, subrayó, continúa siendo un principio central del proyecto cubano.
Sobre la posibilidad de una intervención militar, respondió: “De esta administración de Estados Unidos podemos esperar cualquier cosa”.
No obstante, afirmó que Cuba es un país de paz, pero que existe una retórica constante de amenazas y que, por esa razón, la isla se prepara, con acciones como el Día Nacional de la Defensa que se realiza cada semana.
Ante la pregunta de qué ocurriría con él personalmente en caso de una acción militar, contestó: “Si llega mi hora, llegó. Pero no será con debilidad y cobardía. Será luchando”.
Díaz-Canel reiteró que Cuba no busca un enfrentamiento y mantiene disposición al diálogo con Washington, pero sin condiciones previas ni subordinación a intereses externos. “Sabemos que será difícil. Sí, lo es. Pero miren: aquí estamos, de pie, luchando, sin rendirnos”, concluyó.
