Historiador defiende que Cuba es más española que africana
El historiador cubano Rolando Gallardo sostiene que la identidad cubana tiene raíces predominantemente ibéricas y que la historiografía ha distorsionado ese origen al hablar de la colonización como si los cubanos de hoy fueran ajenos a ese proceso. Sus declaraciones forman parte de una entrevista con Tania Costa, publicada en CiberCuba.
«El error está en la historiografía, en hablar desde la tercera persona. No, no, no, tienes que hablar de primera persona del plural», afirmó Gallardo, quien propone una reformulación radical del relato histórico. «Nosotros matamos a los taínos, nosotros nos mezclamos con los taínos, nosotros llegamos a Cuba cuando Colón llegó o cuando nosotros llegamos con Colón, porque eso es lo que dice la genética, nosotros somos 78% ibéricos».
El argumento central de Gallardo descansa en datos genéticos para cuestionar lo que llama un exceso de «africanización» de la identidad cubana. «Todo el tiempo estamos buscando la manera de africanizar demasiado», señaló, y añadió que los africanos llegaron a la isla traídos por los propios colonos ibéricos que ya la habitaban. «Los africanos que trajimos, los trajimos nosotros, nuestros ancestros».
Para Gallardo, el cubano como fenómeno cultural es una construcción del siglo XIX forjada por la confluencia de asturianos, gallegos y, sobre todo, canarios. «La madre patria del cubano es el canario, porque las oleadas de familias constantes hacia Cuba vienen de Canarias y por eso hablamos como el canario y por eso el punto cubano es igual que la música tradicional canaria», explicó. Llegó incluso a afirmar que «el mojo no es cubano, es canario».
La tesis se extiende también a la gastronomía. Gallardo cuestionó que los africanos esclavizados pudieran haber introducido cultivos en la isla. «¿Quién va a venir en un barco cargando semillas para sembrar en un país al que lo está llevando como esclavo?». Según él, «el plátano vino de Canarias, la yuca la teníamos ya en el territorio y lo que hicimos fue ir adaptándonos a lo que teníamos allí y adaptarlo a la comida española».
El historiador fue más lejos al desmontar uno de los símbolos culinarios más arraigados de la cubanía. Tras consultar el primer recetario de comida cubana escrito en la isla durante el siglo XIX, concluyó que «el ajiaco es un primo hermano del cocido madrileño y lleva garbanzos. Todo el tiempo repetimos que somos un ajiaco. Oye, el ajíaco es un caldo europeo, no es un caldo taíno». Con esa afirmación subvierte directamente la metáfora del «ajiaco» que el antropólogo Fernando Ortiz popularizó en el siglo XX para describir la mezcla de culturas que conforman lo cubano.
Sobre el casabe —alimento de origen taíno—, Gallardo reconoció su procedencia indígena pero señaló que fueron los españoles quienes lo preservaron, y que Bayamo es el lugar donde todavía se produce.
Los estudios genéticos más rigurosos sobre la población cubana, como el publicado en PLOS Genetics en 2014 sobre más de 1,000 cubanos, estiman una ascendencia media de 72% europea, 20% africana y 8% amerindia en análisis autosómicos, cifra algo inferior al 78% que cita Gallardo aunque apunta en la misma dirección. Los análisis de ADN mitocondrial, que rastrean solo la línea materna, muestran proporciones distintas con mayor presencia nativa americana y africana.
Las declaraciones de Gallardo se producen en paralelo a la publicación de un artículo suyo sobre la esclavitud y el papel de las élites criollas cubanas en su mantenimiento, donde desarrolla la tesis de que esas élites fueron actores activos en perpetuar el sistema esclavista, no víctimas pasivas de una imposición colonial española.
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