
Xinhua
Miguel Díaz-Canel reaccionó a las recientes acusaciones de la Administración de Donald Trump contra el régimen cubano afirmando que en Estados Unidos está resurgiendo «una nueva y más peligrosa versión del macartismo», con una supuesta proyección internacional dirigida contra la izquierda.
En un mensaje publicado en la red social X, el gobernante sostuvo que desde Washington se promueven «alianzas de ultraderecha que recuerdan al fascismo hitleriano o la tenebrosa Operación Cóndor» para actuar contra una presunta «izquierda radical» global.
«¿Se buscan pretextos como justificación para nuevos atropellos y mayores agresiones?», escribió Díaz-Canel, quien atribuyó a la «derecha imperial» responsabilidades por el conflicto en Gaza, asesinatos extrajudiciales, el trato a los migrantes, el bombardeo de una escuela de niñas en Irán y el «genocida bloqueo» contra el régimen cubano.
La declaración llega después de que el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, afirmara que «la extensa red de inteligencia e ideológica del régimen cubano contribuyó a la consolidación de la extrema izquierda» en Estados Unidos y el hemisferio occidental.
Durante la apertura de la Conferencia Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, celebrada en Washington con representantes de 66 países, Rubio sostuvo que La Habana mantiene vínculos con redes internacionales de la extrema izquierda y afirmó que el castrismo continúa proporcionando respaldo político, diplomático e ideológico a esos movimientos.
Washington endurece la presión
Las declaraciones de Díaz-Canel también se producen después de que el Departamento de Estado anunciara una nueva política de restricciones de visado para miembros de organizaciones vinculadas al terrorismo de extrema izquierda y a redes que financien, recluten o faciliten actos de violencia política.
Aunque la medida no menciona expresamente a Cuba, Rubio había advertido ese mismo día que el régimen permanece «inextricablemente ligado» a movimientos de extrema izquierda en Occidente.
En paralelo, la Administración Trump ha incrementado la presión sobre La Habana mediante nuevas sanciones contra entidades estatales cubanas y grupos vinculados al aparato represivo, dentro de lo que Washington define como una estrategia para frenar las actividades del régimen en el hemisferio.
En los últimos días también trascendió, a partir de informaciones publicadas por Breitbart, que el Departamento de Estado prepara un informe sobre el histórico respaldo del castrismo a movimientos insurgentes y organizaciones de extrema izquierda, mientras investiga las actividades de la Red Nacional sobre Cuba (NNOC), una organización señalada por sus vínculos con La Habana.
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