Yoani Sánchez denuncia la contaminación por quema de basura que sufren los habitantes de La Habana
La periodista y directora de 14ymedio, Yoani Sánchez, publicó este martes un video en su cuenta de X denunciando la quema de basura a cielo abierto en El Vedado, uno de los barrios más céntricos de La Habana, con el mensaje: «Esto es lo que respiramos cada día en esta ciudad».
En el clip, Sánchez muestra columnas de humo en plena vía pública y advierte que los desechos se acumulan porque el servicio de recogida ha colapsado: «la basura ardiendo, quemándose porque no la recogen, y se prende sola o le prenden fuego también como una muestra de indignación popular».
La denuncia llega apenas nueve días después de que bomberos tuvieran que intervenir en la esquina de 15 y K, en el propio Vedado, para sofocar un incendio en un basurero improvisado junto a la sede nacional de los CDR y frente a un edificio del Ministerio del Interior.
El colapso del servicio de recogida tiene raíces estructurales: desde febrero de este año, solo 44 de los 106 camiones recolectores de la capital estaban operativos, paralizados por la escasez de diésel y el deterioro mecánico.
La ciudad genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de residuos sólidos al día, pero llegaron a quedar sin recoger hasta 23,814 m³ diarios, según datos reportados a lo largo de 2026.
La Habana necesitaría entre 20,000 y 30,000 contenedores para gestionar esa carga, pero apenas cuenta con 10,000, una brecha que explica la proliferación de basureros improvisados en calles, parques y esquinas de toda la capital.
Ante la inacción del Estado, los vecinos de múltiples municipios —Regla, Diez de Octubre, Lawton, San Miguel del Padrón, Puentes Grandes, Centro Habana, Cerro y el propio Vedado— han recurrido a quemar los residuos acumulados, práctica que en algunos casos se ha convertido también en un acto de protesta.
El lunes, vecinos de Lawton quemaron basura en la calle durante un cacerolazo, y en mayo, residentes de Playa y El Vedado hicieron lo mismo en medio de protestas por los apagones.
La combustión incompleta de desechos libera monóxido de carbono, dioxinas, furanos y al menos treinta compuestos tóxicos, según advirtió el Centro de Neurociencias de Cuba en febrero de 2026, con efectos más graves sobre niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Este mes, el Food Monitor Program calificó la situación como una emergencia sanitaria, señalando además alcantarillas colapsadas y aguas albañales corriendo por las calles de varios municipios habaneros.
El propio ministro cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Armando Rodríguez Batista, reconoció el 24 de febrero de 2026 que la quema «genera contaminación, afecta la salud pública y deteriora el medio ambiente», aunque aseguró que el gobierno «no incita ni promueve» la práctica.
Las autoridades llegaron a certificar 24 puntos de incineración controlada como medida temporal, según una investigación de Infobae, sin que ello resolviera el problema de fondo.
No es la primera vez que Sánchez documenta esta crisis: el 15 de abril ya había denunciado la quema de basura en La Habana con la frase «La Habana huele a basura quemada», mostrando desde su balcón un foco de desechos incendiados.
Que El Vedado, históricamente uno de los barrios más prósperos de la capital, padezca hoy las mismas escenas que los municipios más empobrecidos subraya el alcance transversal de un colapso sanitario que el régimen cubano no ha logrado —ni parece dispuesto— a revertir.
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