Rancho Querete: paraíso de la naturaleza (+fotos)
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Rancho Querete: paraíso de la naturaleza (+fotos)

Rancho Querete es un lugar encantador, donde desde la naturaleza nació un espacio para la recreación sana, con un enfoque en el cuidado y la protección del medio ambiente.

Perteneciente a la Unidad Flora y Fauna Jobo Rosado, este sitio, ubicado en la carretera a Mayajigua, en Yaguajay, abrió sus puertas este verano a pesar de la crudeza de la sequía. Sus aguas cristalinas y frías se conjugan en perfecta armonía con la vegetación en un entorno montañoso donde no tiene cabida el calor.

A pesar de las limitaciones de recursos, los trabajadores de esta entidad ponen empeño en brindar un servicio de calidad en sus instalaciones, según refiere Carlos Yelian García, su administrador general.

“Comenzamos a trabajar el primero de julio a propuesta del colectivo. Hicimos todo lo posible por tratar de brindarle servicio al pueblo y, hasta la fecha, ha sido un éxito todo lo que se ha implementado acá dentro de la unidad”.

La instalación abrió sus puertas al verano el primero de julio.

¿Qué ofertas garantiza Rancho Querete al visitante? 

“Ahora mismo tiene servicio de parrilla, restaurante, bar y cuatro habitaciones en la casa de descanso, que disponen de agua fría y caliente. También incorporamos los paseos a caballo. Para asegurar estabilidad en las ofertas se arrendaron tres locales que garantizan bebidas, refrescos, confituras y alimentos de forma general”.

René Cuba Castillo, técnico de Programas y Proyectos del área y jefe del colectivo de Turismo y Conservación, se mueve de un lado a otro, revisando que todo funcione, una tarea difícil en estos tiempos, pero no imposible. Explica que no basta con garantizar ofertas.

“El objetivo es el cuidado del área, pues es una zona de uso público dentro de un área protegida. Siempre tiene regulaciones, eso se le explica a cada cliente que entra a la instalación: no se pueden realizar colectas de plantas, los desechos se ubican en lugares específicos señalizados para su depósito y no se vierten al bosque. Los salvavidas están para prestar auxilio, es decir, preservar vidas. Todo esto y más se informa al arribar a la instalación”.

Un recorrido por el área confirma limpieza, organización y medidas de seguridad en las zonas de baño, donde la presencia de seis salvavidas vela por el cumplimiento de las normas establecidas.

La poza es extensa y profunda.

Oscar Hernández Rubalcaba se mantiene en vilo: la poza es extensa y profunda, la cantidad de bañistas requiere prestar atención todo el tiempo para evitar cualquier percance. Sentado en su silla de vigilia, este joven refiere que lleva tiempo en estos menesteres y acumula cierta experiencia.

Sendero arriba, la sombra del bosque revela el cuidado y la protección del medio ambiente. La loma impone algún esfuerzo para llegar hasta las Cuevas de Valdés, cuyas aguas subterráneas mantienen la vitalidad de este hermoso paraje. Por el camino se encuentran visitantes, en esta ocasión provenientes de Ciego de Ávila.

Arlenys Hernández Cuéllar ha visitado este lugar en varias ocasiones. Alega que es de su preferencia y cada vez que puede se da una vuelta: “Es encantador”, refiere la joven, que en esta ocasión se acompaña de colegas de estudio y algunos vecinos del barrio.

Desde la altura se aprecian las cuevas, que ahora no muestran el esplendor de otros tiempos, cuando los periodos lluviosos las convertían en un espectáculo de cascadas. Las Solapas de Genaro permanecen secas y polvorientas. No obstante, desde el primero de julio el lugar es un referente, asegura René Cuba Castillo.

Alrededor de 1 200 visitantes han pasado este verano por Rancho Querete.

“A pesar del tema combustible, ya andamos por los 1 200 visitantes. La aceptación ha sido excelente, las personas se van muy contentas, agradecidas. Hay buena atención en el restaurante, la parrillada, el bar y las habitaciones. Se van complacidos tanto por el servicio prestado en esas instalaciones como por el vínculo con la naturaleza”.

Aunque la primavera este año no fue condescendiente con Rancho Querete, para la etapa veraniega la consagración de su colectivo ha puesto empeño en asegurar el servicio en medio de las actuales limitaciones, para que el visitante acceda a un paraje natural del norte espirituano que permite el esparcimiento y la recreación sana.

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