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Cuba: ¿Cómo se opera sin luz? – Diario Red

Este pueblo no se ahoga con marullo…
y si se derrumba…
yo lo reconstruyo…

Calle 13

Ahora las calles están mucho más vacías, sobre todo en las tardes. Ahora en la moto intento recoger a alguien, sobre todo a médicos. Bata blanca que vea, bata blanca que recojo. El dominicano que llevé hace unos días me dijo: “el hospital está en candela, pero estamo´ ahí a la orden”. Recordé que hacía par de meses le había preguntado a una amiga:

– Mary, ¿cómo se opera en un hospital cuando no hay corriente?

– Prendemos las linternas de los celulares. No es que podamos esperar a que venga la luz o le pongan combustible a la planta eléctrica; la anestesia a un paciente no es infinita. Hay que actuar con rapidez.

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Recordé que no se me había ocurrido esa pregunta hasta que escuché a un médico en la pizzería de la esquina decir que estuvieron 30 minutos operando sin corriente en el hospital. La respuesta de la linterna es harto conocida a estas alturas. Todo el mundo la sabía en febrero, ya estamos a mitad de año.

‘Malditos los yankis’

Mucho ha pasado desde entonces. Estamos en un evidente sitio militar. Dejémonos de rodeos, el barco ruso de petróleo no era solución alguna. Con lo que tenemos internamente y ese barquito se resuelve el equivalente a 4 días de funcionamiento con normalidad. ¿Cuántos días han pasado hasta inicios de junio? Pues ha pasado el equivalente a 40 barcos. 40 barcos que nunca llegaron. Decenas de miles de operaciones han sido pospuestas por falta de insumos, recursos, posibilidades para transportar pacientes y medicinas. La mortalidad infantil casi se ha duplicado. Los norteamericanos han hecho que tengamos que dejar que el sector privado intente manejar un rublo tan importante como el combustible, pero la totalidad de lo que ha importado en Diesel, por ejemplo, apenas llega al funcionamiento de una semana. Las empresas extranjeras del sector turístico y del niquel no pudieron aguantar la presión y se van retirando. Incluso es sabido que ya habían resistido a lo largo de los años las presiones norteamericanas. También se retiraron las operaciones con importantes tarjetas de créditos internacionales.

Foto: Minsap/Cubadebate
Foto: Minsap/Cubadebate

En el exterior los influencers cubanos se notan desquiciados, haciendo de todo para ganarse unos dólares desbordando en sus contenidos la porno-miseria. Para colmo muchos ponen en sus redes la voz de Calle 13 cantando el fragmento de Latinoamérica: “el que no quiere a su patria no quiere a su madre”, mientras posan con la bandera cubana en jardines de césped bien cortado, ventanas de cristal y casitas de pladur.

Decenas de miles de operaciones han sido pospuestas por falta de insumos, recursos, posibilidades para transportar pacientes y medicinas. La mortalidad infantil casi se ha duplicado

La mayoría de la gente sigue en Cuba, no se ha ido, porque no quieren o porque no pueden, pero no se ha ido. Los familiares, sus amigos de la infancia, la enfermera que los inyectó, el maestro que le jaló las orejas cuando se portaban mal, el viejo vecino cascarrabias al que molestaban cuando eran niños; la historia del chamaco acomodado que se mezcló con el niño pobre y se hicieron mejores amigos, el noviazgo contra todo pronóstico de la blanca y el negro, las historias de aventuras de la televisión a las 6 de la tarde antes de la Mesa Redonda, la vieja de la cuadra que te regañaba porque cogerías catarro por bañarte en el aguacero y el jugar en los arboles como si fuéramos monos, descalzos y sucios, pero contentos. Todo eso está bajo asedio: los cuerpos están siendo amenazados y la memoria está siendo sitiada. Dejémonos de cuentos, los que quieren bombas no quieren ni a su madre.

