BOGOTÁ (AP) — El presidente electo Abelardo de la Espriella se propone dar un giro a la política exterior colombiana con el cierre de más de una decena de embajadas, incluidas la de Cuba y Nicaragua, países con los que romperá relaciones por considerarlos “tiranías”.
“Es manejar las relaciones internacionales en función de consideraciones ideológicas, reforzándolas con gobiernos que se perciben como aliados a su proyecto político y tomando distancia con países de izquierda”, dijo el lunes a The Associated Press Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario.
El conservador De la Espriella, apoyado por el presidente estadounidense Donald Trump, se posesionará el 7 de agosto.
El cierre de 14 embajadas —incluidas las de Haití, Barbados, Argelia, Rumania, Cuba, Nicaragua, Senegal y Sudáfrica— y 15 consulados forma parte de un plan de austeridad y reducción del Estado, explicó De la Espriella la víspera en sus redes sociales.
Sin embargo, aclaró que esto no significará romper relaciones diplomáticas con esos países, a excepción de Cuba y Nicaragua, porque “en mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías”.
Para Manuel Camilo González, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, el rompimiento de relaciones con Cuba y Nicaragua significará que se suspenden de manera indefinida las comunicaciones entre ambos gobiernos, lo que podría afectar otras áreas de cooperación internacional con esos países y la atención a connacionales.
El presidente saliente Gustavo Petro pretendió durante su gobierno fortalecer las relaciones con Cuba, país al que le ha reconocido su colaboración con procesos de paz con grupos armados ilegales colombianos. En junio, Colombia envió a Cuba un barco con ayuda humanitaria en medio del cerco energético estadounidense.
Con Nicaragua Petro también intentó mantener un diálogo cordial pese a que la relación en los últimos años estuvo marcada por un litigio marítimo que el país centroamericano interpuso ante la Corte Internacional de Justicia.
Sin embargo, actualmente Colombia no tiene embajador en Nicaragua. La tensión entre ambos gobiernos se elevó en 2024, luego de que Petro se solidarizara con la poetisa nicaragüense Gioconda Belli, quien denunció ser perseguida por el gobierno de Daniel Ortega.
Rafael Piñeros, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, dijo a AP que los gobiernos tanto de Cuba como de Nicaragua pueden tomar una decisión recíproca y retirar a sus embajadores en caso de que se materialice la ruptura de relaciones por parte del gobierno electo.
De la Espriella insistió en que retomará la relación diplomática con Israel, suspendida por Petro desde 2024 como reproche al “genocidio” en la Franja de Gaza, para lo que suspenderá la apertura de la embajada en territorio palestino que propuso Petro y abrirá una en Jerusalén.
“Supone tomar una postura frente al conflicto palestino-israelí y ponerse, de alguna forma, del lado de Israel y desconocer la existencia de un Estado palestino”, indicó González.
El experto señaló que con lo anunciado por De la Espriella, Colombia se suma a “ese patrón de gobiernos de las nuevas derechas en América Latina que están en un alineamiento activo hacia Washington”.
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