En un comunicado, la organización repudió el documento divulgado el pasado 20 de julio, al que calificó de «nueva calumnia imperial», y sostuvo que constituye un intento de desacreditar a la Revolución cubana.
La Amcrp afirmó que el texto pretende presentar a La Habana como una amenaza para Estados Unidos, cuando, según expresó, es Washington el que destina cada año millones de dólares a programas dirigidos a desestabilizar la isla, recrudecer el bloqueo económico y financiar acciones contra el Gobierno cubano.
Asimismo, respaldó la posición del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de que el informe busca fabricar consenso para justificar una eventual agresión militar contra la mayor de las Antillas.
La asociación también rechazó la permanencia de Cuba en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo y aseguró que esa designación carece de pruebas, al tiempo que denunció la impunidad de personas responsables de acciones violentas contra el pueblo cubano desde territorio norteamericano.
El pronunciamiento cuestionó además el denominado concepto de «terrorismo de izquierda», al que calificó de una nueva expresión del neomacartismo encaminada, según señaló, a reprimir la solidaridad y el pensamiento progresista dentro y fuera de Estados Unidos.
Los residentes cubanos reafirmaron igualmente su apoyo al derecho de Cuba a desarrollar relaciones de amistad con todas las naciones sobre la base del respeto al derecho internacional y reiteraron su respaldo a la lucha por el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington.
La Cancillería recordó además en su mensaje que crece en Estados Unidos, incluidos sectores de la comunidad cubana y sus descendientes, el rechazo al cerco económico y a las amenazas de agresión contra la nación caribeña.
El Gobierno cubano ratificó, asimismo, su disposición de continuar fomentando las relaciones de amistad con el pueblo y las instituciones estadounidenses, en estricto apego al derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
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