Olía a tierra mojada y el color verde intenso de los mogotes se confundía con la lluvia; no obstante, el Mirador de los Jazmines, en el municipio pinareño de Viñales, no perdió ni un ápice de su esplendor y encanto, como paisaje natural Patrimonio de la Humanidad.
Esta segunda jornada de viaje por Pinar del Río reveló la amabilidad de sus habitantes, la resiliencia de los trabajadores del turismo que, ante la crisis provocada por las medidas asfixiantes de la administración de Estados Unidos, reinventan sus dinámicas para sobrevivir.

La provincia está en 26 y se percibe en el movimiento constructivo, en los preparativos finales de la Plaza de la Revolución que acogerá el acto central nacional por los 73 años de la gesta del Moncada, en la gente que viene y va en lo que puede para cumplir los propósitos del día.
No se puede visitar Vueltabajo sin llegar por Viñales, un pueblo que se transforma, cambia matriz energética porque son visibles a cada paso los paneles solares en sus techos de tejas criollas y sus viviendas ya no reciben como antes visitantes extranjeros; pero proyectos socioculturales afloran en el verano para el disfrute de personas de todas las edades.
En el afamado Mural de la Prehistoria la lluvia cedió su paso a un sol intenso que permitió imágenes impactantes de uno de los mayores frescos a cielo abierto del mundo, con sus 120 metros de altura y 160 de ancho.
La fábrica de tabaco Francisco Donatién, donde se producen las marcas Trinidad, Vegas Robaina y Veguero, además de otras que solicitan clientes exclusivos, fue uno de los puntos del recorrido, experiencias de consagrados torcedores y otros jóvenes que se inician en el oficio difícil fueron narradas con pasión en este segundo día.

Una artesanal industria que data del siglo XIX y distingue a Pinar del Río por la elaboración de la Guayabita del Pinar, licor altamente demandado en Cuba y el mundo, retomó sus producciones gracias a un encadenamiento con una empresa no estatal que provee de envases y alcohol, por cuyo déficit estuvo detenida esa fábrica.
Mucho hacen los pinareños por el desarrollo del terruño, convencidos de que habrá un mañana posible, por ello no renuncian a sus sueños.
El equipo de la Agencia Cubana de Noticias sigue camino en la búsqueda de nuevas historias.


