El 8 de agosto de 1898, el Mayor General del Ejército Libertador cubano, Pedro Agustín Pérez, ante la ocupación de las tropas norteamericanas de la ciudad de Guantánamo, aseguró al periódico estadounidense New York Heral: «Si nuestra independencia no queda asegurada ahora, es mi deseo continuar luchando por ella treinta años más, si fuera necesario…».
En un escenario caracterizado por el acoso del régimen de EE. UU. contra Cuba, y su manifiesto interés de restaurar el colonialismo en la Isla, mantiene total vigencia la declaración del líder mambí, quien encabezó el levantamiento armado del 24 de febrero de 1895 en Guantánamo.
La sentencia de Periquito, como lo llamaban sus compañeros de lucha, confirma dos grandes verdades: el escamoteo del gobierno de los EE. UU. de la independencia de Cuba y la decisión histórica de los cubanos de pelear por ella el tiempo que sea necesario.
La declaración del jefe mambí de hace hoy 128 años constituye un acicate para los cubanos que conocen la verdadera cara del imperio, que en contra de la voluntad del pueblo mantiene ocupado en la bahía de Guantánamo más de 100 km cuadrados del territorio nacional, y que, con su actual administración, encabezada por Trump y “Narco” Rubio, recrudece el bloqueo económico, comercial y financiero con cientos de nuevas medidas, incluida la prohibición de entrada de combustible a Cuba.
La vocación de paz del pueblo cubano es reconocida internacionalmente, como también el aporte del país a cuanto proceso pacifista haya sido convocado. Cuba quiere y necesita la paz, pero está preparada para defender su independencia, incluso si ello requiriese, como expresó Pedro Agustín Pérez, otros treinta años de lucha.


