El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, calificó este martes el informe del Departamento de Estado de Estados Unidos contra la nación antillana como un pretexto diseñado para justificar la continuidad de la asfixia económica y las agresiones contra el pueblo cubano. La declaración, difundida en la red social X, profundiza el rechazo ante el nuevo documento estadounidense.
El informe del Departamento de Estado contra #Cuba es un paso más en la estrategia diseñada por el gobierno de EEUU para construir pretextos, que le permitan continuar su política de asfixia y su escalada de agresiones contra el noble pueblo cubano.
— Manuel Marrero Cruz (@MMarreroCruz) July 21, 2026
«Cuba no es una amenaza», enfatizó Marrero en su mensaje, «es la nación amenazada», tal como recientemente reconoció la comunidad internacional en la Organización de Naciones Unidas. El jefe de Gobierno cubano subrayó que el archipiélago ha sido históricamente víctima de ataques terroristas organizados y financiados desde territorio estadounidense, una situación que persiste en la actualidad.
El primer ministro aseguró que el informe forma parte de una estrategia deliberada del gobierno de Estados Unidos para construir pretextos que permitan mantener una política de asfixia y una escalada de agresiones contra la nación caribeña. En ese contexto, denunció el recrudecimiento sin precedentes del bloqueo económico, al que calificó como un «criminal cerco energético».
A pesar del impacto de esas medidas, Marrero recordó que Cuba y su proceso revolucionario se han distinguido siempre por su vocación solidaria con todos los países del mundo. Un principio que, según afirmó, el país ha mantenido intacto aun bajo las condiciones más adversas impuestas desde el exterior.
El primer ministro insistió en que una nación digna y heroica, que ha resistido y vencido maniobras de todo tipo, tiene el legítimo derecho a defender su soberanía. Esa, dijo, es la más firme convicción del gobierno y del pueblo cubano frente a las presiones externas.
Las declaraciones de Marrero se suman a la reacción del pueblo cubano contra el informe del Departamento de Estado, que Washington publica periódicamente y cosntituye un documento político carente de fundamento. La polémica se inscribe en el tenso contexto de las relaciones bilaterales, marcadas por más de seis décadas de confrontación y sanciones.

