Cuba, en el sótano de la economía mundial
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Cuba, en el sótano de la economía mundial

Cuba, en el sótano de la economía mundial

Pobreza en Cuba. Imagen tomada este 22 de julio en La Habana. © CiberCuba.
Pobreza en Cuba. Imagen tomada este 22 de julio en La Habana. Foto © CiberCuba.

Según las reconstruciones históricas del prestigioso Maddison Project Database, Cuba ocupaba el puesto 30 a nivel mundial en cuanto a PIB real per cápita a principios de la década de 1950. Hoy está, aproximadamente, en el lugar 199. En aquellos años, teníamos una economía superior a potencias económicas del mundo actual: Japón, Corea del Sur, Taiwán y muy similar a la de Italia y España.

Este miércoles en el Museo Americano de la Diáspora Cubana tuvo lugar el Foro «La reconstrucción de la infraestructura de Cuba como parte de la transición a la democracia». Los principales ponentes fueron: Marcell Felipe, presidente de «IDEAs for Cuba, Sebastián Arcos, del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de la Florida, Helena Solo-Gabriele, ingeniera y profesora de la Universidad de Miami y Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, en Austin.

Los expertos consideran que la reconstrucción integral de nuestra patria exige entre 200, 000 y 500, 000 millones de dólares. Tal es el estado calamitoso en que el régimen castrista ha sumido la economía cubana. Veamos y comparemos la realidad cubana con la de otros países en cuanto a producto interno bruto per cápita.

El Producto Interno Bruto —PIB— representa el valor total de los bienes y servicios finales producidos dentro de un país durante un período determinado. Es uno de los indicadores fundamentales para medir el tamaño y la evolución de una economía. Cuando se habla de PIB nominal, se calcula esa producción a precios corrientes y, para efectuar comparaciones internacionales, generalmente se expresa en dólares, según un tipo de cambio determinado.

El PIB per cápita, por su parte, se obtiene dividiendo el PIB total entre el número de habitantes. No equivale al salario promedio ni significa que cada ciudadano reciba esa cantidad, pero permite aproximarse al nivel de producción y riqueza económica disponible por persona. Aunque no mide la desigualdad, la calidad institucional ni la distribución efectiva de los ingresos, resulta útil para comparar el desempeño económico de distintas naciones.

En los primeros lugares del ranking mundial aparecen pequeñas economías financieras o exportadoras, como Luxemburgo, Irlanda, Suiza, Singapur, Noruega o Catar. En la parte más baja se encuentran países de economías cerradas, castigados por guerras, instituciones débiles, inestabilidad política y baja productividad.

El Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2025, publicado por la CEPAL, calculó que el PIB nominal cubano de 2024 fue de aproximadamente 12.100 millones de dólares. Dividido entre su población, el resultado fue un PIB nominal per cápita de apenas 1.082,8 dólares anuales. Es una cifra extraordinariamente baja para un país situado a solo 90 millas de Estados Unidos, con una población educada, importantes recursos naturales, tierras cultivables, potencial turístico y una diáspora económicamente poderosa.

Al insertar ese dato en una clasificación mundial de más de 200 países y territorios —incluidos Bermudas, las Islas Caimán, Hong Kong, Macao, Puerto Rico, Aruba, Curazao y otras jurisdicciones—, Cuba quedaría  alrededor del puesto 199, con un margen de varios lugares dependiendo de la fuente, el año utilizado y el tipo de cambio aplicado.

No se trata de un ranking oficial del Fondo Monetario Internacional. El propio FMI no presenta actualmente cifras de PIB nominal ni PIB per cápita para Cuba, lo que obliga a trabajar con estimaciones de la CEPAL y a advertir sobre las enormes distorsiones monetarias cubanas.

Sin embargo, incluso considerando esas precauciones, la conclusión resulta devastadora: la economía cubana habría descendido hasta niveles cercanos a los de Burkina Faso, Etiopía, Liberia, Gambia, Chad y otras naciones con gravísimas carencias estructurales. El Banco Mundial calcula valores recientes cercanos a los 1.148 dólares por habitante para Burkina Faso, 933 para Etiopía, 915 para Liberia y 919 para Gambia.

La situación no es resultado de una catástrofe natural inevitable. Es, ante todo, la consecuencia de más de seis décadas de modelo comunista de economía centralizada, que eliminó la propiedad privada, destruyó los incentivos productivos, convirtió al Estado en propietario casi absoluto, subordinó la economía a decisiones políticas y castigó durante décadas la iniciativa individual.

Las sanciones estadounidenses, las dificultades externas y la pérdida de aliados económicos agravan indudablemente la crisis. La propia CEPAL menciona esos factores. Pero también señala desequilibrios internos, retrasos en las reformas, insuficiente inversión, escasez de divisas y problemas estructurales que frenan el crecimiento.

Hasta el régimen reconoció que al cierre de 2024 la economía permanecía aproximadamente un 11 % por debajo de los niveles de 2019. Las actividades primarias —agricultura, ganadería y minería— habían caído un 53 %, mientras las actividades industriales retrocedieron un 23 %.

Cuba no llegó al fondo del ranking mundial por falta de capacidades humanas. Llegó por un sistema que prefiere el control político a la libertad económica; que teme al empresario independiente; que establece monopolios, precios artificiales y tipos de cambio irreales; y que utiliza los recursos nacionales sin transparencia ni rendición de cuentas.

El lugar 199 es aproximado. La pobreza, la escasez, los apagones, la emigración masiva y la destrucción de la economía son realidades indiscutibles. Cuba necesita mucho más que medidas administrativas: necesita desmontar el modelo económico que convirtió a una nación con enormes posibilidades en una de las economías más empobrecidas del planeta.

Cuba necesita democracia para que el pueblo tome las riendas de su destino y desarrolle a plenitud sus capacidades creativas y emprendedoras. 

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José Daniel Ferrer García

José Daniel Ferrer García

José Daniel Ferrer García (Palma Soriano, 1970). Coordinador de UNPACU y presidente del Partido del Pueblo.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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