La obra y los resultados en el trabajo de la FMC Nilda Hernández González, quien apenas arribó a la organización, en un bloque del otrora central azucarero Eduardo García Lavandero de Artemisa, hasta incorporarse a los 27 años de edad al trabajo profesional, la llevaron hasta la Orden Ana Betancourt, dada en La Habana, este 20 de agosto.
“Es la huella no solo de mi entrega sin límites, sino del amor y la pasión que profesamos a una organización, que me ha visto crecer, madurar, formar mi familia, ayudar, dar lo mejor”…, expresó, funcionaria de la federación en Artemis, desde 1989, instructora y miembro del secretariado, secretaria general en el municipio de Güira de Melena, en 1996, y después, a nivel provincial en La Habana de 2001 a 2011, pues, al fundarse la joven provincia asumió como la secretaria de la FMC, hasta 2018.
Actualmente Nilda no deja atrás las motivaciones que le condujeron como federada, y hace ocho años asume al frente del Departamento de Atención a la Población del Gobierno, con igual sensibilidad, sin dejar atrás la convocatoria y actividad en el bloque y la delegación, ya que sin ella no tiene igual tono.
A propuesta de la FMC en la provincia recibe Orden Ana Betancourt, con el orgullo que la primera distinción de este tipo fuera depositada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en el pecho de la moncadista Haydée Santamaría, y la ostentan entre otras artemiseñas, las profesoras Gloria María Márquez Fernández, Marianela Gabriela Moreno Álvarez, y Caridad Piloto Hernández, también merecedora del Título Honorífico de Heroína del Trabajo de la República de Cuba.
En la ceremonia, presidida por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba, también se le entregó la Distinción 23 de Agosto a Miosotis de la Caridad Balsinde Laza, con una trayectoria intachable como federada siendo, además, miembro del colectivo de la Central Termoeléctrica Máximo Gómez, de Mariel.
The post Con pasión y deber femenino appeared first on Artemisa Diario.

