Cacerolazo y fuego en Centro Habana: «Váyanse de aquí», gritan los vecinos a policías desplegados
Vecinos de la calle Consulado y Refugio, en el municipio de Centro Habana, protagonizaron este domingo un cacerolazo y encendieron fuego en la calle tras soportar varios días consecutivos sin electricidad. El periodista Mario J. Pentón documentó el momento en un video publicado en Facebook en el que se aprecia la llegada de la policía al lugar y la reacción de los manifestantes.
Al ver a los agentes, los vecinos no retrocedieron. Los gritos que se escuchan en la grabación resumen la desesperación acumulada: «¿A qué vienen?, ¿a dar golpes?». «¡Perros!»… ¡Váyanse de aquí!». La escena refleja un nivel de confrontación directa con las fuerzas del orden que se ha vuelto cada vez más frecuente en la capital cubana.
La protesta de Consulado y Refugio no es un hecho aislado. El día anterior, vecinos del barrio Lawton, en el municipio Diez de Octubre, realizaron otro cacerolazo con hogueras en la calle exigiendo «¡Queremos la luz!» y «¡Libertad!». El viernes 17, residentes de la calle Dolores, también en Lawton, habían quemado basura en la vía pública en señal de protesta. Y el jueves otro cacerolazo sacudió El Vedado tras 30 horas sin electricidad.
Centro Habana, y en particular el barrio de Cayo Hueso, se ha convertido en uno de los epicentros más activos de la protesta popular. El 8 de julio, una multitud se congregó frente al teatro Lázaro Peña con consignas como «¡Libertad!»… «Queremos libertad, no corriente». El 30 de junio, vecinos de la calle Salud protagonizaron un cacerolazo a plena luz del día tras más de 28 horas sin electricidad, gas ni agua. La esquina de Consulado y Ánimas —a poca distancia del punto de este domingo— ya fue escenario el 3 de julio de la detención violenta del activista Leonardo Romero Negrín durante otro cacerolazo.
Detrás de cada protesta hay una crisis energética de proporciones históricas. En julio de 2026, el Sistema Electroenergético Nacional sufrió tres colapsos totales en apenas ocho días: el 6, el 10 y el 14 de julio, siendo este último el quinto apagón total del año. El déficit energético alcanzó un récord histórico de 2,341 MW en julio, dejando sin electricidad a aproximadamente al 73% de la población cubana—. En algunos municipios de Matanzas, los cortes han superado las 87 horas consecutivas.
La causa estructural es una combinación de factores que el régimen no ha podido —ni querido— resolver. La infraestructura termoeléctrica lleva décadas sin mantenimiento adecuado. La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, se ha desconectado del sistema 17 veces en lo que va de 2026. Y el suministro de petróleo venezolano, del que Cuba dependía para cubrir la brecha entre su producción de 40,000 barriles diarios y su necesidad de entre 90,000 y 110,000, cesó en enero de este año.
La respuesta del régimen a la ola de protestas ha seguido un patrón conocido: despliegue policial, arrestos y cortes de internet. La organización Cubalex documentó al menos 38 detenciones relacionadas con los cacerolazos en los meses previos. Vecinos y activistas también denuncian que el gobierno restablece la electricidad durante las manifestaciones como táctica para desactivarlas. Mientras tanto, el presidente Miguel Díaz-Canel no anunció soluciones estructurales, sino que pidió públicamente «organizar mejor los apagones», y el gobierno culpó a Estados Unidos de la crisis.
En junio de 2026 se registraron 107 protestas callejeras en Cuba, la cifra mensual más alta hasta entonces, de las cuales 82 ocurrieron en La Habana. Las consignas han trascendido el reclamo por la electricidad para incluir exigencias de libertad y cambio político. Entre los comentarios que circularon en redes sociales tras el video de Pentón, varios cibernautas expresaron su apoyo a los manifestantes y señalaron que la situación en la capital es insostenible.
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