Se disparan las exportaciones de combustible de EEUU a Cuba en medio de la crisis energética
Sumario
- Las exportaciones de combustible de Estados Unidos hacia Cuba crecieron de forma acelerada en los primeros meses del año, pasando de 87 mil dólares en enero a casi seis millones en abril, según datos oficiales.
- La mayoría de los cargamentos salen desde puertos de Florida y Luisiana, principalmente en forma de diésel transportado en contenedores ISO.
Mientras el régimen cubano avanza con un paquete de reformas que amplía el espacio para el sector privado, las exportaciones de combustible desde Estados Unidos hacia la isla registran un crecimiento sin precedentes.
Las cifras oficiales del Gobierno estadounidense muestran un fuerte aumento en los primeros meses del año, impulsado por licencias que permiten vender combustible exclusivamente a pequeñas empresas privadas cubanas, en un contexto marcado por apagones y el colapso del sistema eléctrico.
El economista Elías Amor considera que los datos reflejan un cambio significativo en el comercio bilateral.
“Aquí lo que hay que destacar es que en medio de este proceso de negociación y de tira y afloja está entrando a Cuba una cantidad muy importante de combustible procedente de los Estados Unidos. Concretamente, 476 mil barriles de diciembre, cuando había cero, a mayo”.
De acuerdo con estadísticas de la Oficina del Censo de Estados Unidos, el valor de las exportaciones estadounidenses de combustibles y productos derivados del petróleo pasó de 87 mil dólares en enero a casi seis millones de dólares en abril.
Amor subraya que ese combustible no está llegando a empresas estatales, sino a pequeños negocios privados. “Estas ventas de petróleo de Estados Unidos a Cuba se están dirigiendo a pequeñas empresas, a mipymes, que son entidades que tienen muy poca capacidad de compra y que son pequeñas. Son empresas que tienen una escala prácticamente de barrio”.
La tendencia coincide con la flexibilización de la política estadounidense, que autoriza, bajo licencias específicas emitidas por la Oficina de Industria y Seguridad (BIS), la exportación de gasolina y diésel destinados únicamente al sector privado cubano. Las operaciones están prohibidas para entidades estatales o vinculadas a las Fuerzas Armadas.
Según documentos de embarque y fuentes consultadas por Martí Noticias, la mayoría de los cargamentos parten desde puertos de Florida y de la Costa del Golfo de Estados Unidos, especialmente desde Southwest Pass, en Luisiana, uno de los principales corredores energéticos del país. El combustible viaja principalmente en contenedores ISO y corresponde, en su mayoría, a diésel.
Entre las empresas privadas cubanas que reciben estos suministros figuran panaderías privadas, distribuidores mayoristas y compañías de logística y reparto. Para Elías Amor, aunque cada empresa adquiere volúmenes reducidos, el efecto acumulado ya es considerable.
“Son mipymes pequeñas que compran pequeñas cantidades. Pero comprando poquito a poco han llegado a 476 mil barriles y, si esto lo proyectamos para el conjunto del año y creemos que el crecimiento se va a mantener, nos estamos metiendo en el millón de barriles al final del año”.
Las cifras también reflejan la creciente demanda de combustible en una economía afectada por la escasez de diésel y el deterioro de la infraestructura energética. No obstante, el economista advierte que un mayor suministro de petróleo no resolverá por sí solo la crisis de los apagones.
“Sabemos que aunque hubiera petróleo suficiente en Cuba, todavía habría problemas con algunas centrales. Los cubanos saben que esas plantas son viejas, se rompen, no hay piezas de repuesto y sustituir una central cuesta muchísimo dinero. En cambio, el régimen cubano, en lugar de reemplazar esas termoeléctricas obsoletas, lo que hizo fue construir hoteles de lujo”, explica.
Mientras tanto, Washington mantiene sanciones contra empresas estatales vinculadas al aparato represivo, pero permite determinadas exportaciones siempre que beneficien exclusivamente a emprendedores privados.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha advertido que cualquier desvío del combustible hacia entidades del Estado o del aparato militar implicaría la cancelación inmediata de esas autorizaciones.

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