El remozamiento al conjunto escultórico dedicado a los Hermanos Saíz Montes de Oca, en Pinar del Río, hace renacer el paradigma de los jóvenes asesinados en 1957
Desde lo alto es mejor observar el libro abierto, de 35 metros cuadrados, formado por franjas de concreto blancas, contrastantes con el verde de la naturaleza.
Dos columnas grises emergen en forma de fusiles… y a más de 25 metros destellan un par de estrellas, una tras otra, como mismo fueron asesinados los jóvenes sanjuaneros.
El conjunto escultórico lleva insertadas las imágenes en metal de Luis Rodolfo y Sergio Saíz Montes de Oca. Está ubicado en la entrada de la ciudad de Pinar del Río.
Ahora fue remozado, a propósito de las celebraciones en el territorio de las actividades centrales por el 26 de julio, aniversario 73 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, encabezados por Fidel Castro Ruz.
Cuando llegamos al sitio, sagrado para los pinareños, una grúa ayudaba a ubicar las luces. Esa era la última acción.

En las mañanas, estudiantes y profesores de la Universidad de Pinar del Río (UPR), que lleva precisamente el nombre de los mártires, limpian el césped, tantas veces repasado por machetes, tijeras y azadones.
Oscar Hidalgo García, es el director de inversiones de la UPR. Él comentó a BOHEMIA acerca de las labores de raspado de las partes agrietadas en las torres, las farolas, de cómo matizaron exteriores con pintura resistente y situaron instalaciones eléctricas de 110 y 220 voltios para bombillos Led.
En la cima habrá destellos blancos y rojos. Curiosamente las estrellas fueron diseñadas para reposar en forma invertida por el autor de la obra, el artista holguinero Enrique Ávila.
Nada es casual, todo lleva a pensar en el atroz asesinato cometido en 1957 por esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista.
Así sucede con el libro abierto, quizás evocando el amor a la lectura inculcado por los padres, o las poesías, cuentos y artículos escritos por los dos revolucionarios.

En los textos hablaban de realidades, penurias, miserias; denunciaban injusticias y convocaban al combate. El cuento de Luis, “Sangre en los surcos” y “Versos de juventud”, son arengas a la lucha por un destino mejor.
El monumento permanece de noche con 13 farolas encendidas, cuando lo permite la crisis energética de estos tiempos, esa misma por la cual fue tantas veces aplazada la restauración del simbólico sitio, donde cada año vienen a celebrar graduaciones los estudiantes o a hacerse fotos los visitantes.
El acero usado en el conjunto exige periódicos mantenimientos. Ahora lograron hacerlo con bastante detalle para equiparar la magnitud de la obra a otra mayor que las rodea: la majestuosa universidad pinareña, con edificios formidables, gigantes, de donde emerge cada curso, savia nueva.

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