Ecuador estaba ilusionado con el partido de este domingo, que desde las pantallas lució color amarillo con unos 50 mil aficionados del país de la mitad del mundo presentes en el Lincoln Financial Field, de Filadelfia, Estados Unidos.
Cuando todo parecía que terminaría en un empate sin goles, en el minuto 89 el marfileño Amad Diallo colocó el balón en el arco y destrozó las esperanzas del país sudamericano de al menos igualar el duelo.
En reuniones familiares, bares, restaurantes, centros comerciales y otros lugares públicos con proyecciones en pantallas gigantes, miles de personas siguieron el encuentro en Ecuador y tras el resultado desfavorable los comentarios incluyeron desde análisis futbolísticos hasta referencias a supuestas señales de mala suerte.
Una de las teorías más repetidas entre los hinchas resultó la decisión de colocar este sábado una camiseta de Ecuador a la estatua del personaje Rocky Balboa, uno de los símbolos más reconocidos de Filadelfia, lo cual habría traído mala fortuna al equipo.
También generó comentarios la presencia del presidente Daniel Noboa en las gradas del estadio, aunque la agenda oficial de la visita del mandatario al país norteño no anunció su asistencia al evento deportivo.
Más allá de las supersticiones, el debate principal giró en torno al rendimiento del equipo dirigido por el argentino Sebastián Beccacece.
Tras el pitazo final, los aficionados cuestionaron el planteamiento táctico, la elección de algunos titulares y el momento de los cambios realizados por el entrenador.
No obstante, los hinchas mantienen la fe.
“Un poco desilusionado, ahora la mirada está en el juego con Curazao para mantener la esperanza de pasar a la siguiente fase. Seguiremos apoyando a nuestro equipo”, afirmó un ecuatoriano que asistió a ver el partido junto a sus amigos en un centro comercial en Quito.
Con ese espíritu los ecuatorianos volverán a darse cita frente a las pantallas el próximo sábado 19 de junio para el desafío frente a Curazao, en el cual muchos coinciden en que La Tri deberá mostrar una versión más sólida para mantener vivo el sueño mundialista.
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