Silot y Garzón arrancaron «la locomotora»
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Silot y Garzón arrancaron «la locomotora»

Deporte


Foto: Ricardo López Hevia

Santo Domingo.– La locomotora del deporte cubano arrancó fuerte en el pabellón de deportes de combate del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. La lucha libre masculina consagró el estreno centrocaribeño con los títulos de Arturo Silot y Geannis Garzón, secundados por una actuación de tres bronces para sus compañeros de equipo.

En la división de los 97 kilogramos Silot demostró que hoy por hoy habita en una dimensión competitiva superior al resto de sus rivales del área.

Tras unos primeros segundos de tanteo frente al colombiano Carlos Izquierdo en la gran final, el antillano desató un ataque fulminante que no se detuvo hasta marcar la ventaja de diez puntos (y uno más) necesaria para decretar el triunfo por la superioridad técnica.

Para el estelar gladiador, quien venía de coronarse campeón panamericano en Coralville, Estados Unidos, la victoria tuvo una dedicatoria muy especial con destino a su hogar.

«Este segundo título centroamericano es para mi pequeña hija Achanti, de tres años. Mi motivación es el orgullo que siento al representar a mi pueblo, ese es el compromiso que me hace salir a vaciarme en el colchón», confesó emocionado.

Al ser consultado, entre risas, si le gustaría que su primogénita siguiera sus pasos en las llaves y proyecciones, fue categórico: «Ojalá no, este es un deporte muy traumático. Yo amo lo que hago, pero preferiría que tomara otro camino, aunque jamás interferiré en sus decisiones».

Silot también destacó la cohesión del colectivo: «Aquí todos vinimos a dar el máximo. Mis compañeros me estimulan diariamente y me siento muy orgulloso de liderar a este grupo».

En los 74 kilogramos la combatividad de Garzón no dio margen al suspiro. El cubano arrolló en el combate por el oro al venezolano Ibsen Aguilar con un contundente 10-0 por superioridad técnica, un éxito que venía cocinándose desde horas de la mañana tras una conversación telefónica con su padre, la gloria de la lucha Geandry Garzón.

«Hablé con mi papá temprano y me dijo: «Tú puedes, trabaja seguro y rápido». Le hice caso y ahí está el resultado», reveló el joven campeón.

«En este torneo decidí arriesgar más, salí a buscar proyecciones de movimientos amplios que en otros torneos no ejecutaba por competir más reservado. Tenía una espina clavada porque a veces ganas medallas mundiales, pero cuando viajas con la delegación nacional nadie quiere irse sin aportar su granito de arena», explicó.

«Al fin soy campeón centrocaribeño, y ya lo dije: el apellido Garzón seguirá en los podios mundiales, panamericanos y hasta la meta olímpica», concluyó.

Entrevistado por medios internacionales sobre la capacidad de los deportistas de la Isla para sobreponerse a las severas carencias materiales, Geannis ofreció una respuesta cargada de patriotismo: «Los atletas somos la prueba viva de que en Cuba no se deja de combatir. Pasamos muchos sacrificios, como cualquier compatriota, pero siempre salimos a crecernos ante las dificultades», dijo, antes de cerrar con un categórico «¡Viva Cuba!».

La faena de la escuadra masculina se completó con las tres medallas de bronce conquistadas por el resto de la nómina.

El prometedor y fogoso gladiador habanero Carlos Méndez (65 kg)  demostró que posee un techo altísimo al subir al tercer peldaño del podio. «Esta medalla va directo para mi gente del barrio La Finquita, en el Cerro. Este es solo el comienzo de mi carrera», celebró.

Asimismo, Lázaro Hernández (86 kg), en su regreso a la alta competencia tras tres años de inactividad, firmó un meritorio tercer lugar. A pesar de una semifinal cerrada ante el local Cristopher Foca donde el arbitraje dejó dudas, el cubano demostró la hidalguía de los grandes atletas: «Los jueces no influyeron; cometí errores tácticos al final y eso inclinó la balanza. Asumo la responsabilidad».

En la división súper pesada Yosenki Castañeda (125 kg) se colgó el bronce con el rostro adusto de quien se sabía con nivel para la gloria. El antillano quedó privado de la final por un controvertido fallo arbitral en semifinales frente al puertorriqueño Jonovan Smith, quien no fue penalizado tras ser amonestado por pasividad. Aun con la amargura de la injusticia, Castañeda defendió el honor cubano al subir al estrado.

Con este balance de cinco medallas la lucha libre masculina deja servida la escena para que este sábado ingresen al tapiz del Centro Olímpico las representantes de la rama femenina, dispuestas a continuar la estela dorada en Santo Domingo-2026.

Foto: Ricardo López Hevia

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