Funcionarios de EEUU: Cuba opera como “conserje” de enemigos de Washington
Sumario
- El Departamento de Estado sostiene que Cuba ha desarrollado durante décadas una red internacional de espionaje, propaganda e influencia política para promover agendas antiestadounidenses.
- Funcionarios vinculan al régimen cubano con movimientos de izquierda radical y afirman que mantiene nexos estratégicos con Rusia, China, Irán y Venezuela.
- Washington asegura que la red de influencia cubana sigue activa en organizaciones, activistas y grupos políticos, y mantiene abiertas todas las opciones para contrarrestar sus operaciones.
Dos funcionarios del Departamento de Estado defendieron este lunes un nuevo informe sobre Cuba que acusa al régimen de La Habana de haber construido durante décadas una infraestructura internacional de espionaje, propaganda, influencia política y apoyo a movimientos radicales contra Estados Unidos.
El documento, titulado «Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI», presenta al régimen cubano no solo como una dictadura represiva dentro de la isla, sino como un actor activo en campañas de subversión ideológica, infiltración política e inteligencia contra Estados Unidos y sus aliados.
En una llamada con periodistas en la que estuvo presente Martí Noticias funcionarios del Departamento de Estado aseguraron que la isla ha actuado y actúa como el «conserje» de los enemigos de Estados Unidos.
Uno de los funcionarios sostuvo que el informe busca explicar cómo parte de la violencia política de izquierda y de las ideas de la llamada nueva izquierda tendrían sus raíces en el proyecto comunista cubano de Fidel Castro.
“El informe es realmente crítico porque habla de cuánto de esa violencia política, y particularmente los fundamentos ideológicos y las ideas de la nueva izquierda, especialmente las doctrinas del tercermundismo, el marxismo racial y el comunismo social, tienen sus raíces en el proyecto comunista cubano de Fidel Castro”, dijo uno de los funcionarios.
El funcionario afirmó que parte de las estructuras institucionales y organizativas de la izquierda durante las últimas siete décadas “fueron y han sido financiadas por el régimen comunista cubano y su aparato de inteligencia”.
Según el Departamento de Estado, el régimen cubano fue concebido desde sus orígenes como un proyecto esencialmente antiestadounidense.
“Cuba es un Estado que, en su esencia, fue fundado con el objetivo singular —y como explica el informe, este fue siempre el objetivo de Fidel Castro— de la degradación marxista y el derrocamiento de Estados Unidos”, afirmó el funcionario.
Una guerra irregular contra Estados Unidos
Los funcionarios describieron la estrategia de La Habana no como una amenaza militar convencional, sino como una forma de guerra irregular basada en influencia ideológica, espionaje, propaganda y apoyo a redes políticas radicales.
“Esa guerra irregular, a través de la subversión ideológica, la interferencia en nuestra política y el terrorismo político, siempre ha sido el sello del proyecto comunista cubano”, señaló uno de ellos.
El funcionario sostuvo que Cuba, pese a su crisis económica y su limitada capacidad militar, ha servido durante décadas como punto de entrada para adversarios de Estados Unidos.
“Cuba siempre fue el puesto de avanzada clave para que los enemigos de Estados Unidos atacaran a Estados Unidos”, dijo.
Otro funcionario explicó que el objetivo del informe es mostrar que la influencia cubana no pertenece únicamente al pasado de la Guerra Fría, sino que sigue activa.
“Muy pocos estadounidenses son conscientes de hasta qué punto hoy, incluso en su estado degradado, el régimen cubano sigue inextricablemente ligado a estas redes extremistas, a menudo violentas, de izquierda en todo el mundo, en el hemisferio occidental y también en suelo estadounidense”, afirmó.
El informe y la izquierda radical en EEUU
Los funcionarios vincularon el informe con el discurso reciente del secretario de Estado Marco Rubio sobre el resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda.
Uno de ellos afirmó que Cuba fue clave en la transformación de la izquierda revolucionaria después de los años sesenta.
“La tesis del informe es bastante simple y directa: desde el comienzo hasta el presente, Cuba ha sido, particularmente en el hemisferio occidental, el principal agente mundial del extremismo de izquierda”, dijo.
El funcionario sostuvo que el régimen cubano ayudó a convertir el marxismo revolucionario en una ideología más abiertamente “antioccidental, antiestadounidense y civilizacional”.
También afirmó que esa influencia puede verse hoy en universidades, protestas callejeras, organizaciones activistas y grupos radicales de izquierda.
“El régimen cubano, más que cualquier otro gobierno, institución o fuerza social en el mundo, fue el arquitecto central de esta ideología política muy particular”, dijo.
Los funcionarios mencionaron organizaciones actuales de izquierda en Estados Unidos, incluyendo Democratic Socialists of America, CodePink, grupos socialistas, protestas anti-ICE y movimientos en campus universitarios.
Uno de los funcionarios afirmó que la red cubana continúa operando dentro de Estados Unidos.
“Esta misma red cubana sigue viva. Corre a través de organizaciones sin fines de lucro de izquierda en Nueva York, protestas anti-ICE, la DSA, grupos socialistas en todo el país y todos los levantamientos en campus universitarios que hemos visto en años recientes”, dijo.
Sobre Democratic Socialists of America, otro funcionario afirmó que ese grupo representa una nueva etapa de la influencia cubana en Estados Unidos.
