En una trasmisión realizada en redes sociales, el presidente, Gustavo Petro, dio la palabra a ciudadanos que, tras estudiar documentos de acceso público sobre los comicios, develaron varias anomalías en torno a los procedimientos usados el pasado 31 de junio.
Entre otras cuestiones alertaron cómo cientos de miles de documentos electorales analizados carecen de metadatos y ninguno tiene firma criptográfica, frente al modelo verificable usado en 2022.
De ese análisis se presume entonces que los controles de identificación, autenticidad, integridad y trazabilidad digital de los formularios E-14 (acta oficial de escrutinio de mesa) pudieron haber sido modificados, lo cual obstaculizaría la verificación ciudadana de la correspondencia entre el voto físico y el resultado digital.
Ante el impedimento de verificar los metadatos, sumado a la eliminación de los candados Hash (código único que sirve para verificar la integridad y proteger la autenticidad de un archivo), se vuelve imposible conocer cuestiones vitales como cuándo se creó el archivo o el momento en el que pudo haber experimentado modificaciones, señalaron los expositores.
Otro aspecto descrito fue que, hasta las elecciones de 2022, los E-14 contenían toda la información, pero desde el año 2023 los datos de ese formulario empezaron a divulgarse en dos bloques: mientras uno contenía los puestos y la votación por los candidatos, el de las firmas de jurados se daba aparte.
También consideraron como una anomalía que en 95 municipios del país hubo más votantes registrados que habitantes totales y, si se toma en cuenta que los menores de 18 años representan el 20,8 por ciento de la población, el censo electoral no debería exceder el 80 por ciento del número de pobladores.
Ante la denuncia, el presidente reiteró su llamado de atención a cuestiones sobre las que había alertado antes.
La primera tiene que ver con un desacato a la Sala Plena del Consejo de Estado que, en 2018, pidió un cambio de software para este no fuera modificable ni desde dentro ni desde fuera del país, mientras que la segunda versa con la propiedad del programa por parte de una empresa privada, lo cual impide el control ciudadano o la aplicación de auditorías.
Petro concluyó entonces que el “fraude electoral” se fraguó con “dineros extranjeros”, lo cual entraña la pérdida de la soberanía nacional.
“Toda la Constitución de Colombia se derrumba y somos colonia entonces a partir de las tres de la tarde el día viernes (día de la investidura presidencial). Perdimos 250 años de historia independiente”, afirmó.
Planteó que quien gobernará será el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con “mucha incidencia por parte del gobierno de los Estados Unidos”, países a los que señala de intervenir en el desenlace de los sufragios.


