Meliá cesa toda su operativa en Cuba a partir de este viernes
El pasado 7 de mayo, cuando presentó los resultados del primer trimestre del año, Meliá informó que había cerrado el 50% de su capacidad operativa en Cuba como consecuencia del bloqueo comercial de EEUU.
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Madrid, 21 jul (EFE).- La hotelera española Meliá, con 34 hoteles en Cuba, cesará este viernes, 24 de julio, toda su actividad en la isla caribeña ante las «notables dificultades» operativas, legales y económico-financieras en el país.
Según ha comunicado este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Meliá informó que su filial en Portugal, Ilha Bela Gestao e Turismo, a través de la que opera en Cuba bajo un régimen de gestión, tomó la decisión de concluir, a partir del 24 de julio, la prestación de servicios en todos los establecimientos de la isla.
Esta decisión es consecuencia de las «notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que, persistentemente, han venido y vienen afectando» a Cuba tras el embargo decretado por el presidente de EEUU, Donald Trump, que imposibilitan «de hecho y de derecho» una «mínima estabilidad operativa», señaló la compañía.
El cese de actividades también incluye el uso de las marcas autorizadas, la recepción de turistas y la cadena de suministro local vinculada al abastecimiento de los establecimientos.
En su comunicado, Meliá explicó que evalúa el impacto financiero de esta decisión, incluida una eventual revisión del valor en libros asociado a su operación en Cuba, cuyos detalles dará a conocer cuando publique los resultados del primer semestre.

La filial portuguesa trabaja para garantizar una transición ordenada con el menor impacto posible para colaboradores, proveedores y clientes, añadió la cadena hotelera.
Cuba
El pasado 7 de mayo, cuando presentó los resultados del primer trimestre del año, Meliá informó que había cerrado el 50% de su capacidad operativa en Cuba como consecuencia del bloqueo comercial de EEUU.
Según explicó entonces, contaba con 34 hoteles —algunos ya cerrados en ese momento, aunque no precisó cuántos—, con 14,053 habitaciones, y tenía otros dos proyectos que, en principio, esperaba inaugurar este año.
Fuentes de Meliá indicaron que el portafolio total estuvo operativo, en promedio, el 60% de los días del trimestre, una situación que se vio comprometida «de forma significativa» tras la intervención de Estados Unidos en la región a principios de año.
Esa intervención generó una «dificultad sobrevenida» para obtener combustible, lo que, junto con el estricto bloqueo comercial, afectó de forma importante al mercado turístico.
La hotelera reportó una ocupación del 34.1% en sus establecimientos en Cuba, 6.5 puntos porcentuales menos que en el primer trimestre del año pasado y muy por debajo del promedio de su portafolio (58.8%, un aumento de 1.7 puntos porcentuales).
El RevPAR (ingreso por habitación disponible, un indicador de la rentabilidad hotelera) se ubicó en la isla en 34.4 euros, un 8.6% menos que un año antes, frente a un promedio de 84 euros en el conjunto de sus hoteles.
La principal hotelera en el país
Meliá es una de las principales cadenas hoteleras en Cuba y la mayor entre las extranjeras, con un portafolio de 34 hoteles, aunque ya había cerrado casi la mitad durante el primer trimestre debido a la crítica situación que atraviesa la isla tras el embargo anunciado por Donald Trump.
El pasado 3 de junio anunció el cese de la gestión y del uso de su marca en 15 hoteles, y este martes comunicó el fin de la gestión de los establecimientos restantes a partir del viernes 24 de julio.
No obstante, la compañía española no es propietaria de los hoteles. Los inmuebles pertenecen al Estado cubano, a través de grupos como Gaesa (vinculado al ejército cubano), Cubanacán o el Ministerio de Turismo, y Meliá únicamente administra los establecimientos.
Este modelo implica que la cadena aporta, además de la marca, sus sistemas de reservas, canales de comercialización y procedimientos operativos, a cambio de una tarifa de gestión y un incentivo ligado a los resultados.
Normalmente, el personal directivo pertenece a la compañía española, mientras que el resto de los trabajadores depende de la operadora pública cubana, por lo que, según fuentes de la empresa, la salida de Cuba tendrá un impacto mínimo en el empleo.