‘Me cago en los yankis’

Abres instagram y abruma el chorro de gente dándoselas de inteligente y hablando de la libertad, la democracia, el progreso y el mercado libre y justo para todos. Gente que no tiene idea de cómo se está lidiando aquí con el problema de las drogas. No sabe ni le interesa el problema alimentario y su relación con las tierras fértiles en desuso. No saben ni les interesa cómo resolver lo que pasa con el embarazo adolescente, la situación de la vivienda, la industrialización del país. Algunas termoeléctricas se quedaron sin piezas porque la oficina (la OFICINA, no la empresa siquiera) que gestionaba la compraventa de estas, cambió de sede y ahora radica en los Estados Unidos. Gente que no sabe el trabajo que pasa el electricista de los postes públicos, ni sabe por qué el pan está llegando en tan mal estado, más pequeño y con un sabor tan raro. Gente que disfraza su antipatía y falta de responsabilidad bajo el grito de libertad para los presos políticos. Ni siquiera saben lo que más le interesa a los cubanos de adentro y grita lo que le dicen que debe gritar en Miami y Madrid. Estos que piden bombas no quieren a su Patria.

¿Saben los de Miami lo que es estar expuesto a enfermedades por la basura quemada? ¿Saben estos de Miami que no haya agua por tres  y hasta por veinte días consecutivos? ¿Saben de las mujeres (fundamentalmente mujeres) que cuidan a sus padres encamados, o a sus niños enfermos de cáncer, y no tienen gasa, antibióticos, medicamentos para escaras o que no le llegan las ambulancias? Lo lamentable es que algunos sí. Pero si lo saben, ¿cómo pueden aplaudir el sitio militar que solo provoca menos antibióticos, menos combustible, menos agua, menos comida, más enfermedades, muerte y más dolor?

25 de abril de 2026, La Habana, Cuba: Se observa basura sin recoger en una calle de la capital cubana, durante una grave crisis energética que azota al país. El bloqueo petrolero impuesto el 29 de enero de 2026 por Estados Unidos ha provocado una escasez de combustible en el país. Crédito: Paul Hennessy / Zuma Press / Europa Press
25 de abril de 2026, La Habana, Cuba: Se observa basura sin recoger en una calle de la capital cubana, durante una grave crisis energética que azota al país. El bloqueo petrolero impuesto el 29 de enero de 2026 por Estados Unidos ha provocado una escasez de combustible en el país. Crédito: Paul Hennessy / Zuma Press / Europa Press

Si llegaran a cumplirse sus deseos y la población, harta de tanta miseria que mayoritariamente le impusieron desde otros lares, provocara una caída (quién sabe para dónde) del orden cubano actual, ¿creerán realmente que se dio por rechazo a los valores que este país construyó década tras década o aceptarán que no hubo más remedio que acudir a un bully casi todopoderoso? Esa victoria pírrica solo servirá para sentir el alivio de haber abandonado material y espiritualmente a los suyos, hambruna o bombas mediante.

¿Saben los de Miami lo que es estar expuesto a enfermedades por la basura quemada? ¿Saben estos de Miami que no haya agua por tres  y hasta por veinte días consecutivos? ¿Saben de las mujeres (fundamentalmente mujeres) que cuidan a sus padres encamados, o a sus niños enfermos de cáncer, y no tienen gasa, antibióticos, medicamentos para escaras o que no le llegan las ambulancias?

‘Abajo los yankis’

Yo recuerdo cuando Olga Tañón le pidió disculpas a este pueblo en uno de los programas de televisión nacional con más rating del momento. “Comprendí que este es un pueblo que lucha por la vida, y me disculpo por no haberlo entendido antes. Es un pueblo que no se rinde”. Eran palabras sinceras, de quien reconoce un sufrimiento ajeno y respeta la voluntad de luchar del que sufre. En esta isla, luchar no es gritar consignas revolucionarias, ni ir a todas las asambleas, ni estar de acuerdo con el gobierno. Luchar aquí es no dejarse morir por las circunstancias, trabajar diariamente para llevarle insumos y alegría al pueblo. Luchar es hacer una vacuna contra el cáncer o ganar una medalla; refinar petróleo nacional o dar clases en la universidad o una primaria. Cuidar a los ancianos, tener tres trabajos porque no hay un solo salario que valga, reunir a los viejos de la cuadra en clubes de lectura o talleres para la memoria, hacer eventos deportivos para que los muchachos no se refugien en la droga y para que no se mueran de aburrimiento. Luchar es romperse la cabeza pensando cómo darle un futuro al barrio. Luchar es no dejar morir a tus pacientes aunque no tengas medicinas, falte la corriente y tengas que operar con una linterna. Luchar fue morir defendiendo Venezuela en enero para que nos tengan un poco más de respeto en junio.

IMPERIALISMO SINGAO

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