“La DSA es, para nosotros, la próxima generación de la operación de influencia cubana en Estados Unidos”, dijo.
El funcionario agregó que en los últimos años la DSA ha buscado ampliar sus relaciones con el régimen cubano, incluyendo delegaciones oficiales a la isla y reuniones con altos funcionarios cubanos.
Cuba, Rusia, China e Irán
En respuesta a una pregunta de Martí Noticias sobre los vínculos de Cuba con Rusia, China e Irán, uno de los funcionarios sostuvo que la creciente dependencia internacional de La Habana ha abierto más espacio a esos países dentro de la isla.
“A medida que Cuba se ha vuelto más aislada ideológicamente, ha seguido dando a Rusia, China e Irán más influencia en Cuba: para controlar más de su economía, para hacer más espionaje desde su territorio, para poner más agentes de inteligencia extranjeros y terroristas extranjeros en su suelo, a solo 90 millas de Estados Unidos”, afirmó.
El funcionario calificó esa situación como “una amenaza creciente y significativa”.
Aunque reconoció que Cuba no posee las capacidades militares de potencias como Rusia, China o Irán, sostuvo que el valor estratégico de La Habana está en sus redes humanas y políticas dentro de Estados Unidos.
“La red humana de inteligencia cubana en Estados Unidos es mucho más sofisticada de lo que la mayoría de la gente sabe”, dijo.
Otro funcionario coincidió y agregó que Cuba conserva una capacidad particular para penetrar, manipular e infiltrarse en la sociedad estadounidense.
“Los cubanos son una especie de servicio de conserjería para la coalición internacional antiestadounidense de poderes”, afirmó.
Según explicó, Cuba facilita relaciones entre activistas estadounidenses de extrema izquierda y gobiernos extranjeros.
“Facilitan relaciones, a menudo en la propia isla, entre activistas estadounidenses de extrema izquierda y gobiernos extranjeros, ya sea Rusia, China u otros gobiernos y grupos militantes”, dijo.
Venezuela como “colonia cubana”
El informe también dedica atención a Venezuela. Uno de los funcionarios afirmó que el chavismo fue una de las mayores victorias estratégicas de La Habana después del colapso de la Unión Soviética.
“La Venezuela de Chávez y, particularmente, la Venezuela de Maduro era esencialmente una colonia cubana”, dijo.
El funcionario reconoció que la frase puede parecer sorprendente por el tamaño y la riqueza petrolera de Venezuela, pero insistió en que esa fue la dinámica de poder.
“Es una locura pensar en Venezuela, un país mucho más grande y rico, como una colonia de Cuba, pero eso es lo que era”, afirmó.
Según el funcionario, tras el fin de los subsidios soviéticos, Fidel Castro encontró en Venezuela una vía para rescatar económicamente al régimen cubano y extender su influencia regional.
“Después de que terminaron los subsidios económicos y petroleros soviéticos en los años noventa, Castro atravesó el llamado Período Especial en Cuba y estaba buscando una salida. Y su salida fue, de hecho, tomar Venezuela liderando esta revolución comunista de izquierda en Venezuela”, dijo.
El funcionario describió a Hugo Chávez y Nicolás Maduro como figuras subordinadas a La Habana.
“Esencialmente, Chávez y Maduro eran peones de los cubanos”, afirmó. “Eran protegidos por cubanos que también eran sus manejadores”.
“Todas las opciones están sobre la mesa”
Preguntados sobre posibles acciones futuras hacia Cuba, los funcionarios evitaron confirmar medidas específicas, pero afirmaron que la administración Trump mantiene abiertas todas sus opciones.
“El presidente mantiene todas sus opciones sobre la mesa”, dijo uno de los funcionarios.
El mismo funcionario aseguró que Washington seguirá combinando negociaciones diplomáticas con acciones ejecutivas para debilitar las redes del régimen cubano.
“El presidente dijo en mayo, y esto ha sido muy cierto, que su determinación es férrea: no permitiremos que este Estado fallido, este Estado canalla patrocinador del terrorismo, siga amenazando al territorio estadounidense”, afirmó.
Los funcionarios también buscaron diferenciar entre el régimen cubano y el pueblo de la isla, al que describieron como víctima del mismo sistema que Washington acusa de operar contra Estados Unidos.
“Los cubanos han sido rehenes de esto”, dijo uno de los funcionarios. “Les robaron todo. Hundieron su economía en la ruina. Fueron reclutados a la fuerza para estos proyectos ideológicos o lanzados a la cárcel”.
El funcionario mencionó la reciente salida de Cuba del artista y opositor Luis Manuel Otero Alcántara, quien llegó a Estados Unidos tras cinco años de prisión.
“Acabamos de sacar a un disidente este fin de semana, una persona que era artista y que, básicamente por pedir bienes básicos —comida, electricidad, etcétera— fue lanzada a la cárcel, golpeada y todo eso”, dijo.
La presentación del informe refuerza un giro importante en la política estadounidense hacia La Habana. La administración Trump no está describiendo al régimen cubano únicamente como una dictadura que reprime a su población, sino como una estructura activa de influencia, inteligencia y subversión contra Estados Unidos.
Los funcionarios insistieron en que la red cubana no pertenece al pasado, sino que sigue operando a través de organizaciones, activistas, grupos políticos y vínculos con gobiernos adversarios.



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