El modelo social de atención a la persona con discapacidad necesita mirar las barreras, las estructuras y cualquier otro accionar que fomenten la exclusión.
Es este uno de los conceptos que sustenta el prestigioso académico e investigador cubano Orlando Terré Camacho, presidente del Consejo Mundial de Académicos e Investigadores Universitarios y de la Asociación Mundial de Educación Especial en su libro La educación necesaria (2011/ 2018).
El también presidente de la Organización Mundial para la Educación, la Estimulación y el Desarrollo Infantil, advierte en ese texto que el problema no está en el cuerpo ni en la persona, sino en el contexto, los impedimentos y la relación que establecemos con el entorno social.
Foto: Cortesía del entrevistado
“Me interesa, en primer lugar, mirar a las personas y sus posibilidades. La etiqueta es la primera barrera social, a mi juicio, discriminatoria. La comunidad científica debe siempre definir el sistema de oportunidades antes del uso de cualquier categoría”.
Para el creador y fundador del Método Neuropoint (procedimiento que incentiva el desarrollo de la inteligencia infantil), si realmente se quiere clasificar desde el modelo social de discapacidad “deberíamos empezar por definir la persona en situación y/o condición de discapacidad. Porque el problema no está en el cuerpo, ni en el sujeto. Está en el contexto, en los muros sociales.
Terré, autor de unos 35 libros y numerosos artículos vinculados a áreas del saber y el conocimiento, resalta que el patrón que todavía impera y complejiza la interpretación ha sido el médico, el clínico, el rehabilitador, centrado en el déficit y no en el potencial.
Foto: tomada del sitio: Fundación ConTrabajo
“Esa es la deuda pendiente desde el principio universal del derecho: se necesita cuestionar los arquetipos que prevalecen y que etiquetan. Mirar el potencial y abandonar el déficit”.
De ahí que sea categórico al abogar por una buena caracterización desde edades muy tempranas. “Es decir, cuanto antes será mejor, lo cual favorece el proceso de desarrollo e intervención temprana”.
En diálogo con CubaSí, amplía acerca de los procesos educativos más inclusivos y diversos. De forma particular aquellos que permitan desplegar las potencialidades de cada individuo a partir de un sistema de oportunidades como las nuevas tecnologías.
-¿De qué manera se presenta para la comunidad de personas con discapacidad el uso de las tecnologías y la Inteligencia Artificial (IA)?
-El tema de la IA no es nuevo. Fue en el verano de 1956 cuando John McKarthy acuñó la expresión. Hoy, el término actualizado que más beneficia es el de ‘inteligencia artificial alternativa’ que, lejos de generar un problema nuevo a la educación y a la atención a la diversidad, nos permite poder utilizarla en función de las necesidades educativas.
“En la era de la IA el reto está en cómo asumirla. No creo que pueda arruinar la misión del maestro y de sus posibilidades, pero pone en evidencias la exigencia de un cambio de paradigma y de los modelos formativos.
“Cuando se abre un diálogo serio relacionado con la IA y los individuos en condición/situación de discapacidad, resulta importante considerar las necesidades de estos grupos poblacionales. Por lo que se requiere hacerlas accesibles y tener en cuenta cómo desarrollarla.
“Cualquier avance tecnológico debe contribuir a hacer estas herramientas más humanas. De tal manera que pueda avanzarse hacia el cumplimiento de los derechos y el mejoramiento de la calidad de vida a lo largo de la existencia humana”.
Foto: Cortesía del entrevistado
-¿En qué momento se encuentra el uso de esas herramientas en los procesos educativos para las personas discapacitadas?
-La IA no es para todos. Aunque es cierto que está en todas partes, no llega a todas las personas, ni llega por igual. El desafío está en reflexionar sobre su progreso actual y la conveniencia de combinar la innovación tecnológica con la responsabilidad ética y social.
“Existe en el mundo mucha desigualdad. De hecho, uno de los grupos afectados es el de las personas con discapacidad o con necesidades especiales a las que no está llegando o apenas estamos pensando en ellas.
“No pocos reclamos a nivel internacional abogan porque la IA incluya, cada vez más, a las personas con estas características para que contribuya al modelo inclusivo que requerimos en un mundo unipolar y donde se generan desventajas sociales de todo tipo.
“Resulta ineludible desarrollar herramientas inclusivas vinculadas a la IA. Al mismo tiempo estas deben poner énfasis en la accesibilidad cognitiva, los apoyos personalizados, la comunicación asequible y la participación a partir de la colaboración de asociados al desarrollo de las tecnologías y de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad”.
Foto: tomada de elespectador.com
-¿Cómo acercar la tecnología y la IA a grupos excluidos o en situación de discapacidad?
-Lo primero es humanizar estas herramientas. La IA está diseñada por personas, por esa razón debieran estar proyectadas para estar más cerca de los seres humanos y no ponerlas, únicamente, en función de empresas y economías.
“En el caso que nos ocupa, relacionado con las personas con algún tipo de discapacidad, podemos hacer una IA más humana, generativa, pensada y encaminada a mejorar la vida de todos”.
-¿Considera que la IA, además de todos los beneficios, puede poner en riesgo la vida humana?
-Lo que más necesita el mundo es amor. Estamos formando generaciones con grandes habilidades tecnológicas; sin embargo, igualmente con profundas fragilidades emocionales, bajos a autoestima y niveles de tolerancia.
“Además de una dependencia permanente a los códigos tecnológicos que surgen y afectan la salud mental. Los grupos de investigadores alertan sobre peligrosos riesgos de IA relacionados con la discriminación algorítmica.
“De igual modo, advierten sobre las brechas generacionales digitales. O la pérdida de la ética en el control y manejo de las decisiones políticas que afectan a las personas y a la humanidad.
Foto: FreePik
“Asimismo, se proclama una plataforma tecnológica e IA ética, accesible y con mayor participación de las personas con discapacidad”.
-Y, ¿en cuanto al reto de la educación?
-La educación del presente y del futuro es un reto. Estamos llamados no solo a preocuparnos por el currículo y sus contenidos. Tenemos que pensar a gran escala en las emociones, la comunicación afectiva, el pensamiento crítico y el sentido de la realidad y los tiempos generacionales.
“La escuela debe estar cada vez más unida con la familia y cada vez debe parecerse más a sus miembros y a sus comunidades”.

